Cuando en Europa se puso de moda recrear niños orinando en cuadros y esculturas

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Uno de los lugares más famosos y visitados de la ciudad de Bruselas es la confluencia de las calles Chêne y Etuve en el que se puede observar en la esquina una pequeña figura, de poco más de medio metro de altura, que representa a un niño orinando y que es conocido universalmente como ‘Manneken Pis’. Este punto de la capital de Bélgica es uno de los que un mayor número de curiosos y turistas congrega a su alrededor, siendo muy típico el acto de tomarse una foto junto al pequeño orinador, aunque cabe destacar que la escultura que actualmente está colocada en aquel lugar es una réplica, realizada en 1965, de una obra original que data del primer cuarto del siglo XVII (aproximadamente del año 1619) y la original se encuentra depositada en el Musée de la ville (según parece, esta es a su vez también una réplica de otra de finales del siglo XIV).

Manneken Pis de Bruselas (imagen vía Wikimedia commons)
Manneken Pis de Bruselas (imagen vía Wikimedia commons)

Numerosos son los relatos que se explican respecto a alguna posible historia que originó la realización de la escultura original del ‘Manneken Pis’ (cuya traducción literal del neerlandés es ‘niño orinando’), siendo habitual escuchar diferentes versiones explicadas por los guías que enseñan la ciudad a los turistas, siendo muchas de éstas simples leyendas urbanas e historias apócrifas inventadas para hacer más amenas las narraciones.

Entre las diferentes versiones que se explican está la de un pequeño héroe que apagó una carga explosiva en una de las numerosas batallas en las que la ciudad de Bruselas se ha visto envuelta a lo largo de su historia; también hay quien explica que representa a un niño que apagó un devastador incendio a través de su orina e incluso hay quien identifica al pequeño ‘Manneken Pis’ con el duque Godofredo III de Lovaina, quien siendo niño se escapó del palacio para ir a jugar y tras la búsqueda lo encontraron orinando en una esquina, sin embargo otras fuentes indican que se trataba del pequeño infante Godofredo y lo que hizo fue subirse a lo alto del palacio y orinar sobre los soldados.

Pero la representación pictórica y escultórica de niños orinando, que era conocida con el término latino ‘puer mingēns’, es algo que se ha realizado durante varias etapas de la historia, sobre todo en el Renacimiento, en el que muchos artistas lo plasmaron en sus obras, siendo uno de los cuadros más famosos el titulado ‘Venus y Cupido’, pintado por Lorenzo Lotto alrededor del año 1530, actualmente expuesto en el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York (MET), donde se observa a un pequeño Cupido orinando directamente sobre el vientre de Venus y en el que el pintor podría haber querido interpretar una metáfora a la fertilidad en la noche de bodas.

‘Venus y Cupido’ pintado por Lorenzo Lotto (imagen vía Wikimedia commons)
‘Venus y Cupido’ pintado por Lorenzo Lotto (imagen vía Wikimedia commons)

Pero si viajamos hacia atrás en el tiempo, podemos encontrar con numerosas representaciones (sobre todo escultóricas) realizadas por artistas grecolatinos de la antigüedad y que adornaban diferentes lugares de las ciudades e incluso patios de casas particulares y donde ya se utilizaba por aquel entonces como fuentes decorativas.

El simbolismo de los puer mingēns es extenso, dándole diferentes connotaciones y explicaciones a lo largo de la historia, aunque una de las más comunes tiene que ver con la alusión a la fertilidad y procreación (tal y como se le dio también al cuadro de Lorenzo Lotto).

Pero, dejando de lado esa visión algo erótica y fértil de la representación de los puer mingēns, tenemos que tener en cuenta que, desde la antigüedad, se estuvo utilizando a los niños para realizar diversos trabajos y uno de ellos era el de ayudar a curtir las pieles, siendo uno de los métodos más comunes y utilizados siglos atrás el de miccionar sobre las piezas y quienes mejor para hacerlo que las criaturas, quienes disponían de una orina más pura y eficiente para el curtido.

Los diferentes expertos en arte e historiadores no terminan de ponerse de acuerdo en cuál es realmente el origen de la moda de esculpir o pintar los niños meones (puer mingēns) dividiéndose entre los que opinan que era un alegato erótico a la fertilidad y quienes defienden que eran representaciones de los explotados menores realizando trabajos de micción para el tratamiento de las pieles e incluso para el lavado de la ropa, pues la orina se usaba como detergente y fue considerada como un preciado bien en la antigüedad, llegando a haber un emperador (Tito Flavio Vespasiano) que, en el siglo I d.C., impuso un impuesto llamado ‘Vectigal urinae’.

Como último apunte, señalar que las pequeñas figuras de puer mingēns convertidas en fuentes, se puso muy de moda en Europa entre los siglos XVI y principios del XVIII, en el que empezó a decaer, siendo muy común el colocar alguna en los interiores de los patios de las casas particulares (Inglaterra fue uno de los países en el que más se expandió esta moda).

Fuentes de consulta e imágenes: repository / theculturetrip/ karwansaraypublishers/ metmuseum/ medium/ Wikimedia commons

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