Cuota de autónomos 2023: ¿más ventajas que inconvenientes?

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En julio se publicó la propuesta definitiva de reforma de las cuotas de autónomos de cara a 2023. El texto legal, que ya está en el BOE, desgrana el detalle del nuevo sistema de cotización que deberán pagar a partir de próximo año los trabajadores autónomos, establecido en función de sus ganancias. Además, también recoge una segunda pata más desconocida por la que los colectivos han peleado mucho durante la negociación. Se trata de la mejora de la protección social, básicamente centrada en el llamado 'paro de los autónomos', para que la prestación por cese de actividad que se vuelva más accesible. Ambas disposiciones suponen un cambio estructural de mucho calado, e instauran unas nuevas reglas del juego para los autónomos y el emprendimiento.

Una mujer trabajando desde su escritorio de casa usando un ordenador portátil.
Una mujer trabajando desde su escritorio de casa usando un ordenador portátil.

Aun así, la reforma de las cuotas ha generado cierta controversia. Por un lado, ha llegado algo que se llevaba tiempo reclamando desde diferentes sectores del trabajo por cuenta propia. Pero muchos han señalado que este cambio no es tan profundo o tan equitativo como debería.

Para que se entienda de forma simplificada y rápida, a partir de ahora los autónomos van a cotizar según sus ingresos netos, igual que ocurre con el IRPF, que varía en función del nivel de renta. De los 294 euros actuales de cuota fija mínima se pasará a un sistema progresivo de 13 tramos en función de los ingresos, que se implantará a lo largo de 9 años, de manera que en 2031 la cuota de autónomos podrá variar entre 184 y 1.267 euros.

Parece que con esta nueva regulación los que más ganan pagarán más y los que menos ganan pagarán menos. Pero, ¿realmente esto es así? Si lo miramos en proporción a los ingresos, los autónomos con menos ingresos pagarán más cuota de autónomo.

Los autónomos esperaban con ansia esta reformulación del diseño de un régimen de cotización en función de los ingresos, pero la realidad de la nueva norma ha sentado como un jarro de agua fría por lo incongruente e injusta que sigue resultando. Algunos colectivos no están del todo satisfechos con la reforma y manifiestan sus dudas sobre que estos nuevos tramos vayan a solucionar los principales problemas a los que se enfrentan.

En primer lugar, denuncian que no se tiene en cuenta el porcentaje que representa la aportación respecto de sus rendimientos netos, por lo que no hay progresividad real. Además, aunque los tramos más bajos van a cotizar una cantidad menor que antes, la rebaja será insuficiente y tendrá como resultado beneficios muy inferiores al equivalente al SMI, entre otras cosas. Mientras que la subida para los tramos altos y medios es desproporcionada y no se ajusta a la realidad.

Las trabas con las que se continúan encontrando los autónomos desincentivan el emprendimiento y el autoempleo y limitan aún más las pocas ventajas que ejercer un trabajo por cuenta propia. Los autónomos solicitan más consenso, político y entre las asociaciones, para conseguir un cambio sustancial para ellos.

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