Cumbre sobre África termina con promesas sanitarias pero sin compromisos financieros

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La comunidad internacional prometió en París ayudar a África en el plano sanitario, con un llamado a suspender las patentes de las vacunas anticovid, pero sin asumir compromisos financieros firmes para aliviar a sus economías asfixiadas por la pandemia.

"Apoyamos la transferencia de tecnología y el trabajo que se pidió a la OMS, la OMC y el Medicines Patent Pool para eliminar todas las restricciones en términos de propiedad intelectual que bloquean la producción" de vacunas contra el covid-19, anunció el presidente francés, Emmanuel Macron, en rueda de prensa.

Citando la lentitud de la vacunación como uno de los principales problemas del continente, Macron avanzó como objetivo la vacunación del 40% de la población africana para finales de 2021, el doble que lo previsto por el sistema Covax de ayuda a los países pobres.

Los participantes acordaron además una "iniciativa muy fuerte para producir vacunas en África" con "financiación del Banco Mundial", en particular, agregó el mandatario galo.

El presidente senegalés, Macky Sall, advirtió no obstante contra el riesgo de desarrollar en África "variantes [de covid-19] muy resistentes" a las vacunas.

El presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, que ejerce la presidencia protémpore de la Unión Africana, señaló además que otro de los retos era convencer a la población de vacunarse, un "trabajo socavado por las redes sociales".

África es un continente que se ha librado relativamente del coronavirus, con solo 130.000 muertos contabilizados por covid-19, de un total mundial de casi 3,4 millones de fallecidos. Pero la pandemia la ha desangrado económicamente.

Para intentar salvar a África de la amenaza de asfixia financiera después de la pandemia, unos treinta dirigentes africanos y europeos se reunieron en París con las principales organizaciones económicas internacionales.

- Déficit de financiación -

La idea de esta "Cumbre sobre la financiación de las economías africanas" surgió en 2020, cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) calculó que el continente se exponía a un déficit de financiamiento de 290.000 millones de dólares (239.000 millones de euros) para 2023.

El crecimiento del continente, que el año pasado experimentó su primera recesión en medio siglo debido a la pandemia, debería repuntar 3,4% en 2021 y 4% en 2022. Y una moratoria en vigor desde abril de 2020 sirvió de balón de oxígeno para los países africanos más endeudados.

Pero esto no basta. Las deudas públicas y la pobreza se disparan en el continente: en 2021, 39 millones de africanos podrían caer en la pobreza extrema, según el Banco Africano de Desarrollo (BAFD).

Pero, en el terreno financiero, los participantes en la cumbre no anunciaron un compromiso firme, limitándose a promesas de discusiones sobre los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI.

El objetivo es que los países que los necesiten pueden convertir estos DEG en divisas sin generar una deuda adicional.

La comunidad internacional ya se puso de acuerdo sobre el principio de emitir DEG por 650.000 millones de dólares (535.000 millones de euros).

Estados Unidos se ha declarado a favor de ello a finales de marzo, pero queda por ver cuánto se destinará a los países africanos.

Estos DEG se distribuyen de hecho en función de las cuotas de cada país en el FMI: la mayor parte es para los países más ricos. Teóricamente África solo recibiría 34.000 millones de dólares (28.000 millones de euros).

"Es muy poco", aseguró Macron, que llamó a los países ricos a destinar una buena parte de sus DEG a los países africanos, como prometió hacer Francia, hasta alcanzar un total de 100.000 millones de dólares.

Otro asunto debatido fue la deuda de los países africanos, que explotó con la pandemia. Aunque una moratoria permitió que los países más endeudados respiraran, la próxima etapa consistiría en condonar una parte de la deuda en un enfoque coordinado por el G20.

Los dirigentes africanos insistieron en la necesidad de apoyar también al sector privado africano y de salir de una lógica de ayuda pública internacional a cambio de duras reformas.

Sall denunció así las restricciones presupuestarias impuestas a los países africanos, que dificultan su capacidad de inversión, y llamó a crear una dinámica de "co-construcción" entre el continente y resto de la comunidad internacional.

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