Cuando el ataúd de Charles Chaplin fue secuestrado por un par de criminales aficionados

Charles Chaplin está considerado como uno de los actores cómicos más grandes de la Historia. Su célebre personaje de Charlot (un ingenuo y algo torpe vagabundo de gran corazón) hizo las delicias de varias generaciones que disfrutaron de él a través de sus numerosísimas películas.

En marzo de 1978 el ataúd conteniendo el cuerpo de Charles Chaplin fue robado por un par de aficionados criminales polacos (imagen vía Wikimedia commons)

Chaplin nació en Londres en 1889 y tras hacer sus pinitos en el mundo del circo se trasladó a los Estados Unidos en 1910 donde triunfó en el mundo del cine, convirtiéndose en uno de los actores mejor pagados y valorados de su época. Un país que lo había acogido con los brazos abiertos pero que décadas después lo trataría de manera injusta, al ser expulsado de EEUU en 1952 tras ser declarado sospechoso de actividades antiamericanas y comunista y ser incluido en la lista confeccionada por el comité auspiciado por el senador republicano Joseph McCarthy.

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Aunque pasó un tiempo en Inglaterra, fijó su residencia en Suiza; más concretamente en la mansión ‘Manoir de Ban’ cercana a la población de Corsier-sur-Vevey, junto al famoso lago Lemán. Falleció el día de Navidad de 1977, a los 88 años de edad, mientras dormía a causa de un derrame cerebral y fue enterrado dos días después, en una ceremonia íntima, en el cementerio local.

Tres meses después, el 1 de marzo de 1978, la tumba de Charles Chaplin sería exhumada y el ataúd conteniendo sus restos robado por dos inmigrantes, mecánicos de profesión, que decidieron secuestrarlo y pedir un cuantioso rescate. Un golpe con el que creían que acabarían con la mala racha económica que llevaban viviendo desde que residían en Suiza.

Sus nombres Roman Wardas (de 24 años de edad y nacionalidad polaca) y Gantscho Ganev (búlgaro de 38 años). Carecían de antecedentes e inexperiencia en el mundo de la delincuencia, por lo que su plan criminal resultó ser desde un principio una chapuza de aficionados.

Tras el robo del ataúd contactaron con su viuda, Oona O’Neil (cuarta esposa de Chaplin, 36 años más joven que él y con la que tuvo ocho hijos) comunicándole el secuestro del cuerpo de su difunto marido y exigiéndole un rescate en marcos suizos equivalente a 600.000 dólares estadounidenses.

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Añadieron que si se negaba a pagar o intentaba comunicarse con la policía no dudarían en secuestrar a alguno de sus hijos. Pero Oona, a pesar de la amenaza, decidió poner en conocimiento de las autoridades el secuestro del ataúd de su esposo.

Pasaron varias semanas hasta que los secuestradores volvieron a ponerse en contacto con la viuda de Chaplin, quien no había depositado el dinero exigido como rescate en la fecha y lugar indicado por los secuestradores.

Éstos empezaron a ponerse nerviosos y cada comunicación que hacían era más desastrosa, algo que facilitó mucho las cosas a la policía, pudiendo localizar la cabina telefónica desde la que realizaron la llamada el 17 de mayo (once semanas después del secuestro), pudiendo atrapar a los criminales.

Tras la detención de Roman Wardas y Gantscho Ganev los secuestradores indicaron a las autoridades dónde habían escondido durante todo aquel tiempo el ataúd de Chaplin, conduciendo a la policía hasta un cercano campo de maíz en el que estaba enterrado.

Tras ser juzgados fueron condenados a prisión. A Roman Wardas, como autor intelectual, le cayeron cuatro años de cárcel y a Gantscho Ganev dieciocho meses.

Desde prisión escribieron una carta a Oona O’Neil y sus hijos en el que les mostraban arrepentimiento y pedían perdón por el acto cometido, Recibieron respuesta de la viuda de Chaplin diciéndoles que ‘todo estaba perdonado’.

Por su parte, el ataúd de Charles Chaplin fue enterrado de nuevo en su lugar original del cementerio de Corsier-sur-Vevey, pero esta vez bajo una capa gruesa (de 1,8 metros) de cemento.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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