Con la cumbre de Bagdad Irak aspira a un ansiado papel de mediador regional

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Un policía iraquí en Bagdad, Irak, el 18 de agosto de 2021

Tras cuarenta años de conflictos que lo relegaron, Irak aspira a asumir un rol de mediador en la cumbre que tendrá lugar el sábado en Bagdad, con el objetivo de "apaciguar" las tensiones regionales, en particular entre Irán y Arabia Saudita.

Tras el Irak del dictador Sadam Husein, que inspiraba "miedo y desprecio", además se puso fin a la era de "Estado (...) pisoteado por sus vecinos" tras la invasión por parte de Estados Unidos y sus aliados en 2003, de acuerdo al politólogo iraquí Marsin Alshamary.

En el entorno del primer ministro Mustafa al Kazimi, se afirma que Irak busca adjudicarse un papel de "unificador para apaciguar las crisis que sacuden a la región".

No obstante, se trata de un gran desafío para este país sobre el que Irán ejerce gran dominio, y cuyo Estado aún parece impotente para satisfacer las expectativas y necesidades de su propia población en materia de empleo, servicios básicos, inclusive respecto a la impunidad...

El presidente francés Emmanuel Macron, quien será el único actor extrarregional en la reunión, es de los pocos que ya confirmó su participación, así como su homólogo egipcio, Abdel Fatah al Sisi y el rey Abdulá II de Jordania.

También se invitó a los presidentes turco e iraní, al rey de Arabia Saudita, pero, de acuerdo a fuentes iraquíes, éstos aún no respondieron si estarán presentes en la cumbre.

- "Fuerza mediadora" -

La sola presencia de los rivales iraníes y saudíes en esta cumbre sería un acontecimiento a destacar y podría ayudar a consolidar a Bagdad en una posición de "fuerza mediadora", explica el investigador Renad Mansour, analista de Chatham House, con sede en Londres.

En los últimos meses, Bagdad ya fue sede de reuniones a puertas cerradas entre delegados de ambas potencias regionales. Ahora, de acuerdo a Mansour, el objetivo iraquí es evolucionar desde una posición de simple "mensajero" a la de "líder" en las negociaciones entre estos dos países, que rompieron relaciones en 2016.

No obstante, hasta ahora los organizadores iraquíes mantienen en secreto la agenda de la cumbre.

Sin lugar a dudas, Irak tiene además la intención de tratar la influencia iraní en su territorio. Una presencia criticada por una parte de su población y que podría socavar las pretensiones de Bagdad para imponerse como mediador 'algo neutral' entre Teherán y Riad.

"Irak busca recuperar el control de su itinerario y, sobre todo, no quiere sufrir más los efectos de las tensiones regionales en su territorio", afirma un observador extranjero que sigue de cerca este dosier, quien solicitó el anonimato.

Resumiendo: la cuestión iraní y, por añadidura, la soberanía iraquí serían tratadas el sábado.

En las manifestaciones que tuvieron lugar en 2019, los iraquíes que tomaron parte tenían la intención de reprender a una clase política que consideraban ineficaz y corrupta, pero también protestar contra el dominio iraní sobre su país. Lo más relevante de la presencia de la República islámica en Irak son los grupos armados pro-Teherán, coaligados en el Hashd al Shaabi, fuerzas integradas actualmente al Estado.

Desde el comienzo de la revuelta popular, más de 70 activistas fueron víctimas o blanco de intentos de asesinato.

Nadie reivindicó su responsabilidad en estos ataques, pero los militantes pro-democracia están convencidos de que los asesinos no son detenidos a causa de su vínculo con Irán.

Además, las facciones que integran Hashd al Shaabi tampoco han reivindicado decenas de ataques contra los intereses estadounidenses en Irak en los últimos meses, aunque son claramente sospechosos de ser los responsables. Éstas además exigen la partida de los 2.500 soldados estadounidenses aún estacionados en suelo iraquí.

- Corrupción, escasez de electricidad -

Otro asunto candente en cuanto a la soberanía son las operaciones militares perpetradas por Turquía en el norte de Irak, en particular en el Kurdistán, contra los rebeldes del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), considerados "terroristas" por Ankara.

Los frecuentes ataques en que a veces mueren civiles despiertan la ira del gobierno iraquí que, sin embargo, difícilmente puede enemistarse con uno de sus principales socios comerciales.

A nivel interno, la cumbre del sábado se llevará a cabo menos de dos meses antes de las elecciones legislativas, en un país que atraviesa una grave crisis socio-económica en medio de la pandemia de covid-19.

"Los iraquíes no consideran que el gobierno los represente (...) Muchos son víctimas de la corrupción" imperante, indica Renad Mansour. Y, además, este verano (boreal) ha estado marcado por incendios mortíferos en hospitales, cortes de electricidad y sequía.

Si no se presenta como candidato a un escaño en el Parlamento, Mustafa al Kazimi podría aspirar a mantener su cargo, gracias a una "nueva coalición de gobierno, en la cual los diferentes partidos deben lograr un consenso en lo que concierne a un primer ministro", explica Marsin Alshamary. De éste dependerá no desatender la crisis social.

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