Cuando un joven ladrón de coches mató al primer agente del FBI muerto en acto de servicio

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Leonidas Carstarphen Dyer fue un destacado político estadounidense que sirvió durante once mandatos consecutivos en la Cámara de Representantes por el Partido Republicano (entre 1911 y 1933), además de tener en su currículo una gesta en sus años de juventud cuando participó en la Guerra hispano-estadounidense de 1898 en la que se alistó como voluntario en el ejército de EEUU como soldado raso y al finalizar el conflicto bélico, tres meses después, fue ascendido a coronel. Entre las muchas cosas que hizo durante su carrera política como Representante por Missouri estuvo la de ser el redactor e impulsor de dos importantes leyes: el proyecto de Ley Anti-linchamientos de 1918 (‘Dyer Anti-Lynching Bill’ finalmente rechazada por obstrucción de los senadores sureños) y la conocida como ‘The Dyer Act’ de 1919, una ley por la que se castigaba federalmente el robo de vehículos y, sobre todo, se perseguía cuando estos eran trasladados (para su venta) entre distintos Estados.

Ficha policial de Martin James Durkin (imagen vía hemeroteca del Chicago Tribune)
Ficha policial de Martin James Durkin (imagen vía hemeroteca del Chicago Tribune)

Tras la aprobación de la ley contra el robo de automóviles de Leonidas C. Dyer, este crimen se convertía en un ‘delito federal’ y, por tanto, pasaba a ser investigado y perseguido por los agentes especiales del FBI.

El robo y tráfico ilegal de vehículos entre fronteras estatales se había convertido en un suculento negocio para docenas de ladrones de poca monta que se habían convertido en auténticos profesionales de ese delito, habiendo cada vez delincuentes más jóvenes.

Martin James Durkin era uno de ellos. A inicios de la década de 1920, con apenas veinte años de edad, ya se había especializado en ese tipo de robos, siendo uno de los delincuentes más buscados y con más órdenes de detención del país (teniendo en cuenta que en aquel momento EEUU se encontraba bajo la Ley Seca y las bandas mafiosas campaban a sus anchas).

El dar caza a Durkin fue una de las prioridades de John Edgar Hoover cuando fue nombrado director del FBI, en 1924, dando instrucciones a sus agentes para atraparlo. Pero el joven robacoches lograba escaparse una vez tras otra de cada una de las redadas que le realizaban los federales y la policía.

Con el robo de vehículos y su posterior traslado a otros Estados, Martin James Durkin se estaba ganando muy bien la vida, motivo por el que no dudaba en abrir fuego contra todo aquel que se pusiera en su camino, llegando a intentar asesinar a cuatro agentes de policía cuando intentaron detenerlo en Chicago en octubre de 1925.

El FBI descubrió que día 11 de ese mes realizaría la entrega de uno de los coches robados en Nuevo México y que la entrega se realizaría en un garaje de Chicago, por lo que se montó todo el dispositivo para enviar a ese lugar a un grupo de agentes que vigilaron durante todo el día sin que el delincuente apareciese.

Entre los federales enviados hasta allí se encontraba el agente especial Edwin Shanahan, quien se percató de la llegada del delincuente en un momento dado (cuando ya se habían dado por perdidas las esperanzas de que apareciera el ladrón de coches y algunos agentes ya se habían retirado del lugar), por lo que tomó la iniciativa de intentar detenerlo por su cuenta.

Durkin, al verse frente al agente del FBI, no se lo pensó dos veces y con sangre fría disparó a bocajarro contra el pecho de Shanahan, provocándole la muerte y convirtiéndose éste en el primer agente del FBI fallecido en acto de servicio.

El criminal consiguió huir de allí y a lo largo de los tres siguientes meses se produjo una frenética persecución a éste a través de cinco Estados (California, Diego, Arizona, Nuevo México, Texas y Missouri), matando por el camino a algunos policías hasta que fue detenido en las afueras de St. Louis (Missouri) cuando viajaba en tren.

Durante la mencionada persecución por los cinco Estados se produjo un curioso hecho a su paso por El Paso (Texas). Allí fue interceptado por un aguacil local que vio que Durkin portaba un revolver, pero el joven delincuente (que en aquel momento tenía 25 años de edad) le dijo al representante de la ley que él también era aguacil adjunto en California y que tenía sus credenciales en el motel donde se hospedaba con su novia, permitiéndole ir a buscarlo y aprovechando para darse a la fuga.

Cabe destacar que tras su detención en St. Louis, durante el juicio, Martin James Durkin, recibió más tiempo de condena por el delito de robo de automóviles (delito federal) que por haber matado a varios policías y a un agente del FBI (por este último todavía no se consideraba ese crimen como un delito federal), pasando en prisión un total de 29 años.

Fuentes de consulta e imagen: FBI/ odmp.org/ chicagotribune/ theworldnews

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