La Cumbre Europea en Versalles y sus conclusiones en el Estado de la Unión

La Cumbre Europea en Versalles y sus conclusiones en el Estado de la Unión

En 1919, en Versalles, los aliados vencedores de la Primera Guerra Mundial alcanzaron un acuerdo de paz para Europa que, en última instancia, no hizo sino sentar las bases para un mayor derramamiento de sangre en el continente 20 años después.

Esta semana, los dirigentes de la Unión Europea se reunieron en el mismo lugar mientras la guerra que asola las puertas del este de Europa entraba en su tercera semana.

En el orden del día de Versalles figuraba la cuestión de cómo castigar más a Rusia sin perjudicar demasiado a la economía europea. A principios de esta semana, la Comisión Europea presentó sus planes para reducir las importaciones rusas de energía en dos tercios para finales de año.

Sí, algunos querían más, pero existen límites al autosacrificio económico al que están dispuestos a comprometerse los Estados miembros. "Hoy en día yo no abogaría por cortar nuestros suministros de petróleo y gas desde Rusia”, reconocía el primer ministro de Países Bajos Mark Rutte. “No es posible, porque necesitamos el suministro y esa es la incómoda verdad".

La delicada cuestión de armar a Ucrania

Otra verdad incómoda es que armar a Ucrania es más fácil de decir que de hacer. Ucrania ha pedido repetidamente más aviones de guerra, pero Estados Unidos rechazó una oferta polaca de enviar sus aviones de combate MiG-29 a Ucrania, asegurando que la propuesta planteaba "serias preocupaciones" para toda la alianza de la OTAN.

Otros Gobiernos occidentales también han dejado claro que no tienen ningún interés en reponer la fuerza aérea ucraniana. "Hemos proporcionado todo tipo de equipos y armas individuales”, recordaba el canciller alemán Olaf Scholz. “Por lo demás, debemos considerar muy cuidadosamente lo que hacemos en términos concretos, y eso ciertamente no pasa por enviar aviones de combate".

Los ucranianos tratan de argumentar señalando lo que consideran atrocidades rusas sobre el terreno, como el bombardeo de un hospital infantil en Mariúpol, considerado por las autoridades locales como un "crimen de guerra sin justificación alguna".

Sin embargo, la definición de "crimen de guerra" es muy precisa y por tanto muy difícil de probar. Y dadas las circunstancias, es muy poco probable que Vladímir Putin sea llevado personalmente ante la justicia.

¿Putin ante la Corte Penal Internacional?

Hablamos sobre la cuestión con Marti Flacks, directora de la Iniciativa de Derechos Humanos en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, en Washington.

Euronews: La Corte Penal Internacional ha iniciado una investigación sobre posibles crímenes de guerra cometidos por Rusia en Ucrania. Pero acusar al propio Putin parece una posibilidad remota en este momento. Explíquenos el proceso, ¿por qué es tan complicado acusar a Putin?

Marti Flacks: Bueno, Stefan, el derecho internacional es muy claro en cuanto a que los jefes de Estado no tienen inmunidad para ser juzgados por tribunales internacionales. La propia Corte Penal Internacional ha presentado cargos contra varios jefes de Estado: Omar al-Bashir en Sudán, Muamar el Gadafi en Libia, o Laurent Gbagbo en Costa de Marfil. Pero presentar cargos contra un jefe de Estado y conseguir su participación como acusado en un juicio penal son dos cosas muy diferentes. El nivel de exigencia para una condena y un tribunal penal internacional es extremadamente alto. Lo que se espera para procesar a alguien por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad es poder demostrar la responsabilidad individual y poder demostrar que dirige o es responsable de una política de comisión de estos crímenes. Y eso puede ser muy difícil, especialmente cuando no se cuenta con la cooperación del Estado del que procede esa persona, lo que obviamente no tendríamos en el caso de Rusia.

Presentar cargos contra un jefe de Estado y conseguir su participación como acusado en un juicio penal son dos cosas muy diferentes

EN: ¿Tiene idea de cuánto tiempo durará la investigación de la CPI?

MF: Los procesos de la CPI pueden llevar mucho tiempo. El caso que la CPI comenzó a investigar por la invasión rusa de Ucrania en 2014 sigue su curso siete, ocho años después. Y sabemos que los juicios que se iniciaron en los primeros días de la Corte, a principios de la década de 2000, en algunos casos siguen en marcha hoy en día. Obviamente, cualquier proceso penal requiere una serie de pasos, incluyendo la recopilación de pruebas físicas, entrevistas y recopilación de testimonios, la recopilación de información contextual y la documentación que explique las circunstancias en las que se cometieron los crímenes. Y tratar de hacer esto en el contexto de una guerra activa en curso hace que sea difícil hacerlo.

EN: ¿Cómo afectaría un caso de la CPI al conflicto y al margen de maniobra personal de Putin?

MF: Creo que es poco probable que veamos ningún impacto a corto plazo de este caso de la CPI en el conflicto en sí. Sin embargo, podría crear una presión muy significativa sobre miembros individuales de la situación militar o política rusa de alto nivel o sobre el propio Putin, porque una orden de arresto o una acusación de la Corte Penal Internacional puede poner serias restricciones a cuestiones como los viajes. Así que, si Putin o alguien de su cúpula fuera buscado por la CPI, los 123 miembros del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional estarían obligados a entregarlos a la Corte, si estos viajan a esos países

EN: ¿Existen otras posibilidades de exigir responsabilidades a Putin y a los altos cargos rusos?

MF: A corto plazo, yo diría que tenemos que pensar en la rendición de cuentas en términos de las otras consecuencias que podemos imponer por este tipo de invasión, y eso incluye consecuencias financieras, eso incluye el daño a la reputación, la incautación de bienes, la congelación de las finanzas, y luego el tipo de estatus de paria internacional que hemos impuesto a Putin y a sus altos dirigentes. Son cosas que deben continuar incluso después de esto para demostrar que esta conducta ha sido inaceptable.

Ucrania resiste

La situación sobre el terreno sigue mientras siendo grave para muchos ucranianos, tanto para los que huyeron como para los que se quedaron.

En Kiev, la capital sitiada, la Orquesta Sinfónica Clásica de la ciudad actuó en la famosa Plaza de la Independencia, conocida como Maidan. Un concierto para levantar la moral de los residentes y apoyar a las fuerzas de defensa ucranianas.

"Tenemos que tocar para demostrar a la gente que no nos rendimos, que seguimos siendo ucranianos y que estamos muy orgullosos de ello", decía uno de los músicos.

Entre las melodías que se tocaron se pudo escuchar la mítica 9ª sinfonía de Beethoven, el himno de la Unión Europea.