¿Cuáles son los retos que trae el Estado Islámico para el Talibán en Afganistán?

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Mientras el Talibán instala su régimen en Kabul y el último soldado estadounidense ya abandonó Afganistán, el Estado Islámico continúa su sangrienta campaña en todo el país. Wassim Nasr, especialista en France 24 sobre movimientos yihadistas, analiza el peso real del grupo yihadista y el riesgo que representa para el Talibán.

El número de muertos por el atentado del 26 de agosto a la entrada del aeropuerto de Kabul mostró su capacidad para atacar en cualquier momento y lugar. Mientras el Talibán llega al poder con la salida de las tropas estadounidenses, el Estado Islámico (EI) no tiene planes de poner fin a su sangrienta campaña en Afganistán. En guerra contra el Talibán desde 2015, año en el que se estableció en el país, el grupo yihadista representa la principal amenaza para los nuevos amos de Kabul.

El Estado Islámico puede incluso aspirar a engrosar sus filas aprovechando posibles traspiés del Tailbán, o incluso recuperar su base territorial cerca de la frontera con Pakistán si los drones estadounidenses dejan de rastrearlos, según Wassim Nasr, especialista en France 24 sobre movimientos yihadistas.

France 24: Ahora que es el dueño de Afganistán, ¿el Talibán debería temerle a los grupos yihadistas del Estados Islámico?

Wassim Nasr: Sí, porque el grupo del Estado Islámico ha estado en guerra con los talibanes desde el 2015, año en que el grupo yihadista se estableció en el país, particularmente en las provincias de Nangarhar y Kunar, cerca de la frontera con Pakistán. Si bien todavía no representa una amenaza directa para el poder del Talibán, el Talibán se ha tomado la amenaza con mucha seriedad. Cuando abrieron las cárceles del país, incluida la de Bagram, los talibanes dieron fin a la vida del ex emir del Estado Islámico en su celda, mientras que los otros detenidos importantes del grupo yihadista permanecieron cautivos. Al mismo tiempo, fueron liberados cientos de yihadistas ajenos al grupo de EI.

Por su parte, los yihadistas consideran que el Talibán está negociando una salida amistosa con los estadounidenses y ve el cambio de régimen en Kabul como un traspaso del poder, no como una victoria para el Talibán. Si nadie puede estimar el número de combatientes del Estado Islámico en Afganistán, podemos medir su capacidad sobre el terreno y su fuerza de ataque a través de sus acciones, como en Kabul. Entre asesinatos, atentados suicidas con bombas y ataques con cohetes, podemos decir que tienen una importante molestia, sabiendo que un atentado no es caro de financiar.

¿Cuál es la importancia del Estado Islámico en Afganistán?

Inicialmente, en 2015, el grupo al mando de Hafez Saïd Kha, asesinado en 2016 por un dron estadounidense, tenía una base territorial en las provincias de Nangarhar y la de Kunar, cerca de la frontera con Pakistán. Rápidamente vio que sus filas se llenaban de individuos desilusionados por el Talibán, mientras lograba reclutar entre la población y atraer extranjeros de países de la región como paquistaníes, indios y combatientes nativos de las exrepúblicas soviéticas de Asia Central. Los yihadistas no pudieron mantener su base terrestre durante mucho tiempo, ya que fueron rápidamente atacados por el Talibán, que temían que el Estado Islámico los venciera. Luego, fueron perseguidos por el ejército afgano y las fuerzas estadounidenses.

En 2017, Donald Trump se mostró complacido de haber ordenado el lanzamiento de la “madre de las bombas” (la bomba no nuclear más poderosa del arsenal estadounidense), contra el Estado Islámico en Tora Bora, una zona muy simbólica, ya que es el antiguo bastión de Osama bin Laden en Afganistán. Aunque fueron derrotados territorialmente por la combinación de acciones paralelas del Talibán, los afganos y los estadounidenses; los yihadistas tejieron su red en el entorno urbano. Sobre todo en ciudades como Kabul y Kandahar, donde han demostrado que pueden atacar sin necesidad de controlar el territorio.

El grupo se benefició del refuerzo de simpatizantes pero también, y esto es decisivo, de la decepción de la red terrorista Haqqani, una familia aliada del Talibán, que contaba con la logística y las redes para permitirles llevar a cabo los atentados más sangrientos que reivindicó el Estado Islámico en Kabul, mucho antes del que cometieron en el aeropuerto hace unos días. En particular, hubo un ataque en mayo contra una mezquita dirigida por un imán y el bombardeo del palacio presidencia en julio.

¿Cuáles son los principales desafíos que plantea el Estado Islámico para el Talibán?

Ahora en el poder, el Talibán se encuentra en una situación al menos dantesca porque 20 años después del 11 de septiembre, se ven obligados a llevar a cabo acciones antiterroristas para proteger las grandes ciudades afganas y la capital, amenazadas por los yihadistas. ¿Son capaces de hacerlo? Esa es la gran pregunta. ¿Continuarán los estadounidenses atacando al Estado Islámico con sus drones y, por lo tanto, ayudarán directamente al Talibán a contener la amenaza terrorista?

Si la respuesta fuera no, ¿quién podrá evitar que los yihadistas se reconstituyan y se restablezcan en los territorios? El Talibán no tiene una fuerza de ataque aéreo ni un dron.

Si la respuesta es sí, y hay cooperación entre Estados Unidos y el régimen talibán, esto podría generar un disenso entre las filas de los nuevos gobernantes de Kabul. Tal cooperación podría beneficiar especialmente al Estado Islámico en términos de propaganda y reclutamiento, porque el Talibán no puede desfilar en Kabul y decir que ha expulsado al enemigo estadounidense, y luego colaborar con Washington, como lo hemos visto en los últimos días durante las evacuaciones desde el aeropuerto. El propio Pentágono dijo que dio información al Talibán para contrarrestar al Estado Islámico.

Por su parte, los nuevos gobernantes de Kabul no han culpado al ejército estadounidense por los recientes ataques con aviones no tripulados contra los yihadistas. Este desafío es crucial, al igual que el modo de gobierno del Talibán, que también será vigilado de cerca por los movimientos yihadistas, incluidas las redes de Al Qaeda. Si se considera que el Talibán es demasiado blando con la aplicación estricta de la ley islámica o demasiado inclusivo con los chiítas y las minorías, esto podría contribuir a reducir sus filas. Y esto beneficiaría una vez más al Estado Islámico, cuya ideología aún atrae, y que puede capitalizar los problemas actuales para ganar fuerza en este país.

Este artículo fue adaptado de su original en francés

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