Cuando hace un siglo un grupo de mujeres gobernaron en un pueblo del viejo Oeste para acabar con la corrupción y los forajidos

Alfred López
·6 min de lectura
Hace un siglo un grupo de mujeres gobernaron en Jackson, un pueblo del viejo Oeste para acabar con la corrupción y los forajidos (imagen vía wikimedia commons)
Hace un siglo un grupo de mujeres gobernaron en Jackson, un pueblo del viejo Oeste para acabar con la corrupción y los forajidos (imagen vía wikimedia commons)

David Edward 'Davey' Jackson fue un famoso aventurero, originario de Virginia, que pasó gran parte de su vida como trampero y explorador, además de comerciante de pieles y cuyo apellido sirvió para llamar de ese modo a un valle (Jackson Hole), un lago (Jackson Lake) y una población (Jackson), del Estado Wyoming, fundada en el último cuarto del siglo XIX.

En poco tiempo se convirtió en un lugar de paso de numerosos aventureros, buscavidas y forajidos, siendo continuo el tránsito de personas que por allí transitaban (algunos de ellos se instalaban a residir allí) e incluso, una vez entrados en el siglo XX se convirtió aquella zona en el destino turístico y vacacional para un gran número de personas sobre todo amantes del esquí y los deportes de montaña.

Se abrieron los primeros hoteles, casas de huéspedes, colmados y restaurantes, también se fundó un periódico (Jackson's Hole Courier) y profesionales como médicos, abogados, artesanos y barberos montaron allí sus respectivos negocios. En 1914 abría sus puertas el primer banco ‘Jackson State Bank’ y para aquel año el valle y la población de Jackson ya contaban con un representativo número de residentes fijos (cerca de trecientos habitantes en el pueblo y poco más de un millar en los alrededores).

Eran años de prosperidad, pero a pesar de ello algo no cuadraba, ya que las arcas municipales se encontraban vacías y la gestión y honorabilidad de quienes estaban al frente comenzó a ponerse en duda.

También llegaron hasta Jackson Hole algunos forajidos, debido a que aquel entorno entre las montañas era idóneo para encenderse de las autoridades federales que los perseguían. Esto propició que aumentasen los delitos y peleas.

Uno de los pioneros fundadores de Jackson fue el matrimonio compuesto por Robert y Grace Miller, quienes llegaron allí en 1884. Tan solo un año después las gestiones de Robert Miller habían propiciado que el ferrocarril tuviese un apeadero en ‘Teton Pass’, un paso de alta montaña que comunicaba directamente con Jackson Hole (que se encontraba a 18 kilómetros), lo que facilitaba el llegar mucho más fácilmente hasta aquel lugar.

Por su parte, Grace Miller adquirió unos terrenos donde se construyó y gestionó un albergue para esquiadores y que fue llamado ‘Simpson Ridge’ (actualmente en aquel mismo lugar se levanta el importantísimo resort ‘Snow King Mountain’).

Desde un principio, los Miller se involucraron en la vida social y comercial de la zona. Grace fundó, junto a las esposas de otros colonos pioneros de Jackson Hole, una sociedad gastronómica (donde sus socias también pasaban las veladas jugando al póquer) conocida como ‘Pure Food Club’ y fue precisamente el grupo de mujeres que encabezaban este club quienes decidieron en 1920 presentarse a las elecciones a la alcaldía, con el fin de sanear las cuentas y acabar con la corrupción municipal.

El 11 de mayo de aquel año tenía lugar las elecciones municipales, presentándose dos listas de candidaturas: la oficial, con representantes masculinos (algunos de ellos ya habían ocupado cargos de responsabilidad en la corporación municipal anteriormente) y una alternativa (totalmente innovadora para la época) que presentaba a cinco mujeres para gobernar toda aquella región.

Dicha lista ganó las elecciones y estaba encabezada por Grace Miller (quien ocupó el cargo de alcaldesa) y le acompañaron en el consejo municipal sus compañeras del ‘Pure Food Club’ May Deloney, Rose Crabtree, Faustina Haight y Genevieve Van Vleck, ya que todas ellas obtuvieron un mayor número de votos frente a sus rivales masculinos, convirtiéndose Jackson en uno de los primeros lugares en tener un municipio con una representación total femenina.

Varias son las anécdotas que se produjeron en aquellas atípicas elecciones, entre ellas que hubo una participación masiva de votantes, debido a que el Estado de Wyoming concedió el voto a las mujeres medio siglo antes de que se aprobara la 19ª Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que contemplaba el sufragio universal en este país (esta enmienda se ratificó tres meses después de las mencionadas elecciones municipales de 1920). Otro de los datos curiosos fue que Rose Crabtree consiguió arrebatarle el cargo a su esposo Henry, quien se presentaba en la lista de candidatos masculinos.

La alcaldesa no solo contaba con el apoyo de sus cuatro concejalas, sino que también nombró a otras mujeres para los cargos de responsabilidad más importantes: Pearl Williams (de tan solo 22 años de edad) fue nombrada 'Marshal' (jefa de la policía local), Marta Winger se convirtió en la secretaria municipal, Edna Huff en la responsable de salud y Viola Lunbeck en la tesorera del ayuntamiento.

Por tal motivo este gobierno municipal pasó a ser conocido como ‘Petticoat Rulers’ (las Gobernantes de las enaguas) y el propósito de éstas era acabar con la corrupción y los forajidos que por allí campaban libremente.

Según consta en las crónicas, la propia Pearl Williams, acabó con la vida de tres criminales, enterrándolos ella misma, por lo que nadie puso en duda su valía como Marshal.

Por aquel entonces las elecciones municipales se celebraban cada año y la lista encabezada por Grace Miller las ganó tres veces consecutivas. Un trienio en el que, gracias a las gobernantas de las enaguas, mejoró mucho las cosas en Jackson Hole, tanto a nivel de seguridad como económicamente, volviendo a llenar las arcas municipales.

Una de las iniciativas que el consistorio femenino puso en marcha fue el cobrar impuestos a los habitantes de Jackson Hole, algo que hasta aquel momento no habían hecho ninguno de sus antecesores en las cuatro décadas de existencia de aquel lugar. La medida fue acogida con satisfacción por parte de los vecinos, quienes vieron mejorar sus vidas e infraestructuras de aquel lugar (entre otras cosas el alumbrado público, mejora de las carreteras, asfaltado e incluso un cementerio municipal…).

También dictaron normas de civismo y comportamiento (tanto para los vecinos como para los turistas que llegaban allí para sus vacaciones de esquí o deportes de montaña), prohibiéndose pasar el ganado por el centro de la población, así como la prohibición de las peleas callejeras y en locales públicos y el lanzamiento de petardos y otros tipos de explosivos en la vía pública.

Tras los tres años de legislatura municipal, el equipo dirigido por Grace Miller se retiró de la vida pública y política. A pesar de la gran gestión realizada por las ‘Petticoat Rulers’ en Jackson no volvió a haber representación femenina en el consistorio hasta seis décadas después (1980) y una alcaldesa mujer hasta el año 2001.

Fuentes de consulta e imagen: wyomingpublicmedia / wyomingtalesandtrails / howstuffworks / jacksonholemagazine / jacksonholehistory / Wikimedia commons

Más historias que te pueden interesar: