Cuando una turba de habitantes de un pueblo de Tennessee linchó y pidió ahorcar a la elefanta de un circo

Alfred López
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Durante el último cuarto del siglo XIX muchos son los circos ambulantes que aparecieron en los Estados Unidos. Compañías repletas de artistas, animales amaestrados y personajes de lo más sorprendente que se dedicaban a llevar el entretenimiento y la diversión a lo largo y ancho del país e incluso hacía otros lugares del planeta.

En 1916 una turba de habitantes de un pueblo de Tennessee linchó y pidió ahorcar a la elefanta de un circo (imagen vía Wikimedia commons)
En 1916 una turba de habitantes de un pueblo de Tennessee linchó y pidió ahorcar a la elefanta de un circo (imagen vía Wikimedia commons)

Varios son los grandes circos que surgieron (algunos de ellos acabaron funcionándose entre sí), entre los que destaca el célebre ‘Sparks World Famous Shows’ fundado por John H. Wiseman en 1880 y que en un par de décadas se convirtió en uno de los más importantes. Esa transformación fue gracias a Charles, un joven huérfano que Wiseman adoptó y tomó el apellido de la compañía ‘Sparks’.

En 1903 Charles Sparks heredó el circo tras el fallecimiento de su padre adoptivo y tras ponerse al frente de la gestión consiguió que el ‘Sparks World Famous Shows’ fuese tan grande e importante en su época que, pocos años después, había pasado de trasladarse la compañía en cinco vagones de tren a tener que llevar todo el equipo circense (humano, animal y material) en quince (a inicios de 1920 llegó a superar la veintena de vagones).

Una de las estrellas del emergente circo de Sparks fue una elefanta llamada Mary, que hacía las delicias de grandes y pequeños gracias a su capacidad para lanzar pelotas de béisbol e incluso para tocar algún instrumento musical.

Cuando los vagones de la compañía ‘Sparks World Famous Shows’ llegaban a una población, era habitual ver el desfile que se organizaba recorriendo sus principales calles con todos los artistas y animales del circo, yendo en cabeza de la marcha la elefanta Mary que asombraba a todos los presentes por su majestuosidad y enorme tamaño (tenía una altura de 3 metros y 58 centímetros y llegó a pesar cerca de cinco toneladas) y que se anunciaba en los carteles como ‘el animal vivo más grande de la Tierra’.

El 11 de septiembre de 1916 la caravana circense llegó hasta la población de Kingsport (en el Estado de Tennessee) y lo hizo sin uno de sus trabajadores, el cuidador y domador de la elefanta.

La casualidad hizo que hasta las instalaciones se acercara un hombre llamado Walter Eldridge, quien dijo estar desempleado, buscando algún trabajo, por lo que Charles Sparks decidió contratarlo para que se ocupara del cuidado y vigilancia de la elefanta durante los días en los que el circo iba a estar en aquel lugar.

La tarde del día siguiente, una vez montadas todas las carpas y gradas, todo el elenco circense se dispuso a realizar el tradicional desfile por las calles de Kingsport, encargándole Sparks a su nuevo empleado que se hiciera él cargo de conducir a la elefanta Mary sin prever las terribles consecuencias de aquella nefasta decisión.

Durante el trayecto y no se sabe realmente por qué sucedió, el animal entró en furia contra su nuevo cuidador (todo apunta a que fue por culpa de algunos maltratos físicos que Walter Eldridge realizó con la elefanta), golpeándolo fuertemente y lanzándolo por los aires varios metros, para finalmente aplastarle la cabeza con una de sus enormes y pesadas patas.

Un horrible y sangriento espectáculo que provocó desmayos entre el público asistente al desfile, pero también la indignación de muchos de ellos, clamando venganza e intentando un linchamiento del animal al grito de ‘¡matemos al elefante!’. Un herrero local llamado Hench Cox llegó a coger su escopeta y disparó en cinco ocasiones a la elefanta, sin lograr matarla.

El sheriff de Kingsport también intentó, inútilmente, acabar con la vida de la elefanta disparándole con su revólver, ordenando arrestar al animal que, debido a su gran tamaño, no podía ser introducida dentro de una celda, por lo que acabó encadenada fuera de la comisaría, mientras centenares de personas se agolpaban alrededor y seguían clamando venganza por Walter Eldridge.

Mientras se decidía qué se haría con la elefanta, un grupo de ciudadanos, con el alcalde de Kingsport al frente, se reunió con Charles Sparks aquella misma noche para indicarle que si no se deshacía del animal boicotearían su espectáculo y evitarían que el circo pudiese realizar las representaciones contratadas en aquella población y en todas las del Estado de Tennesse. El empresario circense tuvo que tomar una amarga y dolorosa decisión, dando su consentimiento para que al día siguiente la elefanta Mary fuese ejecutada.

La mañana del 13 de septiembre en todas las portadas de los periódicos locales aparecía la noticia del suceso con un gran titula ‘Murderous Mary’ (Mary la asesina) y aquel mismo día el animal fue subido a uno de los vagones y trasladada en tren hasta una cercana población en la que, tras colocarle una gruesa cadena alrededor del cuello, fue levantada varios metros del suelo por una grúa con el fin de que muriera ahorcada, mientras una muchedumbre de dos mil quinientas personas (de las que un gran número eran niños pequeños) observaban y jaleaba aquella ejecución.

Mucho se escribió sobre el caso, existiendo numerosa información contradictoria sobre lo realmente acontecido aquella tarde del 12 de septiembre de 1916 y el verdadero motivo por el que la elefanta Mary atacó a su nuevo cuidador. Algunas fuentes indican que éste se dedicó a maltratarla continuamente durante el desfile, clavándole en la oreja del animal un afilado gancho que llevaba. Otras crónicas dicen que la paquiderma se puso fuera de si sin motivo alguno.

Aquel asunto dio una publicidad negativa a la ‘Sparks World Famous Shows’, empezando ahí el declive de la compañía que acabaría siendo vendida una década después (en 1928) a HB Gentry, quien resultaría ser en realidad un representante de la ‘American Circus Corporation’, que hasta aquellos momentos había sido la principal competencia del circo de Charles Sparks y a quien éste se hubiese negado a vender de conocer realmente quién estaba tras la adquisición.

Fuentes de consulta e imagen: circusesandsideshows / circushistory / dailymail/ themoonlitroad / blueridgecountry/ Wikimedia commons

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