Puntos claves en los que no puedes fallar en una entrevista de trabajo si quieres el empleo

Jaime Quirós
·3 min de lectura

Lograr que nuestro currículum destaque por encima del de los demás y atraer a los reclutadores es una gran hazaña. Conseguir una entrevista de trabajo supone un paso adelante para estar más cerca de nuestro empleo soñado, pero no quiere decir que automáticamente vayamos a hacernos con el puesto.

Saber desenvolverse en entrevistas es todo un arte: en una hora (o menos), tenemos que 'vendernos' lo mejor que podamos y convencer a nuestro entrevistador de que merece la pena contratarnos a nosotros y no a otra persona. Es esencial demostrar que nuestras habilidades encajan con el puesto ofertado y evitar cometer fallos que puedan alejarnos de nuestro propósito.

Las entrevistas de trabajo son un punto de encuentro entre la empresa y el candidato. Ellos quieren conocer a la persona que podría integrarse próximamente, pero también que el aspirante les conozca. Uno de los errores más graves que podríamos comentar es mostrarnos indiferentes durante el encuentro, es decir: no realizar investigación previa alguna ni hacer preguntas.

También de interés:

Vista desde arriba de dos personas dándose la mano en una entrevista de trabajo. Tienen dos carpetas abiertas en la mesa.
Saber desenvolverse bien en entrevistas de trabajo es todo un arte. Getty Creative.

Siempre debemos indagar en buscadores y en redes sociales (LinkedIn es perfecto en estos casos) sobre la empresa donde queremos trabajar y dar a entender que venimos a la entrevista conociendo su contexto. Los entrevistadores suelen dejar tiempo para que el aspirante haga preguntas al final de la reunión, y no podemos dejar escapar esta oportunidad. 

Al menos una pregunta

Debemos hacer al menos una pregunta para que la otra persona sepa realmente nos interesa. “¿Cómo es un día normal de trabajo en esta empresa?”, “¿cuáles son los objetivos del proyecto a largo plazo?” o un simple “¿cuándo volveré a recibir noticias de vosotros?” dan mejor imagen del candidato que un "no, no tengo preguntas".

Ojo con las mentiras

Todo el mundo sabe que mentir sobre habilidades o titulaciones es muy peligroso, puesto que se trata de aspectos muy fáciles de comprobar. Basta con que nos pidan nuestros títulos o nos hagan una prueba de conocimientos para probar si hemos engañado al entrevistador o no. No hay peor error en una entrevista que dar una imagen de desconfianza y poca profesionalidad.

La mejor opción es suplir nuestras carencias con interés, dejando ver nuestras ganas de seguir desarrollándonos y avanzando en nuestra carrera. Debemos ser todo lo sinceros que podamos y esto incluye también justificar por qué queremos ese trabajo en concreto. Puede que estemos desempleados por haber sido despedidos. También es posible que ya estemos trabajando en una empresa donde no nos sintamos a gusto y queramos cambiar.

Hablar mal de exjefes o antiguos compañeros: un “no” rotundo

Lo esencial es no hablar nunca mal de nuestros jefes y compañeros, ya que eso posiblemente provocaría que nos descartasen de inmediato. En su lugar, podemos “defendernos” de otras formas. Si no queremos contar que fuimos despedidos, podemos suavizarlo diciendo que nuestro contrato se acababa y era imposible renovarlo durante más tiempo. Si estamos a disgusto con el ambiente laboral o la nuestras tareas no nos llenan, podemos decir que tenemos ganas de probar en proyectos o sectores nuevos.

Respuestas genéricas originales

Por otro lado, también es importante prepararnos mínimamente la entrevista y redactar una serie de respuestas genéricas que nos puedan servir para más ocasiones. Ante las típicas preguntas “¿cuál es tu mayor fortaleza?” o “¿cuáles son tus puntos débiles?”, es mejor que busquemos contestaciones originales, que no sean “de manual”. 

Sobre todo, evitar convertir puntos fuertes en debilidades (ser muy perfeccionista no es una debilidad se mire por donde se mire) y dar con puntos débiles que no interfieran directamente en las funciones del puesto.

Correo de agradecimiento

Por último, un detalle que muchos candidatos pasan por alto: es fundamental enviar un correo de agradecimiento después de la entrevista

Aunque siempre debemos dar las gracias al finalizar el encuentro, reiterarlo por email denota interés genuino por el puesto.

También te puede interesar:

VIDEO | Claves para triunfar en una entrevista de trabajo por videollamada

Laotracaradelamoneda

IDNET Noticias