El daño que ocasiona en la salud de los niños una dieta de comida rápida

Los nutricionistas alertan de los peligrosos efectos que puede tener en los niños una dieta a base de pizzas o hamburguesas durante más de un mes y califican de “aberración alimentaria” los menús escolares de comida rápida

Para que las ingestas sean lo más saludable posible es mejor tomar la fruta entera y evitar tanto dulces como grasas saturadas. (Foto: Rodilla) Getty

El confinamiento puede poner en riesgo la salud de los niños y niñas. Y es que los largos periodos de encierro pueden tener efectos a corto, medio y largo plazo en la infancia y adolescencia, en muchos aspectos: una brusca reducción de la actividad física, falta de tiempo al aire libre, horas excesivas de uso de pantallas… pero uno de los que más preocupa son los hábitos alimentarios

Aunque las medidas se hayan relajado y los niños pueden salir a la calle, solo disponen de una hora al día para ejercitarse. Además, para muchos padres empieza a ser una dura carga el tema de la alimentación. La mayoría de los niños hacían las comidas principales en los comedores escolares, por lo que para completar su dieta bastaba con saber qué habían tomado y equilibrar la balanza con la cena.

Pronto hará dos meses que estamos encerrados y mantener la ilusión y las ganas de cocinar todos juntos y preparar platos saludables se van perdiendo. Además, aquí entra en juego otro factor peligroso, el de la complacencia. Lanzarse a preparar bizcochos, cookies, magdalenas, torrijas, etc. y levantar la mano para que estén contentos, permitiéndoles comer pizzas, hamburguesas y pasta a menudo, les va a pasar factura.

Son muchos los expertos que lo han advertido; los endocrinos ya señalaron cuáles eran las líneas rojas en la alimentación de los niños durante la cuarentena y destacaron la importancia de que niños y adolescentes lleven una alimentación adecuada durante el confinamiento.

Declaraciones como las de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que ha defendido los menús ofrecidos por empresas como Telepizza, Rodilla o Viena Capellanes a familias con derecho a beca de comedor por ser perceptoras de la Renta Mínima de Inserción (RMI) no ayudan nada.

Primero alegó que “ni los ayuntamientos ni la hostelería ni las empresas de distribución pueden hacer llegar 11.500 comidas (menús variados) cada día a los escolares”. Ahora dice “que le den a un niño una pizza no creo que sea un problema”, y que no cree que "a ningún padre le parezca mal" porque, según ha dicho, "juraría que muchos padres durante estas semanas de confinamiento alguna pizza o algún sándwich le han dado a sus hijos”.

Más allá del revuelo mediático que ha generado, estas declaraciones le han costado una denuncia de la FAPA (Federación de la Comunidad de Madrid de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado Francisco Giner de los Ríos), según recoge El Plural.

Ofrecer como solución tres cadenas de fast food supone un grave error y un elevado riesgo para la salud de los niños ya que la durabilidad en el tiempo de este tipo de dieta “provoca malnutrición, desgana y afecta al estado emocional”, explica Camilo Gené, presidente de FAPA.

Para FACUA-Consumidores en Acción tampoco es “la alimentación más adecuada para los pequeños”, sobre todo tras haberse prolongado el estado de alarma, y según publica el diario S.XXI, creen que el Ministerio de Sanidad “no debería haber autorizado desde un primer momento” estos menús, ya que, a su entender, “debe ser prioritario” que los niños puedan llevar una dieta “rica y variada” que les ayude a “prevenir problemas relacionados con su salud en un futuro”.

Por el contrario, las dietas inadecuadas o poco saludables, muchas veces promovidas por la publicidad inapropiada y la abundancia de alimentos ultraprocesados, comida rápida y bebidas azucaradas, pueden tener efectos nocivos en la infancia

Y para ello, hay que poner especial atención a la calidad nutricional de dichos alimentos. En este sentido, un informe de la nutricionista y dietista Paloma Gladiné Martín (de Comedores Blanco) elaborado y firmado junto a otros 16 compañeros más, concluye que “estos menús no son adecuados para los niños y niñas, y su consumo prolongando, puede acarrearles en un futuro cercano graves problemas de salud”.

Lo primero que critican es la falta de variedad de los menús ya que: “sólo ofrecen cinco o seis menús para cubrir dos meses, un periodo que podría ser mayor, lo que implica repetir no solo de una semana a otra, sino dentro de una misma semana”.

A esto se suma que la fuente principal de hidratos de carbono de estos menús es de “escaso interés nutricional”: carnes precocinadas, derivados cárnicos (diferentes tipos de fiambre), lácteos poco saludables (leche y nata en salsa carbonara y bechamel como ingrediente de salsas) o masas de harina refinadas.

Para que te has una idea de como son estos menús, algunos usuarios han compartido imágenes como estas:

Los nutricionistas añaden que los menús que se ofrecen están compuestos por productos que incluyen se sitúan en el pico y la parte alta de la pirámide NAOS, es decir, los que se recomienda consumir de manera ocasional. Hay una alta cantidad de hidratos de carbono de elevado índice glucémico y similares al pan, como masas de harinas refinadas, tortillas de trigo, pan de molde, de hamburguesa o tostado, patatas fritas y bollería (como brownies o bizcochos de zanahoria)”.

Por otro lado denuncian la abundancia de salsas industriales, grasas saturadas, azúcares y sal, bebidas carbonatadas (refrescos) y fritos y rebozados. En definitiva, afirman literalmente que predomina: “lo que en general se denomina comida basura. Pizzas, hamburguesas, pollo rebozado frito, croquetas, patatas fritas, bollería, refrescos, todo de procedencia industrial”. Y sin embargo, no existe casi presencia de productos más saludables como “ensaladas, verduras o algún plato a base de pescado, huevo o carne magra”.

Cuáles podrían ser las posibles consecuencias

Una mala alimentación favorece el sobrepeso y obesidad, y los niños arrastrarán las consecuencias en su vida adulta, ya que como advierte la OMS, la obesidad infantil se asocia a una mayor probabilidad de muerte y discapacidad prematuras, y también a enfermedades como la diabetes o el cáncer.

Si siguen consumiendo prolongadamente, dos meses o más, este tipo de menús, corren el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, hepáticas y coronarias”, confirman los nutricionistas.

También es probable que aparezcan dermatitis, alteraciones del sistema nervioso y digestivo e incluso algunos tipos de cáncer.

“Aparte de estos problemas de salud física en el futuro, esta mala alimentación puede afectarles también al descanso y al estado emocional”, advierte Gladiné Martín.

Claves para una cuarentena saludable

Mantener una dieta variada y los horarios de las comidas son algunas de las recomendaciones del Comité de nutrición de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) durante el confinamiento, para tratar de mantener los hábitos saludables que ayudan a cuidar el estado nutricional y a fortalecer notablemente el sistema inmunitario.

Planificar la alimentación semanal y organizar la compra considerando desayuno, almuerzo, cena, meriendas o snacks saludables como frutas frescas, frutos secos o yogur, son otras de las claves para conseguir un buen estado nutricional y para mantener un peso saludable.

En resumen, aconsejan seguir una dieta variada con alimentos ricos en vitaminas y minerales, beber agua abundantemente, tomar lácteos 2 o 3 veces al día, comer mucha fruta y verdura, cuanta más variada mejor, comer cereales integrales, escoger pescado y legumbres, o limitar las carnes rojas, quesos o procesados es importante para mantener el buen estado nutricional.

Para reconducir la situación y que los niños coman bien:

  1. Predica con el ejemplo. "Es importante que los niños aprendan a comer bien, forma parte de su educación. Si no aprenden a comer fruta fresca.... no la comerán de mayor", asegura El Confidencial el nutricionista-dietista Yago Pérez. "Y si solo aprenden a hacer pastelería... es lo que comerán de mayores cuando estén solos en casa o con sus parejas. hay que hacer el esfuerzo de comer mejor. Una vez a la semana puede ser divertido y un relax. Pero encender el horno cada dos días para hacer un dulce... no es aceptable. No enseña nada a los niños y los adultos engordamos. Creo que algunas personas se están pasando con la repostería", indica.

  2. Apuesta por la comida real. Deben primar verduras, hortalizas, legumbres, frutas, frutos secos, cereales integrales (no de caja) y semillas; “luego si se quiere completar con alimentos de origen animal, como la carne, pescado, huevos o lácteos se puede hacer. Si estructuramos bien nuestro plato, no tiene porqué preocuparnos ni nuestro peso ni nuestra salud”, apunta la nutricionista Sara Jiménez 

Encontrarás muchas ideas para cocinar en familia en la Gasol Foundation, que ha lanzado la campaña #CuarentenaSaludable en las redes sociales, compartiendo recetas y consejos saludables. 

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