La última moda para hidratar la piel con vaselina no es tan buena idea y te explico por qué

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La vaselina tiene una textura espesa y pegajosa, por eso antes de probar el 'slugging', la última tendencia para el cuidado de la piel de la que todo el mundo habla, es fundamental conocer  los pros y los contras del proceso.(Foto: Getty)
La vaselina tiene una textura espesa y pegajosa, por eso antes de probar el 'slugging', la última tendencia para el cuidado de la piel de la que todo el mundo habla, es fundamental conocer los pros y los contras del proceso.(Foto: Getty)

Es posible que hayas oído hablar del 'slugging', una de las últimas tendencias en el cuidado del piel que se ha popularizado en redes sociales (consiste en añadir vaselina a tu rutina nocturna) ya que, según dicen, hace que te levantes con buena cara.

Si es la primera vez que lo oyes y has introducido el termino 'slug' (babosa) en tu buscador, calma, no tiene nada que ver con las babosas reales. Aunque podría resultar un tanto escurridizo y asqueroso si lo haces a lo bruto.

De las redes se aprende mucho, pero hay que saber dónde mirar. En realidad, se trata de un ritual de belleza muy habitual entre las mujeres coreanas para hidratar la piel, evitar arrugas y conseguir ese efecto porcelana tan deseado.

La técnica consiste en aplicar este ingrediente en el rostro una hora antes de meterte en la cama. Así la vaselina crea una película sobre la piel que evita que la hidratación se evapore, consiguiendo que esté mucho más suave por la mañana. Sin embargo, para que la vaselina se convierta en un verdadero aliado para la salud de tu piel, hay que ser cuidadoso con este truco.

En primer lugar, la vaselina no es adecuada para todo tipo de usos ni de pieles pero no por lo que crees. El petrolato (la sustancia cerosa con la que se fábrica) es un ingrediente polémico al ser un derivado del petróleo. Esto ha hecho que se genere una falsa creencia de que puede llegar a ser perjudicial para la salud, o incluso tóxica, pero no es cierto.

En general, no supone un problema, ya que su uso está permitido en cosmética porque se refina y purifica "para eliminar cualquier traza de otras moléculas que puedan implicar un riesgo para la salud, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs)", según explica Amparo Violero, bióloga, experta en seguridad y regulación cosmética, y más conocida en redes sociales como Nuclear Beauty, en un artículo publicado por WebConsultas.

Aún así, la vaselina no está indicada para cualquier problema dérmico. Por ejemplo, su textura cremosa, untuosa y algo grasienta es perfecta para tapar heridas, pero puede llegar a ser un inconveniente a la hora de aplicarla sobre todo el rostro, ya que podría obstruir los poros de forma 'dramática', sobre todo si tienes la piel mixta o grasa.

Y es que estas sustancias gelatinosas tienden a obstaculizar la funcionalidad de las glándulas que producen lípidos cutáneos, según publica Mejorconsalud. Para que se entienda mejor, aunque no es humectante, "la vaselina tiene la capacidad de hidratar, por lo que crea una barrera hidrofóbica, ralentizando la pérdida de hidratación de la piel, lo que se conoce como oclusividad", añade Violero. Es decir que, aunque impide que la piel se deshidrate, cuando pones demasiada vaselina en tu cara, la piel no respira, por lo que podría resultar perjudicar si tienes impurezas o problemas de acné.

También es importante que sea vaselina pura, no perfumada, ya que existen muchas mezclas como la parafina, un aceite mineral que sale de un compuesto que viene a su vez del petróleo y del carbón, que desvirtúan las propiedades originales de la vaselina.

Por otro lado, el envase debe ser "lo más higiénico posible", tal y como señalan expertos los de Mifarma by Atida a Glamour, ya que la vaselina no debe aplicarse con los dedos sino con una espátula para coger la cantidad de producto necesaria (equivalente al tamaño un guisante). La gente se suele poner demasiada y la combina con su crema de noche habitual con lo que puede generar brotes de espinillas, puntos negros y manchas al 'chocar' con los ingredientes activos presentes en otros cosméticos debido a su acción envolvente.

Por ejemplo, si usas una crema con retinoides, esos elementos quedan 'atrapados' en tu piel porque la vaselina los sella y esto aumentaría el peligro de perjudicar a las pieles sensibles con irritaciones, hiperpigmentación y granos.

Para evitar estos problemas, debes conocer tu tipo de piel y valorar con tu dermatólogo el uso de la vaselina. Si te da el visto bueno, antes de aplicarla debes limpiar la piel del rostro en profundidad y mezclar la vaselina con tu crema habitual en lugar de aplicarlas por separado. Así es como conseguirás que sus propiedades funcionen mejor. Y ¡ojo! No se trata de un truco para repetir a diario, sino que es algo puntual.

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