Tenso cruce de declaraciones entre Marruecos y España antes de audiencia del jefe del Polisario

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Nasser Bourita, ministro de Exteriores marroquí, habla durante un acto en el palacio real de Rabat, el 22 de diciembre de 2020

Rabat y Madrid protagonizaron un tenso cruce de declaraciones este lunes, en la víspera de que comparezca ante la justicia española el jefe del Frente Polisario, Brahim Ghali, cuya llegada a España en abril provocó una importante crisis entre ambos países.

En un primer momento, Marruecos calificó el caso de "prueba para la fiabilidad de la asociación" bilateral, insistiendo en obtener una "aclaración sin ambigüedades" por parte de España, según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

"La crisis no está limitada al asunto de un hombre [...] Se trata, ante todo, de una cuestión de confianza y de respeto mutuo rotos entre Marruecos y España. Es una prueba para la fiabilidad de la asociación" bilateral, afirmó el Ministerio.

Por su parte, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, subrayó que la relación debía estar basada en el "respeto" y la "confianza", y recordó que Marruecos constituye un aliado "estratégico" para España.

Ghali, hospitalizado en España desde mediados de abril, debe comparecer por videoconferencia el martes en el marco de dos investigaciones por "torturas" y "genocidio".

Madrid justificó haber acogido al líder saharaui por "razones humanitarias", pero esta decisión provocó la ira de Rabat, que respondió disminuyendo sus controles fronterizos a mediados de mayo y dejando que miles de migrantes marroquíes pasaran al enclave español de Ceuta.

- "Desavenencias" -

Durante una rueda de prensa junto a su homólogo polaco, Mateusz Morawiecki, Sánchez consideró que "no es admisible" que se abran "las fronteras para que entren 10.000 migrantes en menos de 48 horas en una ciudad española como es Ceuta, por desavenencias y diferencias, discrepancias, en política exterior".

"Marruecos no puede olvidar que no tiene mayor ni mejor aliado en la Unión Europea que España", recalcó.

Sus declaraciones provocaron una aclaración inmediata por parte de la diplomacia marroquí, que subrayó que "la crisis bilateral no está vinculada a la cuestión migratoria".

Rabat lleva varios días reclamando una investigación "transparente" de las condiciones de la llegada del jefe independentista que, según sus servicios, viajó de forma "fraudulenta", con "un pasaporte falso".

La crisis "no puede resolverse solo con la audiencia" del jefe del Polisario, pues Marruecos espera "una aclaración, sin ambigüedades, por parte de España de sus elecciones, sus decisiones y sus posiciones", indicaba el primer comunicado publicado por el ministerio marroquí.

El responsable, que según el Frente Polisario tiene 71 años, deberá comparecer por una denuncia por supuestas "torturas", presentada por un disidente del movimiento independentista que obtuvo la nacionalidad española.

La justicia española también ha reabierto un caso contra él por supuestos "crímenes contra la humanidad" a raíz de una vieja denuncia depositada por una asociación saharaui, que lo acusa de "violaciones de derechos humanos" contra disidentes de los campos de Tinduf, en el oeste de Argelia.

El Polisario, que cuenta con el apoyo de Argelia, milita por la independencia del Sáhara Occidental, una excolonia española controlada en su mayor parte por Marruecos, que propone una autonomía bajo su soberanía.

Después de 30 años de alto el fuego, ambas partes retomaron las hostilidades en noviembre.

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