Cuba arrincona al coronavirus pero no se confía

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Cuba arrincona al coronavirus pero no se confía

Cuba lleva dos semanas con más altas médicas que contagios y arrincona al coronavirus pero sin bajar la guardia. Para evitar sorpresas, examinará a su población en general, que aún se aglomera para comprar alimentos.

Entre el 26 de abril y el 13 de mayo, la isla reportó 473 nuevos casos pero 889 altas médicas. El último miércoles informó de 6 nuevos contagios y 49 recuperaciones.

Han pasado dos meses desde los primeros casos en la isla que lidera el Partido Comunista (PCC). Hasta este miércoles Cuba tenía 1.810 contagiados pero solo 403 internados. Han fallecido 79 personas.

"Estas cifras las damos con mucha cautela, para que no haya la percepción de que ya el problema está resuelto. Es el momento más importante para no bajar la guardia", dijo el director de Epidemiología del Ministerio de Salud, Francisco Durán.

Además del aislamiento social y suspensión de clases, Cuba pone en cuarentena al paciente y a sus contactos y busca nuevos contagiados, casa por casa.

"Les está dando resultados ¡Hay más altas que casos nuevos! Ese el escenario deseado y que incluso es mejor que el proyectado por el equipo de epidemiólogos y matemáticos", explicó el representante de la OPS/OMS en Cuba, el peruano José Moya.

Las proyecciones iniciales para esta época eran sobre los 2.500 casos e incluso 4.500. De acuerdo con Moya, todas estas acciones han evitado una saturación en los servicios de salud.

En un país regularmente criticado por oenegés por su mano dura en la aplicación de algunas normas, el aislamiento ocurre muchas veces sin contemplaciones, bajo intervención policial.

En el barrio Playa de La Habana, el fin de semana unas 70 personas fueron aisladas, tras detectarse a un sospechoso. En este grupo hay ocho contagiados, según el reporte.

- Exámenes masivos -

Si bien las zonas turísticas de La Habana Vieja lucen vacías, no ocurre lo mismo en barrios populares, donde las filas para comprar alimentos son extensas.

Cuba ve aumentar la escasez de alimentos de la mano de la emergencia global, de la lentitud de sus reformas económicas y del arreciado bloqueo que aplica Washington. La propia televisión estatal admitió el riesgo de contagio en las colas.

"El riesgo de adquirir la enfermedad todavía está presente", dijo Durán.

El hecho de que haya varias zonas sin reportar nuevos casos llevó al país a iniciar pruebas masivas.

"Estamos buscando casos positivos en población en general (...) Grupos de población que aparentemente no tienen nada, ni riesgo ninguno (...) Lo que queremos es buscar, que aparezcan", dijo Durán, consciente de la rápida transmisión del virus.

- Control y reapertura -

"Decir que vamos a llegar a cero casos en un momento determinado es muy difícil (...) No creemos que lleguemos a cero, pero sí que se va a controlar", consideró Durán.

"Es posible de que Cuba pueda controlar la transmisión de la COVID-19 en su territorio (...) ser un país insular, con un control estricto de sus puertos y aeropuertos, además de contar con un sólido sistema universal de salud, le puede permitir estos resultados", dijo en tanto Moya.

El turismo es el motor económico de Cuba. Aunque varias aerolíneas planean retomar sus vuelos a La Habana a inicios de junio, la isla aún no ha informado sobre la reapertura de fronteras, que cerró a fines de marzo.

La embajada de Estados Unidos dijo haber sido informada de que la reapertura sería a fines de junio.

"Cuando abramos las fronteras, las medidas de control sanitario internacional van a ser rigurosas", anticipó Durán.

- Asintomáticos -

Cuba vigila a los asintomáticos, que no presentan síntomas cuando son diagnosticados pero sí contagian. El 48,8% del total tuvo esa característica.

Vicente Vérez, director general del cubano Instituto Finlay de Vacunas, explica que la isla está estudiando las fortalezas de los asintomáticos.

"Nuestro objetivo es tratar de entender cómo es que logran resolver la enfermedad", detalló.

Cuba, con un arsenal farmacéutico propio, que va desde la homeopatía hasta antivirales e inmunosupresores, tiene en marcha varios ensayos clínicos para tratamientos.

Además, comenzó a aplicar a la población de riesgo preventivamente una vacuna contra el meningococo que, de acuerdo con Vérez, estimula una de las ramas de la inmunidad que los asintomáticos tendrían más activa.

"Aunque continuemos recibiendo noticias alentadoras, recordemos que el virus no tiene cara (...) Reforcemos las medidas que vamos ganando", precisó Durán.