Cs y Vox salen de gira para reabrir heridas cerradas

Asier Martiarena
Efectivos de la Guardia Civil y la Policía Foral junto a asistentes al acto de apoyo la Guardia Civil celebrado por la iniciativa “España Ciudadana”, impulsada por Ciudadanos en Alsasua. EFE
Efectivos de la Guardia Civil y la Policía Foral junto a asistentes al acto de apoyo la Guardia Civil celebrado por la iniciativa “España Ciudadana”, impulsada por Ciudadanos en Alsasua. EFE

Alsasua, como otros muchos pueblos navarros y otros tantos del interior de Guipúzcoa o Vizcaya, había ido recuperando el clima de cordialidad perdido durante décadas. El punto de inflexión fue la declaración del Alto el Fuego Permanente de ETA, pero la normalización llegó después, poco a poco. Como cuando desaparece la nieve tras una nevada”, le gusta señalar a uno de los artífices de la paz en Euskadi, Jesús Eguiguren. Semana a semana fueron desapareciendo carteles de presos, pintadas amenazantes, puntos de mira grabados con esprays de pintura. Pero este fin de semana Ciudadanos y Vox, en su tour ultranacionalista español, han decidido hacer un mitin en Alsasua.

Su idea, “participar junto a la entidad España Ciudadana en Alsasua para respaldar a la Guardia Civil dos años después de la agresión que sufrieron en un bar dos agentes y sus parejas, y defender una Navarra en España frente al nacionalismo y al independentismo”. Con ello han logrado acaparar los informativos y las portadas de la prensa. Acaparar los boletines radiofónicos. Tal vez un buen puñado de votos de Burgos para abajo. Pero para ello han reabierto unas heridas que han costado mucho que empezaran a cicatrizar. Pero eso a ellos no les importaba. “Hoy han ganado puntos ante los suyos, se habrán colgado una medalla, y mañana ya estarán lejos de aquí, con sus tertulias y su teatrillo. Pero los que aquí seguiremos, con un ambiente de nuevo crispado, somos nosotros”. Porque los vecinos encarcelados por la pelea de bar con los guardias civiles son los nuestros. Mientras los agentes y los políticos van y vienen, y no tienen que sufrirlo”. Así resumían decenas de vecinos el sentir de ayer en la comarca del ‘Goierri’.

No solo las voces anónimas se manifiestan en esa dirección. El portavoz socialista en el Senado, Ánder Gil, ha afirmado que “las derechas” van de la mano en la manifestación de Alsasua (Navarra) guiadas por una tendencia “aznarizada” que “ahora viene con dos dóberman, bien atados de su mano de derecha para desgastar al Gobierno”. Gil ha considerado que la participación “de la mano” del PP, Ciudadanos y Vox es una “grave irresponsabilidad” que se traduce en declaraciones y acciones para “avivar los conflictos, no fomentar la convivencia y fomentar el agravio entre españoles”. En palabras de Gil, estos partidos tratan de “enturbiar la política y desgastar al Gobierno”, guiados por una “derecha aznarizada”.

Algo similar opinan en Podemos. “Quien ser presidentes sembrando el odio”, ha sentenciado el secretario de Organización de la formación morada, Pablo Echenique.

En sus discursos, ni Albert Rivera ni Santiago Abascal reparan en el peligroso precedente que sienta que una ‘pelea de bar’ se esté juzgando en la Audiencia Nacional (AN) y no en la Audiencia Provincial de Navarra. Un calificativo que no solamente brota tras visionar las grabaciones del día de autos, en las que los agentes de la Guardia Civil incurrieran en más de una actuación de dudosa legalidad, sino que casa con lo dictaminado con la propia AN ya que ha condenado a los jóvenes de Alsasua por los delitos de atentado, lesiones, desórdenes públicos y amenazas pero no ve delito de terrorismo. ¿Será que en Vox y en Cs no se han leído la sentencia? ¿O que han preferido quedarse en las acusaciones y no con la sentencia?

La respuesta es clara. Y así lo señalaron ayer tras incidir en denunciar que fueron recibidos con lanzamientos de piedras a su llegada y salida de Alsasua. Otro acto condenable, como la agresión del bar, pero que se podría haber evitado. Así lo ha resumido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska , quien ha lamentado la acción de los “energúmenos” y “salvajes” que atacaron con piedras a personas que se concentraron en Alsasua pero ha pedido evitar actos que puedan generar “crispación”. “Lo que es claro y es concreto es que todo el mundo tenía el derecho de ir a manifestarse a Alsasua si así lo entendía conveniente pero lo que no se puede obviar es que había una alta probabilidad de que los incidentes que finalmente acontecieron surgieran”, ha comentado Grande-Marlaska.

Hasta Pablo Casado cree que no se ha actuado de la mejor manera. En la clausura de un acto de Nuevas Generaciones de Andalucía, en Sevilla, Casado ha criticado que Ciudadanos haya ido a Alsasua cuando él fue hace ya cuatro meses a apoyar a la Guardia Civil “sin necesidad de hacer tanto ruido”.

Finalmente, por suerte, la jornada que se desarrolló a medio camino entre la provocación y la tensión permanente con banderas, insultos y reproches de un lado hacia el otro, y del otro hacia el uno, terminó sin incidentes, sin cargas policiales ni detenidos. Gracias sobre todo al compromiso de sus vecinos, que se habían concienciado para evitar la imagen violenta y radical que los convocantes habían trasladado de Alsasua.

“No hubo que lamentar heridos, pero sí mucho victimismo electoral”, comentaban los vecinos tras desaparecer los autobuses de simpatizantes de ultraderecha fletados por Vox y Ciudadanos. “Y la semilla de confrontación ya ha quedado plantada”