Crisis de Gobierno: Análisis de los nuevos ministros uno por uno

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Pedro Sánchez ha remodelado su equipo de Gobierno con guiños al partido, al que deberá reunificar para mantenerse en la presidencia. (Photo By EUROPA PRESS/J. Hellin. POOL via Getty Images)
Pedro Sánchez ha remodelado su equipo de Gobierno con guiños al partido, al que deberá reunificar para mantenerse en la presidencia. (Photo By EUROPA PRESS/J. Hellin. POOL via Getty Images)

Horas después de terminar su gira por los países bálticos, tras interrumpir una rueda de prensa en Lituania por una amenaza real de la Fuerza Aérea Rusa y desairar al ministro Alberto Garzón con una loa al chuletón ‘al punto’, Pedro Sánchez decidió apretar el botón rojo. Fue nada más subirse al avión presidencial que le traía de vuelta a España. El presidente del Gobierno pasó a limpio sus esquemas y ordenó alertar a todos los involucrados en una crisis que denota los errores de los últimos meses y marca el gran objetivo para los venideros.

Porque esta remodelación, una vez que los indultos han allanado el camino en Cataluña, y garantizado el cumplimiento de los 4 años de investidura, no ha sido un simple cambio de cromos. Es más bien una maniobra para tratar de unir al partido después de que Sánchez se haya dado cuenta de que, sin tener al PSOE unificado, no podrá afrontar con garantías las próximas elecciones generales. Para muestra, el desastre socialista del 4-M. Analicemos uno por uno los cambios realizados por Sánchez.

La vicepresidencia primera que ostentaba la todopoderosa Carmen Calvo pasa a manos de Nadia Calviño. El movimiento es un gesto para Europa. La proyección continental de la gallega debería servir al PSOE para transmitir seguridad en Bruselas y amarrar con las dos manos los 70.000 millones de los fondos europeos.

¿Y la salida de Calvo? La ya exvicepresidenta se enfrentó varias veces a Redondo, el gurú personal. Incluso tuvo que acabar cediendo en la tramitación de la Ley Trans. Fiel escudera de Sánchez, ha aceptado su derrota sin armar demasiada bronca -aunque su relación con Irene Montero parece quebrada para siempre- pero con una condición. Que no fuera la única perdedora de los últimos desencuentros. Así que Redondo también se ha quedado fuera del nuevo equipo. No hay vencedores, pero sí dos vencidos.

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La vicepresidencia segunda, antes en manos de Calviño, recae ahora en Yolanda Díaz, quien desde marzo era vicepresidencia tercera. Este ascenso es un espaldarazo para el socio de coalición y un reconocimiento directo a la ministra de Trabajo que se puede interpretar como un aprobado con nota tras el periodo de prueba abierto con la marcha del Gobierno de Pablo Iglesias. De hecho, muchas voces señalan que Sánchez trabaja mejor con ella que con el exlíder de Podemos. Aunque tampoco es cuestión de alardear de ello, el ascenso es un gesto que todos los interesados han sabido interpretar.

Del lado de Unidos Podemos no ha habido más cambios. Después de sonar como el primero en la lista de salidas, Alberto Garzón seguirá al frente del Ministerio de Consumo. Y con él sus otros compañeros de partido. Un respaldo a un socio de Gobierno que, a cambio, ha prometido lealtad institucional y apoyo máximo a Sánchez para lo que queda de legislatura.

La cartera de Exteriores ha pasado de Arancha González Laya a José Manuel Albares. El incendio con Marruecos, y el ridículo, y humillante, paseíllo de Sánchez detrás del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en la reciente cumbre de la OTAN ha pasado factura. Y el presidente del Gobierno ha decidido darle el Ministerio a Albares, quien hasta ahora encabezaba el Cuerpo Diplomático del país y quien le abrió las puertas internacionales tras los gobiernos de Rajoy en donde España no miraba más allá de sus fronteras.

En Justicia, una vez cerrado el tema de los indultos a los políticos independentistas presos, Sánchez despide a Juan Carlos Campo para dar entrada a Pilar Llop. La ahora presidenta del Senado, también ha ejercido con anterioridad como letrada del Gabinete Técnico del Consejo General del Poder Judicial. Y Sánchez entiende que es mejor tener una ministra estrenar antes que a un ministro desgastado por el tema catalán de cara a la negociación de la renovación del Poder Judicial ante el bloqueo del PP.

También en Educación hay cambios, Isabel Celaá sale del Ejecutivo tras la aprobación de su ley educativa y es sustituida por Pilar Alegría. Otra política con trayectoria dentro del PSOE que, además de diputada por Zaragoza, ha sido delegada del Gobierno en Aragón.

Sin Ministerio a su cargo, pero igual o más importante, es el puesto de jefe de gabinete. Y ahí está una de las grandes sorpresas. Iván Redondo ha sido, hasta la fecha, el hombre de confianza de Sánchez. Su gurú táctico. Pero al tratarse de un perfil profesional -ha trabajado anteriormente para el PP- nunca ha contado con el beneplácito de Ferraz. Por eso ahora Sánchez le ha sustituido por Óscar López: un veterano fontanero político que fue número 3 del PSOE durante el período de Alfredo Pérez Rubalcaba.

La incorporación de López conviene analizarla con la de Félix Bolaños. Abogado de formación, y militante del PSOE, se puso del lado de Sánchez en las famosas primarias de 2017. Y, tras trabajar en la sombra, ocupará el cargo de Ministro de Presidencia. Que López y Bolaños ocupen dos cargos tan sensibles en el Gobierno y que ambos sean, entre otras cosas, quienes redactaran los últimos estatutos orgánicos del PSOE, denotan el giro hacia dentro de Sánchez. Quien quiere reunificar el partido para ir todos a una en las próximas batallas políticas. Para evitar los últimos desastres de Madrid o Andalucía.

Un paquete similar se puede hacer con Isabel Rodríguez y Diana Morant. Las ya exalcaldesas de Puertollano, y Gandía sustituyen, respectivamente, a María Jesús Montero (en la portavocía) y Pedro Duque (Ciencia). Nuevo guiño al PSOE al meter a gente de partido en lugar de perfiles más técnicos como, por ejemplo, el del astronauta madrileño.

Uno de los movimientos de mayor calado es el de Raquel Sánchez, exalcaldesa de Gavá, como titular de Transportes. La consiguiente salida de José Luis Ábalos ha sorprendido a casi todo el mundo. Si la apuesta es reforzar el papel del PSOE en el Gobierno, su presencia estaba más que justificada. Pero, sin dar más detalles, su círculo cercano alega motivos de índole personal para su despedida del Consejo de Ministros. 

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