La Nueva Cumbre África-Francia tendrá como objetivo “reinventar” las relaciones entre ambas partes

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El próximo 8 de octubre se celebrará en la ciudad de Montpellier, al sur de Francia, la Nueva Cumbre África-Francia que tendrá como invitados a miles de jóvenes africanos y franceses con el fin de abrir un espacio de diálogo orientado a las relaciones de ambas culturas.

Este viernes 8 de octubre, cerca de 3.000 representantes de la juventud africana y francesa estarán reunidos en el sur de Francia para dialogar sobre la construcción y reconstrucción de las relaciones entre Francia y el continente africano.

En esta ocasión, el evento no tendrá la presencia de jefes de Estado o autoridades institucionales, pues, se le quiere dar la palabra a los más jóvenes con el objetivo de que sean ellos los que analicen y definan las relaciones entre Francia y África. Sin embargo, durante el encuentro estará presente el presidente francés, Emmanuel Macron.

Entre los invitados hay jóvenes emprendedores, artistas, investigadores, deportistas, estudiantes, personalidades africanas y francesas, actores procedentes de las diásporas y del mundo empresarial. Además, el evento contará con la participación del filósofo, politólogo e historiador Achille Mbembe.

Según un comunicado del Ministerio de Exteriores francés, desde este año, doce países africanos han aceptado fomentar la iniciativa de diálogo con Francia: Angola, Burkina Faso, Camerún, Costa de Marfil, Kenia, Mali, Níger, Nigeria, Senegal, República Democrática del Congo, Sudáfrica y Túnez.

Una agenda para dialogar diferentes puntos de interés

A partir de las voces más jóvenes, la Nueva Cumbre África-Francia de este 8 de octubre analizará cómo han sido y cómo deberían ser las futuras relaciones entre ambas partes.

Durante el encuentro se abrirán mesas de diálogo en torno a los cinco temas principales: compromiso ciudadano y democracia, emprendimiento e innovación, educación superior e investigación, cultura y deporte.

En la tarde del viernes, se espera que el presidente Emmanuel Macron hable, junto a Achille Mbembé, con varios jóvenes talentos africanos y franceses sobre los grandes temas del evento y sus propuestas para redefinir las relaciones franco-africanas.

El “desencanto” de los africanos ante las promesas de Macron

El 28 de noviembre de 2017, seis meses después de que Emmanuel Macron llegara al Elíseo, el mandatario viajó a Uagadugú, capital de Burkina Faso, donde se reunió con cerca de 800 estudiantes de la Universidad Joseph Ki-Zerbo. Allí, la nueva y joven cara de la política francesa pronunció un discurso en un intento de esbozar una nueva relación con el continente africano a través de distintos compromisos.

Durante los siguientes cuatro años, Macron trabajó en pro de crear relaciones más equilibradas con el continente africano y cambiar la narrativa de los vínculos entre Francia y esta parte del mundo, involucrando más a la sociedad civil.

En entrevista con la revista francesa Le Point, Wilfrid Lauriano do Rego, coordinador del Consejo Presidencial para África, dijo que Macron consolidó su visión de cambio creando “el Consejo Presidencial para África, que ha entablado un diálogo regular con la sociedad civil sobre varios temas. Luego trabajó en los temas más candentes de la memoria. El informe Stora que llevó al reconocimiento de la responsabilidad de Francia en la guerra de Argelia. El informe Duclert que llevó a Francia a ser responsable de los eventos en Ruanda. También se produjo la reforma del franco CFA y la decisión de devolver obras de arte históricas al continente en dos países que lo solicitaron, a saber, Benin y Senegal”.

Respecto a la Nueva Cumbre África-Francia, do Rego opinó que la transformación de África “no puede tener lugar sin la sociedad civil, lo que no significa que Francia excluya las relaciones con los Estados, sino que incluye las preocupaciones de la sociedad civil. Ahora, en la cima, también le toca a esta sociedad civil decir cómo ve las cosas y qué propone”.

Sin embargo, cuatro años después del discurso de Macron en Uagadugú, muchos jóvenes se sienten “desencantados” por las promesas del mandatario francés. “No podemos decir que ha habido cambios bajo el sol franco-africano. Los africanos están luchando por deshacerse del pesado legado de la colonización”, dijo Adama Zongo, profesora africana, a AFP.

Por su parte, Lianhoué Imhotep Bayala, estudiante de doctorado en Burkina Faso, asegura que la injerencia francesa en África es permanente “y se traduce en viajes recurrentes de los ministros Florence Parly y Jean-Yves Le Drian. Cuando Francia viene a dar lecciones de conducta de Estado a otro Estado, es la característica más evidente de la insistencia en mantener los lazos”, dijo.

Aunque el deseo de Macron es mejorar las relaciones con África, sobre todo con varias naciones norteafricanas donde hubo colonias francesas, muchos creen que el fin de la llamada “Françafrique” no es más que “una gran broma de marketing político”.

Françafrique: el polémico término que ha evolucionado con el tiempo

La expresión “Françafrique”, que es la unión de las palabras en francés “France” y “Afrique” describe la relación histórica entre la nación europea y sus excolonias en África Subsahariana. Si bien, empezó siendo un término para describir las buenas relaciones entre ambas partes, con el tiempo se convirtió en la manera de describir la creciente influencia de Francia en sus antiguas colonias africanas.

Un artículo de la revista francesa Le Nouvel Obs lo explica mejor: es la palabra que se usa para hablar de las “redes de relaciones ocultas, cacerías comerciales y acuerdos secretos, incluso militares, a través de los cuales Francia buscó, desde el día después de la independencia africana en 1960, mantener un vínculo privilegiado con sus excolonias”.

Según el portal de Global Voices, ningún presidente francés cuestionó públicamente el concepto de “Françafrique” hasta 2012, cuando el entonces presidente François Hollande dijo que era hora de poner fin a ese término. Pero Francia tiene intereses económicos y de seguridad en el continente africano, como es el caso de la región del Sahel, en el norte, donde las tropas francesas han estado presentes desde 2013 ante la amenaza terrorista.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Francia reconoció la legitimidad del derecho a la autonomía de sus colonias. Sin embargo, antes y después de esto siguió enriqueciéndose con la explotación de fuentes de energía y minas africanas.

Los historiadores aseguran que África Subsahariana se convirtió en el “patio trasero” de París, conservando bases militares como protección contra la influencia soviética y estadounidense en ese entonces.

Achille Mbembe, quien es uno de los críticos más influyentes de la política neocolonialista africana de Francia, dijo en una entrevista al portal de Politis que, en el encuentro de este 8 de octubre en Montpellier también se tocarán temas menos agradables, como el sentimiento anti-francés en África, “especialmente en los países del patio trasero: intervenciones militares, control del franco CFA, Francofonía y el papel de las empresas en el desarrollo. Existe un sentimiento generalizado de que los gigantes Bolloré, Bouygues, TotalEnergies y otros disfrutan de privilegios en el continente, y que es el resultado de la colusión entre ciertos segmentos de las élites francesas y africanas”, dijo el historiador.

Con AFP y medios locales

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