Cuando veas esto ya no temerás (tanto) que tu bebé sea prematuro

“Que venga bien”, ese es el deseo de todos los futuros padres. Pero si se adelanta, podrás contar con un sistema innovador que reproduce (y mejora) el método Kanguroo

Es un sistema de control postural, contención y estimulación sensorial para recién nacidos prematuros que reproduce el ambiente materno atendiendo sus necesidades físicas y refortaleciendo el vínculo con la madre. (Foto: Eva Díaz, de la Escuela Superior de Diseño e Ingeniería de Barcelona, Elisava)

A pesar de que los controles ginecológicos son cada vez mejores, la tasa de nacimientos prematuros ha aumentado en los últimos años y se sitúa entre un 8 y un 10 por ciento. La Dra. Rosa Pérez-Piaya, responsable de la UCI Neonatal y Pediátrica del Hospital Universitario HM Montepríncipe, en Madrid (España), junto con el Dr. Gerardo Romera, señala que “ser madre a una edad tardía, los embarazos múltiples o el estrés materno son algunas de las causas que pueden influir en que el parto se produzca antes de tiempo”. También la mejor atención obstétrica y pediátrica actual puede conducir a una prematuridad provocada y deseable, cuando la gestación no va bien.

Se considera que un bebé es prematuro cuando nace antes de la semana 37 de gestación. “Entre la 34 y 37 hablamos de prematuridad tardía, que es una situación de inmadurez y peso más favorable, aunque no está exenta de riesgo de complicaciones. Pero según vamos bajando en semanas de gestación, las enfermedades propias del prematuro aparecen con más frecuencia. Particularmente la incidencia de ellas, se incrementa notablemente por debajo de 32 semanas y/o 1500 gramos de peso”, explica la Dra. Pérez-Piaya.

El nacimiento prematuro es la primera causa de mortalidad infantil en las sociedades desarrolladas y su número se ha duplicado en los últimos años. La atención en las unidades de neonatología se fundamenta en el control de los estímulos externos e internos que pueden suponer una agresión para el recién nacido prematuro y provocarle estrés, deprivación del sueño, alteraciones en el neurodesarrollo e incluso hemorragias cerebrales en los casos más graves.

Estos bebés necesitan, en primer lugar, una atención primorosa en el paritorio proporcionada por neonatólogos entrenados, con una sistemática de reanimación organizada y con un traslado a la Unidad Neonatal rápido y seguro.

¡No es broma! Científicos españoles han ideado un método revolucionario que que reproduce el ambiente materno. (Imagen: Recreación del ambiente Nido Hospital Sant Joan de Deu)

Cuando ya están ingresados se les proporciona todas las atenciones médicas que precisen: oxígeno, sistemas de respiración asistida, surfactante, antibioterapia, nutrición parenteral… “Además, es muy importante aplicar al recién nacido prematuro los Cuidados Centrados en el Desarrollo, como conjunto de actuaciones médicas y de enfermería que tratan de disminuir el estrés y el sufrimiento del bebé, a favorecer su desarrollo neurosensorial y emocional, y a lograr que los padres sean también cuidadores esenciales del niño durante su estancia en el hospital”, indica la Dra. Pérez-Piaya.
Hay que procurar un espacio confortable, con niveles bajos de sonidos y de luz, así como una postura cómoda y contenida para el niño; facilitar de forma precoz el método canguro (contacto piel con piel entre el pecho de  la madre o padre, y bebé), así como implicar a los padres en el cuidado directo de sus hijos.

“No hay que olvidar la trascendencia que tiene el apego del niño a sus padres, es decir, el vínculo afectivo que se entabla en los primeros días de vida y que  es mucho más difícil cuando el recién nacido está hospitalizado, en una incubadora y con multitud de cables, electrodos y catéteres, que dificultan el contacto padres-hijo. El correcto establecimiento de este apego, es fundamental para el buen desarrollo del bebé tanto a nivel neurológico como social y emocional”, asegura la experta.

Asimismo, los padres deben concienciarse de que la leche materna es el mejor alimento que se le puede dar al bebé y que la madre se la puede extraer para suministrársela al recién nacido, desde la primeras horas después del nacimiento.

Como en el vientre materno

El problema de los prematuros es que acaban su desarrollo fuera de su espacio natural, el vientre materno. Y esta circunstancia puede provocar problemas respiratorios, problemas a nivel cerebral -la autorregulación cerebral es muy delicada, no está instaurada totalmente en el niño prematuro-, y puede derivar en hemorragias cerebrales. También puede haber secuelas a nivel de neuromuscular, causadas por malas posturas en la incubadora.

Para tratar de eliminar estos riesgos el equipo formado por Eva Díaz, de la Escuela Superior de Diseño e Ingeniería de Barcelona, Elisava, y Miguel García, del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona, ha desarrollado, NIDO, un sistema de contención y estimulación sensorial para recién nacidos prematuros.

Reducir el estrés y evitar lesiones
El nuevo sistema dispone de tres módulos principales: La base, los laterales y el prono, fabricados con materiales visco-elásticos, que se adaptan perfectamente a la ergonomía del bebé y reducen los puntos de presión, mejorando la circulación de la sangre.

Según los investigadores, el método de Kanguroo –en el que se coloca al prematuro sobre el
pecho de la madre, para re-fortalecer el vínculo materno– ha demostrado su eficacia, reduciendo el momento crítico del retorno a la incubadora, que genera estrés en el recién nacido.

“Hemos observado que este estrés se reduce con el sistema NIDO”, señalan. Además de recoger al prematuro en un entorno que reproduce el ambiente materno, el sistema simula el ritmo respiratorio materno, mejorando la respuesta del bebé.

En el nido, el control postural es muy estricto, muy protocolizado para que al menos el bebé no desarrolle este tipo de secuelas. El objetivo de la incubadora es que el recién nacido no reciba estímulos externos cómo luz, sonidos, etc., que alteren el control conductual y los niveles de estrés.

“En el caso del neuro-desarrollo muscular el objetivo es reducir el estrés a través de la contención, transmitiendo así un estado de confort al prematuro”, añaden sus creadores.

Además,su diseño permite el acceso a todo tipo de dispositivos que pueda necesitar el bebé como tubos, respiradores, sondas o vías para la alimentación, evitando al mismo tiempo posibles lesiones que estos puedan ocasionar al delicado recién nacido.

La primera idea fue crear un sistema de estimulación para niños, pero se consideró que era más
necesario trabajar con las UCIs de prematuros, en las que se busca no sobre-estimular al paciente. De este modo, pensaron que era mucho más importante atender otros parámetros como la contención del niño y el control postural, consiguiendo mantener la flexión y la línea media en las diferentes posturas: decúbito supino, decúbito lateral y decúbito prono, pero sin dejar de lado las debilitaciones emocionales del bebé, y teniendo en cuenta que “todo beneficio físico supone un beneficio psicológico y viceversa”.

NIDO “nació” en Elisava como Trabajo Final de Grado en Ingeniería en Diseño Industrial de Eva Díaz, y ha contado en su desarrollo con el apoyo de especialistas del Hospital Sant Joan de Deu y la tutorización de Miguel García, enfermero del Área de Neonatos.

El proyecto, impulsado por la Fundación para la Innovación y la Prospectiva en Salud en España (FIPSE), se encuentra en la fase de inicio de estudio clínico y está previsto que llegue al mercado a lo largo de 2018. De momento está registrado y patentado y el siguiente paso es crear un prototipo beta, más industrial y real, y hacer el estudio de campo para, después, desarrollarlo industrialmente.

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