Crisis energética: ¿Qué es lo peor que podría pasar este invierno?

Crisis energética: ¿Qué es lo peor que podría pasar este invierno?

Los gobiernos europeos se apresuran a prepararse para este invierno, sin mucho margen para evitar el peor escenario: escasez y apagones. El continente se enfrenta a una importante crisis energética. "Es posible que (los países europeos) no tengan suficiente gas para pasar el invierno, sobre todo si Rusia recorta (aún más) nuestro suministro de energía", ha asegurado Jaume Loffredo, responsable de política energética de la Organización Europea de Consumidores.

Aunque los precios del gas han bajado recientemente debido a las temperaturas inusualmente cálidas, a que los almacenes de gas de la UE están casi llenos y a que la demanda es menor de lo habitual, una ola de frío invernal podría hacer que el problema se complicara rápidamente. "Somos como alguien que intenta hacer camino en una cuerda floja entre dos edificios muy altos. Hay una cuerda de un lado a otro, pero no hay mucho margen de error", ha explicado Jack Sharples, investigador del Instituto de Estudios Energéticos de Oxford.

"El gas como arma política"

Europa se enfrenta a dos crisis que van de la mano: la del gas y la de la electricidad.

Rusia, hasta ahora el principal proveedor de gas de Europa, ha cortado el suministro en represalia por las sanciones de la UE por la guerra de Ucrania y, con las importaciones de gas de otros proveedores como Noruega y Argelia al máximo de su capacidad, no hay mucho margen para posibles imprevistos, dicen los expertos.

"La seguridad del suministro de gas en Europa se enfrenta a un riesgo sin precedentes a medida que Rusia intensifica el uso de los suministros de gas natural como arma política", advirtió la Agencia Internacional de la Energía en un informe a principios de octubre.

El gas representó aproximadamente el 20% de la generación de electricidad de la UE en 2020, mientras que alrededor de la mitad del gas consumido en Europa se utiliza para la calefacción durante el invierno. El suministro de electricidad en Europa también se ha visto afectado por la sequía y las olas de calor del verano, que causaron problemas en la generación hidroeléctrica y en las centrales nucleares francesas.

Los países de la UE han acordado reducir la demanda de gas en un 15% y fijar objetivos de ahorro de electricidad durante las horas punta como parte de las medidas energéticas de emergencia. También están trabajando para controlar los altos precios, con la esperanza de aliviar la situación también en los próximos años.

Además, los gobiernos se esfuerzan por evitar la escasez, llenando los almacenes de gas europeos por encima del 90% y sustituyendo las importaciones de gas por gasoducto ruso por gas natural licuado (GNL), que se comercializa a través de grandes barcos metaneros.

Pero si aumenta la demanda de gas en Europa y también en Asia, por ejemplo por la meteorología, podría crear más competencia para las importaciones de GNL y hacer subir los precios de nuevo, asegura el informe. Si estos precios elevados no se traducen en una reducción de la demanda, podría producirse un racionamiento de gas.

Anne-Sophie Corbeau, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, ha afirmado que Europa "debería estar bien si el invierno no es demasiado frío, si el GNL sigue fluyendo básicamente a los niveles que hemos visto en lo que va de año", si no hay más sabotajes a infraestructuras críticas, si no hay más problemas con las centrales nucleares y si las lluvias son decentes.

¿Qué podría pasar en el peor de los casos?

"El gas se consume principalmente en la industria, la generación de energía y la calefacción. La calefacción es lo último que se quiere cortar", ha explicado Sharples. Esto significa que si se prevé un clima frío, probablemente "se pedirá primero al sector industrial que reduzca su consumo", ha detallado Corbeau.

A las industrias que consumen mucha energía, como la siderurgia, la fabricación de vidrio o el sector de los fertilizantes, se les podría pagar para que no consuman gas o electricidad en los momentos de máxima demanda. Otras empresas también podrían recibir dinero para cerrar, como medida para compensar la pérdida de ingresos. Pero si esto no funciona para reducir la demanda en una crisis, podría haber cortes en el suministro de gas para las entidades comerciales, lo que significaría que tiendas y los negocios tendrían que cerrar, ha recordado Sharples.

Los países también podrían activar una campaña de información pública para reducir la demanda de los consumidores. En Francia, por ejemplo, los consumidores podrían recibir una notificación para reducir su consumo en las horas punta (por la mañana y por la noche) a través del sistema EcoWatt, que mide el consumo de electricidad en tiempo real.

También hay formas de que las empresas de transporte de electricidad ahorren energía, como la reducción del voltaje en las llamadas caídas de tensión. "Los aparatos eléctricos funcionarían peor de lo normal, pero en principio seguirían funcionando", ha explicado Loffredo, de la Organización Europea de Consumidores. Esta reducción de la tensión repercutiría en la industria más que en los consumidores. La empresa pública de electricidad francesa Enedis dijo que se podría producir una caída de tensión del 5% que reduciría ligeramente la potencia de los aparatos eléctricos. Los teléfonos móviles podrían cargarse más lentamente y las bombillas disminuirían su brillo, por ejemplo.

En el peor de los casos, los consumidores podrían enfrentarse a apagones de algunas horas. Enedis, que gestiona el 95% de la distribución de energía eléctrica en Francia, ha asegurado a Euronews que los cortes de energía localizados y temporales sólo se utilizarían como "último recurso", algo que no ha ocurrido en las últimas décadas. Se limitaría a dos horas por consumidor y es la medida de último recurso de la que se hacen eco otras compañías eléctricas. "Lo que ocurre generalmente en otros países donde los apagones son normales, como Pakistán, por ejemplo, los consumidores son avisados antes para que puedan prepararse", ha insistido Loffredo.

El comisario europeo de gestión de crisis, Janez Lenarcic, ha declarado al medio alemán RND que si un pequeño número de Estados de la UE se enfrentara a apagones, otros podrían suministrar generadores de energía. "Pero si un gran número de países se viera afectado de forma que los Estados de la UE tuvieran que limitar sus suministros de emergencia, podremos satisfacer la demanda con nuestra reserva estratégica", ha añadido.

Corresponde a los países de la UE decidir a qué industrias dar prioridad en cualquier escenario de crisis, pero la Comisión Europea ha dado orientaciones como parte de un plan de reducción de la demanda. Los grupos de presión del sector de las telecomunicaciones, por ejemplo, han instado recientemente a los gobiernos a que los eximan de cualquier apagón para mantener el servicio de Internet y de telefonía móvil.

Evitar lo peor

Los consumidores y las industrias pueden tomar medidas para evitarel peor escenario, como reducir la demanda de gas y electricidad durante las horas punta limitando las temperaturas e invirtiendo en eficiencia energética, han confirmado los expertos. "Lo importante ahora es que todos los Estados miembros pongan en marcha aquellas medidas que animen y remuneren a los consumidores para que reduzcan su consumo durante los periodos de tensión, de modo que podamos evitar el peor de los escenarios", ha afirmado Loffredo.

La reducción de la demanda es uno de los factores que pueden controlarse, a diferencia de la meteorología o de que Rusia recorte aún más el suministro. Corbeau ha dicho que los gobiernos están preocupados sobre todo por los aspectos sociales de la crisis, ya que los consumidores no pueden afrontar los altos costes si ésta continúa.

Por su parte Alemania está en el punto de mira del resto de Estados miembros por su plan financiero de 200.000 millones de euros para ayudar a los ciudadanos y las empresas y que se teme que pueda desequilibrar el mercado interior. Los manifestantes ya han salido a la calle en muchos países de la UE por el alto coste de la vida, y se prevén más huelgas.

Agata Łoskot-Strachota, investigadora del Centro de Estudios Orientales de Polonia, ha asegurado que uno de los grandes retos de Europa es el "grado de coordinación y solidaridad que son capaces de mantener" durante la crisis. "Ya este invierno puede haber problemas y desigualdades en Europa", ha afirmado, y ha añadido que los países podrían recurrir cada vez más a medidas más proteccionistas.

Aunque este invierno no suponga los peores escenarios, es probable que estas crisis se prolonguen durante años, ha asegurado, después de que los países europeos que recurran a sus reservas se afanen a rellenarlas durante el verano.

"Estoy segura de que esta crisis podría durar al menos tres años, y el año que viene será muy complicado porque es muy probable que veamos cómo se agotan totalmente los depósitos de gas, cómo se agotan totalmente las reservas de carbón, como en Polonia, y cómo se reducen las reservas financieras de los países y de los hogares", ha concluido.