Cuándo preocuparse por la afonía que no cesa (más de 15 días es señal de alarma)

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Female Doctor Doing Throat Examination On Older Man
Los expertos en Cirugía Oral y Maxilofacial señalan que la afonía persistente es uno de los síntomas que puede alertar de la existencia de un cáncer de cabeza y cuello. Por ello, recomiendan acudir a un especialista en caso de que los problemas de voz no se curen en el plazo de 15 días. (Foto: Getty)

 

La afonía o pérdida total de la voz suele producirse por la laringitis o inflamación de la laringe, que, a su vez, está frecuentemente causada por un resfriado común (virus), un mal uso de la voz, o bien, por el contacto con sustancias irritantes como gases químicos o alérgenos. 

La inflamación de la caja de voz (laringe) afecta a las cuerdas vocales, dos pliegues de membrana mucosa que cubren el músculo y el cartílago situados en la glotis. Normalmente, las cuerdas vocales se abren y cierran suavemente, y así forman los sonidos a partir del movimiento y la vibración. El sonido de la voz de cada persona está determinado por el tamaño y la forma de las cuerdas vocales y el tamaño y forma de la garganta, la nariz y la boca (las cavidades resonantes).

El aire respirado entra en el cuerpo a través de la nariz o la boca, y luego viaja a la laringe, la tráquea y a los pulmones, saliendo por el mismo camino. Normalmente, las cuerdas vocales no hacen ningún ruido durante la respiración o la exhalación. Pero cuando una persona habla, las cuerdas vocales se tensan, se acercan más una a la otra y el aire procedente de los pulmones es forzado a pasar entre ellas. Esto las hace vibrar y produce el sonido.

Pero con la laringitis, tus cuerdas vocales se inflaman o irritan. Esto hace que las cuerdas vocales se hinchen, lo que distorsiona los sonidos producidos por el aire que pasa sobre ellas. Como resultado, o bien la voz suena ronca o puede ser casi imperceptible.

Como ya he señalado, los trastornos de las cuerdas vocales son a menudo causados por el abuso o mal uso de éstas (cuando cantamos, hablamos, fumamos, tosemos, gritamos o inhalamos sustancias irritantes).

El clima también influye. Por eso la aparición de la afonía es más frecuente durante las estaciones de otoño e invierno, al igual que ocurre con otras afecciones del tracto respiratorio superior como la gripe, la faringitis, la laringitis o la otitis. El proceso suele ser transitorio y leve, aunque molesto. Además de dolor, el paciente siente picor y sequedad en la garganta que causan dificultad para tragar. 

Otros motivos que provocan esa afonía o voz ronca pueden ser el consumo de tabaco o alcohol, y el reflujo gástrico (la subida del ácido del estómago a la garganta). Cuando la inflamación se agrava, puede derivar en lesiones de las cuerdas vocales y la aparición de pólipos y/o nódulos (tumores benignos), que provocan que la voz sea ronca, baja, y entrecortada.

Como lesión maligna nos encontramos el cáncer de laringe, que cuando se encuentra en etapa avanzada o se prolonga hacia las cuerdas vocales, produce ronquera o cambios en la voz. Los cánceres que se inician en el área de la laringe por encima de las cuerdas vocales (supraglotis), por debajo de las cuerdas vocales (subglotis) o en la hipofaringe normalmente no causan cambios en la voz, por lo que se suelen descubrir en etapas más tardías.

"Si se encuentra en una fase inicial, el 90 por ciento de los pacientes con tumor de laringe se cura", asegura el doctor José Ramón Secades, jefe del servicio otorrino del Hospital Son Llàtzer de Palma de Mallorca. Pero para poder mejorar la detección, hay que concienciar a la gente de que hay síntomas aparentemente inofensivos que pueden estar dando una señal de alarma. En el caso del cáncer de laringe, suele venir acompañado de una afonía, lo que se conoce como la 'voz ronca'. La persona también puede tener dificultad para tragar, molestias en la garganta o escupe sangre. Otras veces, se manifiesta con un bultito en el cuello".

Por eso Secades recomienda que cuando una persona note "una afonía de más de 15 días o un bulto en el cuello, acuda cuanto al médico sin tardar un minuto. Hay que mirarlo".

En cualquier caso, tampoco se deben despreciar ninguna de las causas señaladas ni los factores facilitadores ya que, el tabaquismo es el principal factor de cáncer de garganta; por lo que todo fumador que presente ronquera debe consultar a un otorrinolaringólogo con prontitud.

En cuanto al reflujo, se trata de una causa frecuente de ronquera en adultos mayores. El ácido del estómago sube hasta el esófago e irrita las cuerdas vocales. Muchos pacientes con reflujo refieren tener cambios en la voz sin síntomas de ardor retroesternal. Generalmente la voz está alterada por la mañana y mejora en el curso del día. Estos pacientes pueden tener la sensación de cuerpo extraño, mucus pegajoso o deseo excesivo de aclarar la garganta.

Según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), en la mayoría de los casos, los síntomas de la laringitis duran menos de un par de semanas y los causa algo menor, como un virus. Lo habitual es que se manifieste con los siguientes signos: 

  • Ronquera

  • Debilidad o pérdida de la voz

  • Sensación de cosquilleo y aspereza en la garganta

  • Dolor de garganta

  • Sequedad de garganta

  • Tos seca

Síntomas que no debemos ignorar ya que según los expertos en Cirugía Oral y Maxilofacial (SEORL), "la afonía persistente es uno de los síntomas que puede alertar de la existencia de un cáncer de cabeza y cuello". Por ello, recomiendan acudir a un especialista en caso de que los problemas de voz no se curen en el plazo de 15 días.

Entre los signos de sospecha que pueden llamar la atención sobre la existencia de alguna patología relacionada con las cuerdas vocales, además de la ronquera, están el carraspeo, la tos persistente o la necesidad de forzar la voz.

Además, también nos recuerdan que existen otras causas por las que nos podemos quedar sin voz como determinados medicamentos que resecan la mucosa y pueden provocar afonía. Y destacan aquellas que deberían preocuparnos. La ronquera, por ejemplo, puede ser síntoma de otras afecciones como la enfermedad de Parkinson, artritis reumatoide, la miastenia gravis o el hipotiroidismo. 

A su vez, una afonía que persiste también puede ser señal de una enfermedad más grave no diagnosticada. Es el caso de algunos trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson que pueden ser un factor desencadenante de una parálisis de las cuerdas vocales.

El hipotiroidismo también puede dar lugar a disfonía, ronquera, tos o faringitis persistentes. Se trata de una enfermedad que presentar diversos síntomas como debilidad, calambres, cansancio, somnolencia y aumento de peso por retención de líquidos. 

Asimismo, la inflamación de las cuerdas vocales y las consiguientes alteraciones en la voz podrían tener su origen en una lesión anatómica en los órganos de la fonación producida por otras enfermedades como artritis o artrosis, enfermedades del aparato respiratorio (asma) y enfermedades endocrinológicas 

Dentro de las alteraciones endocrinológicas responsables de una alteración de las cuerdas vocales y por tanto de la presencia de una disfonía, cabe destacar el mixedema del hipotiroidismo o los cambios producidos en el climaterio. (hipotiroidismo, hipertiroidismo).

Sufrir una hemorragia en las cuerdas vocales puede ser otro origen de la afonía. Si te quedas sin voz justo después de un grito es posible que se haya producido una hemorragia en las cuerdas vocales. Lo habitual es que acto seguido aparezca una ronquera de evolución rápida.

Por otro lado, si estás pasando una mala racha o estás sometido a mucha presión es normal que tu voz se resienta. Los periodos de estrés y la ansiedad pasan factura a todo el organismo y también a nuestra voz. Ambos trastornos pueden afectar a las cuerdas vocales, favoreciendo la aparición de la afonía y de otras alteraciones de la voz como consecuencia de la bajada de defensas, momento en el que se "abre la veda" a una posible infección de las cuerdas vocales, tal y como recoge Saber Vivir.

La papilomatosis laríngea, un trastorno raro causado por el papilomavirus humano (PVH) podría ser otro motivo por el que te quedas sin voz. Recuerda que existen más de 60 tipos de PVH. La papilomatosis laríngea está entre ellos y causa el crecimiento de tumores dentro de la caja de la voz, en las cuerdas vocales o en el conducto del aire que va desde la nariz a los pulmones. Los tumores normalmente crecen con rápidez y pueden variar en tamaño, provocando tos y ronquera junto a problemas de respiración y deglución. El tratamiento de los papilomas laríngeos puede incluir cirugía.

Otras causas menos frecuentes de disfonías (alteración de la voz en cualquiera de sus cualidades: tono, timbre e intensidad) incluyen alergias, problemas tiroideos, trastornos neurológicos como los que hemos mencionado y traumatismos de la laringe. También pueden relacionarse con ciertas fases del ciclo menstrual normal. Además, la incidencia de este trastorno aumenta en personas de edad avanzada.

El tratamiento para la afonía o disfonía dependerá de los factores que hayan producido la pérdida de la voz. Pero puedes ayudar a reducir la irritación e inflamación de las cuerdas vocales teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones de la SEORL (Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello):

  1. Descanso vocal. Dejar reposar tus cuerdas vocales es un factor muy importante en la recuperación de la voz, por lo que lo mejor sería que hablaras lo mínimo posible durante, al menos, 2 días. Debes saber que hablar susurrando puede ser incluso peor así que debes evitarlo, al igual que toser, carraspear o respirar por la boca.

  2. Durantes esos 2/3 días intenta permanecer en un lugar con una humidificación adecuada y un ambiente cálido.

  3. Beber mucha agua. Ni fría ni muy caliente. Igualmente, los alimentos que consumas no deben estar ni demasiado fríos ni demasiado calientes) De esta forma, conseguirás mantener hidratada la laringe y reducir la sensación de sequedad en la garganta que suele resultar tan molesta.

  4. Evitar sustancias irritantes y alimentos picantes. Reduce la ingesta de bebidas con alcohol o cafeína, debido a que tienden a deshidratar la garganta y a irritarla más.

  5. Hacer gárgaras con agua y un pellizco de sal o, en su defecto, de bicarbonato sódico. Así lograrás aliviar la garganta y suavizar las cuerdas vocales.

  6. Una infusión de jengibre con un poco de miel y una rodajita de limón, con agua no muy caliente, es ideal para calmar la irritación de las cuerdas vocales y conseguir una gran mejoría.

  7. Pastillas para chupar, ayudan a aliviar las irritaciones de la garganta y a luchar contra las bacterias gracias a su acción antiséptica.

Otras medidas son curas locales y la toma de antiinflamatorios. Los médicos insisten en la importancia de la supresión de los factores irritantes, sobre todo el hábito de fumar, las comidas picantes, la ingesta de alcohol y la exposición a vapores tóxicos. Por su parte, la SEORL apunta también que la hora de hablar, es importante hacer periodos de descanso de la voz (de 15-20 minutos de silencios durante dos o tres veces al día), limitar el uso del teléfono y evitar interrumpir a otros, entre otras medidas. De hecho, en general no se debe hablar más de 4 horas seguidas ni cantar más de 2 horas.

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