¿Cuánta agua consume el turismo en Baleares?

Aglomeración de personas junto a la Catedral de Santa María de Palma (Mallorca). <a href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/palma-de-mallorca-spain-07-29-2187732401" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:Leif Eirik Skaue / Shutterstock" class="link ">Leif Eirik Skaue / Shutterstock</a>
Aglomeración de personas junto a la Catedral de Santa María de Palma (Mallorca). Leif Eirik Skaue / Shutterstock

Uno de los comentarios más frecuentes entre la población residente en el archipiélago balear es: “El turista consume mucha agua”. Esta afirmación, ¿en qué se basa o se sustenta? ¿Hay datos que la corroboran? ¿Se sabe cuánta agua consumen los turistas? ¿Se puede calcular?

Son muchas las preguntas referentes a la relación entre turismo y agua que no tienen una respuesta fácil. Es evidente que la actividad turística necesita agua: los visitantes llegan durante la época más cálida del año, realizan actividades acuáticas, se bañan en agua salada, sudan y tienen que ducharse. Se mire como se mire, el agua está ligada al turismo y este no puede vivir sin ella.

Además, el turismo se concentra temporalmente cuando hay menos agua en unas islas con unas limitaciones territoriales y de recursos renovables. Es decir, se acumula mucha gente en un espacio reducido durante un tiempo limitado y en un momento de estrés hídrico.

Falta información

Si se sabe de la importancia del agua para el turismo, ¿por qué no la tenemos contabilizada? Pues porque las actividades turísticas y los lugares en los que se alojan los turistas consumen agua de la red urbana de abastecimiento, la misma que los residentes, el comercio o la industria. Todas estas actividades domésticas quedan registradas en el consumo urbano del municipio. Para entendernos: no existe información del consumo de agua desglosada por actividades.

En la literatura científica existen ejemplos de diferentes hoteles en todo el mundo donde la compañía de aguas, el establecimiento o la cadena hotelera ha facilitado estos datos. Pero si un ciudadano consulta el plan hidrológico de las demarcaciones turísticas, como Canarias, Baleares, Segura y Júcar, no encontrará datos sobre el consumo de agua por parte del turismo.

La pandemia, una oportunidad única

En 2020, la pandemia de covid-19 golpeó con fuerza nuestra vida y, en el archipiélago balear, uno de nuestros principales sectores económicos: el turismo.

Por primera vez en la historia tuvimos un confinamiento que provocó el aislamiento de las islas. Desde mediados de marzo hasta finales de junio, la prohibición de entrada de personas por mar y aire generó la situación que llamamos turismo cero. La movilidad y la actividad quedaban claramente reducidas a aspectos esenciales de la vida.

El agua que se consumía en Baleares era exclusivamente por parte de los residentes. Esta anomalía nos permitió plantear una posible respuesta a la pregunta que siempre nos habíamos hecho en el grupo de investigación: ¿cuánta agua consume el turismo?

No teníamos turistas, por tanto, pudimos obtener a escala municipal cuánta agua se consumió durante los meses de abril, mayo y junio de 2020 y compararla con los mismos meses del año anterior, cuando había turismo.

La tarea no era fácil porque se necesitaba la colaboración de los municipios y que la muestra fuera representativa de las cuatro islas y de las distintas tipologías turísticas de los municipios. La colaboración con el Servicio de Estudios y Planificación de la Dirección General de Recursos Hídricos del Gobierno balear fue decisiva para obtener datos de nueve municipios.

Los municipios más turísticos, los más afectados

El análisis de los datos muestra que durante el confinamiento o período de turismo cero hubo un descenso del 24 % en el consumo de agua en Baleares. Es decir, uno de cada cuatro litros que se consumen en el archipiélago es por el turismo. Traducido a volumen, serían unos 33 millones de metros cúbicos, cifra similar a la que utiliza la agricultura de regadío con agua subterránea.

En Mallorca hay dos pantanos que, llenos de agua, almacenan 11 millones de metros cúbicos. El turismo en Baleares consumiría, cada año, tres veces la cantidad que albergan los dos embalses a rebosar.

En la ciencia, las medias esconden la realidad de los números en el ámbito de un territorio tan diferente y de contrastes como las islas Baleares. Cuando los datos se analizan en el ámbito municipal, los valores obtenidos toman otro significado.

El consumo de agua entre los municipios varía según su especialización hacia el turismo. Los municipios más turísticos habían reducido su consumo un 58 %, los de actividad turística media un 40 %, y los de baja actividad un 14 %.

El turismo consume mucha agua en aquellos municipios en los que las pernoctaciones turísticas representan más de un 40 % de su población total (turística y residente), como es el caso de Muro, Formentera, Sant Antoni, Alcúdia o Calvià. En cambio, en municipios con mucha población residente como Palma, Eivissa o Maó, el consumo del turismo es bajo y se sitúa por debajo del 16 %.

Como valor medio, en Baleares el turismo consume un porcentaje que puede parecernos bajo. En cambio, al realizar este análisis por municipios y según su tipología turística nos damos cuenta de que el consumo de agua es muy importante en determinadas localidades y que no se sabe cómo podrán soportar las futuras presiones del turismo sobre este recurso.

Todos somos responsables

Ahora bien, el estudio también nos muestra que aquellos municipios grandes en los que viven mayoritariamente los residentes, como Palma o Eivissa, el consumo de agua es elevado y que su presión humana diaria en Baleares también es un elemento a tener presente en la gestión del agua.

El estudio corrobora una realidad que no tenía una contabilidad: el turismo consume agua y, en algunos lugares, de forma excesiva; pero también desmitifica que el turismo sea el único responsable de este consumo y pone de manifiesto que la población residente representa una presión importante sobre los recursos hídricos en Baleares.

La gestión actual y futura del agua pasa por reconocer y evaluar esta presión por parte de los turistas y residentes en función de la tipología del municipio. La pandemia, desgraciadamente, nos ha facilitado los datos. Esta investigación es un paso adelante que la contabilidad del agua reclama: publicar los datos de consumo para cada actividad. La sociedad lo agradecerá y servirá para realizar un debate serio en torno al agua con datos reales y no ficticios o inventados.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Bartolomé Deya Tortella recibe fondos del Gobierno Español a través de diversos proyectos de investigación

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Celso García, Dolores Tirado Bennasar, Enrique Morán Tejeda y Jorge Lorenzo Lacruz no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.