¿Cuándo funcionan los transplantes de heces?

Cultivo bacteriano en placa de Petri. Dr Graham Beards at en.wikipedia

Un transplante de heces no parece algo muy higiénico, ni a práctica médica seria. Y sin embargo, para determinadas dolencias puede ser una solución interesante. Por ejemplo, en casos en los que la microbiota de los pacientes esté implicada en las dolencias, como se explica en un artículo reciente sobre la colitis ulcerosa.

La teoría con la que funcionan estos tratamientos es sencilla. La microbiota, lo que se suele conocer como “flora bacteriana” es en realidad un ecosistema bacteriano en un equilibrio complicado. Si determinadas especies o cepas de bacterias dominan se producen o agudizan dolencias, y la solución pasa por reequilibrar las comunidades.

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Pero claro, decirlo y hacerlo no es lo mismo. Especialmente en los tramos finales del tracto digestivo, en el intestino grueso. Las técnicas tradicionales, que se basan en proporcionarle al paciente medicamentos por vía oral no llegan a esta región. Funcionan, pero en el intestino delgado que no es donde hace falta.

Hay otras opciones, pero son aún más invasivas. Se pueden sembrar bacterias directamente en el intestino grueso. Pero sería mediante una biopsia – es decir, empleando una larga aguja directamente en el intestino – y aunque funciona, no lo hace tan bien como sería deseable.

Así que la idea está clara: se recolecta una microbiota sana de un donante, y se realiza un transplante. Pero claro, aunque la idea tenga lógica, hay que demostrar que funciona.

Tampoco es que se haya hecho a lo loco. Esta práctica ya ha demostrado su efectividad en el tratamiento de infecciones de Clostridium difficile, una bacteria bastante invasiva y difícil de tratar, como su nombre indica. Pero para otras dolencias no había demostración.

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En el artículo del que hablamos se ha tratado a 20 pacientes de colitis ulcerosa con transplantes de heces. Pueden parecer pocos para un estudio científico, pero son suficientes para empezar a sacar conclusiones. Y la conclusión es que funciona.

Una mayoría de pacientes ha notado mejoras. No sólo son los resultados médicos, en los que se ha visto que la inflamación había disminuido y las úlceras reducían su tamaño. Los dolores y el malestar asociados a la enfermedad habían mejorado. Aún así, aún falta por saber por qué en algunos pacientes el tratamiento ha funcionado como se esperaba y en otros apenas ha tenido efecto.

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