Cuidado con la edición genética: descubren más daños de los esperados en los genomas modificados

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En Biomedicina, y en ciencia en general, se llevaba tiempo buscando una manera de poder manipular y editar el genoma de los organismos de manera sencilla y eficaz. Así que, cuando apareció la técnica CRISPR/Cas9, supuso un gran avance. Aunque mucha gente pensaba que era demasiado buena para ser verdad.

Demasiado buena porque permitía editar – es decir, no sólo introducir secuencias en el genoma, si no trabajar sobre las secuencias – de una manera relativamente sencilla, eficaz y sin peligros. Pero según un artículo reciente, la técnica CRISPR/Cas9 genera mutaciones amplias en el genoma.

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Que hasta ahora habían pasado desapercibidas porque ocurren a gran distancia – en términos de genoma – de donde se realiza la edición de los genes. Por eso no ha sido sencillo detectarlas, y ha hecho falta que un equipo de investigación se dedicase a comprobarlo. Para hacerlo, se han centrado tanto en células de ratón como de humanos que habían pasado por esta técnica.

Y no es que el tipo de mutaciones que genera sean precisamente leves. En algunos casos se trata de deleciones amplias – en términos de los investigadores – que significa que una sección considerable del genoma se pierde. Y con ella, tanto los genes que allí se encuentren como las secuencias de control de la expresión, los “botones de encendido y apagado” de los genes.

También genera mutaciones por inserción. Se trata del caso contrario, sumando pares de bases y secuencias al genoma. Podría parecer que en este caso no se dan problemas, a fin de cuentas es más información. Pero si esa información entra en mitad de un gen puede hacer que pierda el sentido o la función por completo – incluso llegando a generar cambios en el marco de lectura.

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La pregunta que cabe hacerse es ¿cómo de peligrosos son estos cambios? La respuesta no es sencilla. Pueden llegar a serlo en gran medida, eliminando genes – y por lo tanto proteínas y funciones – vitales para el organismo. También pueden ocurrir en zonas menos importantes o que no se traduzcan, con lo que pasarían inadvertidas.

En cualquier caso, es una llamada de precaución. Demuestra que aún no sabemos todo lo que necesitaríamos conocer para poder aplicar la técnica en terapias genéticas. Y que antes de dar el salto, merece la pena detenerse y asegurarse de todo lo que hay que hacer.