Cuando Quinto Tulio Cicerón escribió, supuestamente, un perfecto manual sobre cómo realizar una campaña electoral en la Roma antigua

La mayoría de historiadores y expertos en la Historia de la Antigua Roma señalan que fue obra de Quinto Tulio Cicerón un manual, escrito en el año 64 a.C, que con el tiempo ha sido señalado como uno de los tratados electorales más perfectos. Mucho se ha discutido a través de los siglos sobre la verdadera autoría del texto y aquellas voces discrepantes (las menos) apuntaban a que fue obra de un autor romano desconocido.

Hoy en día prácticamente la mayoría de expertos se lo adjudican al citado autor y, partiendo de esta base, explicaré el contexto y razones para escribir dicho tratado.

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Marco Tulio Cicerón frente al Senado romano (imagen vía Wikimedia commons)

El mencionado autor era el hermano menor del político y filósofo Marco Tulio Cicerón, célebre por su poder de oratoria, y el hecho de redactar aquel manual fue de cara a la convocatoria electoral en la que se presentaba para ser escogido como Cónsul de la República Romana.

Con una extensión de seis páginas y el título de ‘Commentariolum petitionis’, que vendría a traducirse como ‘Manual sobre la campaña electoral’ (y que versiones modernas lo han publicado con textos explicativos y desarrollado titulándolo ‘Cómo ganar unas elecciones’), Quinto Tulio daba los consejos a su hermano Marco sobre qué debía decir y cómo tenía que dirigirse a los electores.

También opinaba sobre los contrincantes políticos, mostrando los puntos débiles de éstos y marcaba los objetivos principales para alcanzar el triunfo y ser escogido Cónsul.

Como lema personal para aquella campaña, Quinto instaba a Marco a que interiorizada la cita ‘Novus sum, consulatum peto, Roma est’ (Soy un hombre nuevo, aspiro al consulado, Roma es mi ciudad).

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Sabedor del gran poder de oratoria del más célebre de los miembros de la familia Cicerón, el menor de sus hermanos le remarcaba cómo debían ser sus discursos y soliloquios frente a la audiencia que tendría que darle su apoyo electoral.

Le aconsejaba rodearse de un séquito amplio de personas leales, lo cual daría proyección de poder. El dirigirse a aquellos a los que en el pasado favoreció y que estaban en deuda con él también era conveniente, ya que algunos de estos tendrían gran influencia.

Nadie pone en duda el poder de oratoria y la gran inteligencia que poseía el mayor de los hermanos Cicerón, pero es ampliamente reconocido de que no hubiese alcanzado muchas de las metas políticas obtenidas de no haber sido del apoyo y consejos de Quinto y su perfecto manual electoral Commentariolum petitionis.

Tras la campaña, en el año 63 a.C., Marco Tulio Cicerón era escogido Cónsul, lo cual le convertía en un ‘Homo novus’, título que recibía aquel plebeyo que, dentro de su linaje familiar, era el primero en acceder a ese cargo (o al de Senador). Hacía tres décadas que ningún otro político había sido nombrado Homo novus, debido a que el acceso a los estamentos del poder estaban muy restringidos y los aristócratas y hombres importantes de la Roma antigua evitaban en la medida de lo posible la incorporación de quienes no fuesen ‘patricios’ (descendientes de las curias primitivas).

Puedes encontrar el texto íntegro (en latín) del ‘Commentariolum petitionis’, de Quinto Tulio Cicerón, en el siguiente enlace: http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus:text:1999.02.0016:chapter=1&redirect=true

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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