Cuando el pueblo de Valdepeñas se convirtió en una ‘Muy Heroica Ciudad’ tras plantar cara al ejército de Napoleón

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Valdepeñas es un municipio situado en la provincia de Ciudad Real (España), que abarca una extensión aproximada de 500 kilómetros cuadrados, estando dedicado la mayor parte de su superficie al cultivo de la vid (durante varios siglos fue el mayor exportador de vino español) y, actualmente, cuenta con una población aproximada de 30000 habitantes.

A la izquierda una representación pictórica de la ‘Contienda de Valdepeñas’ del 6 de junio de 1808 y a la derecha el escudo heráldico con el lema ‘Muy Heroica Ciudad de Valdepeñas’ (imágenes vía Wikimedia commons)
A la izquierda una representación pictórica de la ‘Contienda de Valdepeñas’ del 6 de junio de 1808 y a la derecha el escudo heráldico con el lema ‘Muy Heroica Ciudad de Valdepeñas’ (imágenes vía Wikimedia commons)

Desde hace poco menos de un siglo, esta población ha lucido en su escudo heráldico el lema ‘Muy Heroica Ciudad de Valdepeñas’, distinción que fue concedida oficialmente el 29 de enero de 1895, pero ya en 1823 el rey, Fernando VII, la reconoció como tal tras realizar una visita a esta villa y a modo de agradecimiento por la heroica gesta protagonizada por sus habitantes en 1808, concretamente el 6 de junio.

Aquella fecha, cinco semanas después de proclamarse la Guerra de Independencia de España contra el ejército de Napoleón Bonaparte fue decisiva para cambiar los futuros planes del invasor francés de ocupar rápidamente Andalucía, en su paso por el denominado Camino Real que cruzaba La Mancha.

El 6 de junio de 1808, un contingente del ejército francés, comandado por el general Louis Liger-Belair, se dirigía hacia la población de Santa Cruz de Mudela, situada al sur de Valdepeñas, para socorrer a las tropas del general Claude Roize que habían sido atacadas (y de las que habían padecido numerosas bajas).

Las horas previas a la llegada los soldados franceses por Valdepeñas (camino a Santa Cruz de Mudela) había ocurrido un hecho singular, al huir los responsables de la Junta de Defensa valdepeñera ante el inminente paso del ejército francés. Por tal motivo, los propios vecinos (que por aquella época rondaban las 8000 personas) decidieron organizarse para defender la población e impedir el paso de las tropas del general Liger-Belair.

Si los franceses querían dirigirse hacia el sur deberían hacerlo por otra parte (rodeando la población de Valdepeñas a través de cerros y caminos secundarios) pero la villa no la cruzarían, aunque por el mismo centro del municipio (y atravesándolo) pasase el denominado Camino Real (también conocido como ‘Carretera de Andalucía’ durante muchísimo tiempo).

Pero el orgullo del general francés no permitía admitir que un grupo de mujeres, niños, ancianos y agricultores le impidiesen el acceso por donde él quería pasar.

Los vecinos de Valdepeñas (de todas las edades y condiciones) se armaron con todo tipo de utensilios y herramientas, siendo liderado un amplio grupo por una joven mujer de 20 años de edad, llamada Juana Galán, que múltiples crónicas de la época la han comparado con ‘Agustina de Aragón’. Pero 'La Galana'(tal y como era apodada) se merece un artículo en exclusiva para su figura, que próximamente publicaré).

La avenida principal que cruzaba la población de Valdepeñas (el Camino Real) fue obstaculizado y numerosos vecinos, desde ventanas y estratégicos escondrijos, atacaron y lanzaron toda clase de cosas a los soldados franceses cuando intentaron pasar por allí (desde palos a piedras, enseres de labranza, herramientas, agua y aceite hirviendo…).

El general Louis Liger-Belair decidió no recular, pero indicó a sus soldados que accedieran desde los flancos Este y Oeste hacia el centro de la población, con la orden de que fuesen incendiando todas y cada una de las casas que fuesen encontrando, sin tener compasión de si en ellas se encontraban personas indefensas, niños, ancianos, enfermos…

Las tropas francesas así lo hicieron, provocando que un gran número de vecinos tuviesen que huir de las llamas, pero otros muchos allí continuaron defendiendo la población e impidiendo el paso del contingente francés por el centro de la villa.

Los franceses lo intentaron repetidas veces, encontrando una feroz resistencia por parte de los valdepeñeros y ante la imposibilidad de conseguirlo, el general Louis Liger-Belair, finalmente solicitó una tregua para que un emisario de su ejército se reuniera con el edil de la población.

El comisionado francés indicó al máximo representante municipal que cejarían el ataque e intento de paso por el Camino Real a cambio de recibir suficientes provisiones que les permitiría bordear Valdepeñas y retomar su camino hacia el sur.

Así lo hicieron, convirtiéndose esta en una victoria moral de los habitantes de Valdepeñas que defendieron con uñas y dientes la población e impidieron el paso del ejército francés.

Pero múltiples fueron las consecuencias negativas para la villa, debido a que medio millar de casas son las que resultaron incendiadas, permaneciendo muchas de ellas en llamas durante varios días (en la época no había los eficaces servicios de extinción de incendios que existen en la actualidad).

Gracias a aquella heroica gesta del pueblo valdepeñero, al escudo heráldico de la población se le incorporó el lema ‘Muy Heroica Ciudad de Valdepeñas’.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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