Cuando Salvador Allende se retó en un duelo con su contrincante político

Sobradamente conocida es la forma en la que siglos atrás tenían algunas personas en resolver sus problemas personales con otros individuos, ya fuese debido a alguna ofensa, engaño e incluso malentendido entre ambos. Ese método de solucionar conflictos eran los duelos, los cuales consistían en retarse (que podía ser a muerte, a primera sangre –en cuanto había un herido se daba por terminado- o tras haber efectuado los correspondientes disparos) y para ello existía una serie de normas y protocolos que solían cumplirse escrupulosamente.

Se escogía lugar y hora donde batirse en duelo, las armas (que podían ir desde una espada –florete- a distintos tipos de pistolas) y se debía de contar con padrinos, también llamados ‘testigos de fe’.

Salvador Allende (izquierda) se retó en un duelo con su contrincante político Raúl Rettig (derecha) en 1952 (imágenes vía Wikimedia commons)

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Durante varios siglos fue una práctica muy común en numerosos países europeos y del continente americano, aunque también cabe destacar que muchos fueron los lugares en los que estaba prohibida esta forma de arreglar los asuntos personales y aquellos que lo realizaban solían ser perseguidos por la justicia.

A pesar de que dé la sensación que el retarse en duelo es algo que dejó de realizarse hace más de un siglo, cabe destacar que podemos encontrar que no es así y que en pleno siglo XX todavía se llevaba a cabo.

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Uno de los más curiosos y famosos duelos tuvo lugar en Santiago de Chile a primera hora de la mañana del 6 de agosto de 1952 y sus contendientes fueron los senadores Raúl Rettig, representante del Partido Radical, y Salvador Allende, del Partido Socialista y futuro presidente del país.

Una acalorada discusión en el hemiciclo chileno por parte de ambos los llevó a citarse en el exterior para zanjar el asunto y hacerlo a la vieja usanza: batiéndose en duelo.

Se desplazaron hasta una parcela privada, propiedad de Raúl Jaras, copropietario del diario chileno La Tercera, quien al mismo tiempo hizo de testigo. Se escogieron las armas (pistolas) y ambos contendientes se colocaron en posición de disparar.

El primero en apretar el gatillo fue Rettig, quien erró el disparo pero creyó que había herido de muerte a Allende ya que éste tropezó por culpa del suelo enfangado en el momento justo de disparar, errando también en la trayectoria del proyectil.

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Ambos salieron ilesos de aquel absurdo duelo y, aunque continuaron siendo rivales políticos, dos décadas después, cuando Salvador Allende fue proclamado Presidente de la República de Chile le ofreció a Raúl Rettig el puesto de Embajador en Brasil. Cargos que desempeñaron ambos hasta que se produjo el golpe de Estado, el 11 de septiembre de 1973, y que dio inicio a la dictadura del general Augusto Pinochet.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons