Cuando en Japón, a lo largo de doce siglos, estuvo prohibido consumir leche y carne por cuestiones religiosas

El 23 de octubre de 1868 es la fecha que determina el inicio de la Era Meiji en Japón. Un periodo en el que, a lo largo de poco más de cuatro décadas, el País del Sol Naciente intentó abrirse al occidentalismo, modernizarse como país y dejar de lado algunas de sus muchas tradiciones que habían hecho que quedasen algo anticuados en costumbres y forma de pensar.

Cuando en Japón, a lo largo de doce siglos, estuvo prohibido consumir leche y carne por cuestiones religiosas (imagen vía pixabay)

El artífice de ese paso de gigante hacia la modernización de la sociedad nipona fue el emperador Mutsuhito (comúnmente conocido como Meiji Tennō), quien permitió que algunas de las tradiciones milenarias del país evolucionasen y acabaran fusionándose con las  costumbres que llegaban desde Occidente.

Una de ellas fue el autorizar, cuatro años después, el consumo de carne y leche y volverlos a incorporar en la dieta nipona tras haber estado prohibidos desde el siglo VII, cuando el budismo se estableció oficialmente en Japón (proveniente de Corea) y se convirtió en la religión principal del país.

Los budistas creían en la reencarnación y tenían el convencimiento que, tras la muerte, las almas volvían a la tierra y podía ser en cualquier otros seres vivos, siendo en animales las reencarnaciones más comunes.

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Inicialmente el no comer carne ni beber leche era un consejo que se daba desde el budismo, pero una vez instalada esta doctrina como la principal del país, fue el propio emperador Tenmu Tennō quien en el año 675 emitió un decreto imperial por el cuál quedaba terminantemente prohibido dicho consumo de carne de res, caballo, cerdo, venado, cabra salvaje, perro, pollo y mono (los más comunes de la época) entre los meses de abril a septiembre y aquel que se saltase dicha ley sería castigado, pero no era en forma de multa, arresto o castigo físico, sino algo que podría afectar mucho más al infractor: la prohibición de acudir a un templo por un periodo de tiempo que se estipulaba según el tipo de carne consumida (que iba desde los cinco días, por comer perro, a los 60 si se comía cerdo  o venado hasta los 150 días en caso de caballo o res). Con el tiempo se amplió la prohibición a todo el año y no solo al periodo estival.

Eso sí, había algunas excepciones por las que una persona podía consumir algo de leche o carne (incluso los monjes budistas) y era bajo prescripción médica. Niños, mujeres con anemia o ancianos solían gozar de ese permiso gracias a la recomendación que el médico les hacía.

Quienes solían disfrutar también de esa excepción solían ser las clases más ricas y poderosas, debido a que gratificaban convenientemente al facultativo con el fin de que éste les recetara el consumir carne y así estar exentos del castigo oficial de no poder acudir a un templo.

A lo largo de doce siglos esta fue una norma que, la mayoría de ciudadanos japoneses, siguieron a rajatabla, teniendo una dieta básicamente de arroz, verduras, pescados y mariscos.

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La prohibición dejó de aplicarse a partir de 1872. El día de año nuevo Mutsuhito lo celebró comiendo carne, algo que no gustó a un grupo de monjes budistas que se presentaron en el Palacio Imperial el 18 de febrero. Fueron hasta allí para protestar por haberse saltado el emperador la prohibición. Hubo un forcejeo entre guardias y monjes, resultando muertos unos cuantos de éstos.

Aquel mismo año el emperador emitía un prefecto en el que aconsejaba el consumo de carne y leche con el fin de modernizar la sociedad y, sobre todo, para tener ciudadanos mucho más sanos, ya que se tenía el convencimiento de que el japonés era un pueblo débil por culpa de la falta de esos dos alimentos.

Mucho costó volver a instaurar en la dieta nipona el consumo de carne. Se incorporaron platos de otros países orientales (como China o Corea) e incluso occidentales como portugueses, quienes anduvieron un tiempo por la zona.

Un siglo y medio después el consumo de carne en la dieta nipona está totalmente normalizada e incluso disponen de una de las carnes más demandadas en el mercado internacional, el Wagyu.

Fuente de consulta e imagen: atlasobscura / businessinsider / History Of Japanese Food / kikkoman (pdf) /  pixabay

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