Cuando los ciudadanos de la neutral Suiza votaron masivamente en contra de prohibir las bombas nucleares

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La política en de Suiza se define como una ‘república democrática parlamentaria federal pluripartidista’ o, dicho de otro modo, es una nación en la que se aplica 'democracia semidirecta', por lo que la inmensa mayoría de decisiones importantes para el país se toman a través del referéndums, dejando en manos de la ciudadanía helvética el aprobarlas o no. Una práctica que lleva realizándose desde finales del siglo XIX y que ha supuesto convocar en todos estos años alrededor centenares de plebiscitos o consultas populares.

En 1962 los ciudadanos de la neutral Suiza votaron masivamente en contra de prohibir las bombas nucleares (imagen vía pixabay)
En 1962 los ciudadanos de la neutral Suiza votaron masivamente en contra de prohibir las bombas nucleares (imagen vía pixabay)

No solo son los políticos y las instituciones gubernamentales quienes proponen poner a votación ciudadana alguna ley, sino que son los propios ciudadanos quienes pueden conseguir que se convoque un referéndum, siempre y cuando esa iniciativa cumpla ciertos requisitos, entre ellos el reunir una cantidad mínima de firmas (que puede oscilar entre las 50.000 y las 100.000, dependiendo si es un plebiscito local o nacional) o el respaldo de un significativo número de cantones (nombre que se le da a los Estados que forman parte del país).

Desde preguntar si deben alargarse las vacaciones estivales, pasando por una consulta vinculante sobre el subir el salario o no, numerosísimas han sido las diferentes iniciativas populares que se han llevado a votación.

Una de las más sorprendentes tuvo lugar en abril de 1962 y en la que se llevó a votación una iniciativa por la cual se quería prohibir el armamento nuclear en todo el territorio suizo.

Un hecho curioso si tenemos en cuenta que Suiza se declaró como nación neutral y no beligerante desde hace muchísimo tiempo y, sin embargo, decidió entrar en la carrera atómica en la segunda mitad de la década de 1940.

En un principio se dio luz verde para que el célebre físico Paul Scherrer se hiciera cargo de presidir, a partir de 1946, la ‘Comisión suiza de estudios de Energía Atómica’ (Schweizerischen Studienkommission für Atomenergie) con el fin de desarrollar la energía atómica para uso civil, aunque dicho encargo escondía la aspiración de construir armas nucleares.

En los siguientes quince años se abrieron un par de centrales nucleares (la segunda coincidiendo con la fecha del mencionado referéndum) y algunas fueron las personas que empezaron a plantearse si realmente se debía tener armamento atómico en Suiza, por lo que se realizó la petición para poner esta cuestión en manos de la decisión ciudadana.

Evidentemente, al mismo tiempo que los detractores del armamento nuclear hacían campaña para convencer a los suizos que votasen a favor de la iniciativa propuesta, los partidarios de seguir manteniéndola también lanzaron todo tipo de mensajes, con el fin de hacer ver de la necesidad de mantener el programa nuclear. Cabe destacar que, según consta, no se llegó a desarrollar armamento atómico, pero sí se tenía todo lo necesario para hacerlo en caso de necesidad.

Muchos eran quienes criticaban que un país neutral desarrollara energía nuclear para poder construir armamento, unas manifestaciones que eran rebatidas con argumentos del tipo ‘Querer ser neutral significa tener que ser fuerte', según publicó en un comunicado de prensa (del 10 de marzo de 1962) el 'Comité de Acción suiza contra la Iniciativa Atómica' (Schweizerisches Aktionskomitee gegen die Atominitiative).

Sorprendentemente, tras celebrarse el referéndum solicitando la prohibición de armas nucleares, el 65,2 % de los votantes decidieron echar la papeleta del ‘no’, por lo que Suiza siguió investigando y trabajando en el desarrollo de armamento atómico en los siguientes años y a pesar de firmar en 1969 el ‘Tratado de No Proliferación Nuclear’, no decidió abandonar por completo su programa nuclear hasta 1988, cuando la Guerra Fría había llegado a su fin.

Actualmente Suiza nada en la ambigüedad política respecto a este asunto, debido a que en 2017 se unió y respaldó el 'Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares' (promovido por la 'Asamblea General de las Naciones Unidas') pero, sorprendentemente, un año después decidió cambiar de opinión y no firmar dicho acuerdo, alegando que lo hacía por ‘motivos de seguridad nacional’.

Fuentes de consulta e imagen: tandfonline / peaceandhealthblog / swissinfo / The Politics of Nuclear Non-Proliferation: A pragmatist framework for analysis / pixabay

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