La crisis energética pega duro a los ayuntamientos de Hungría sin que el Estado acuda en su ayuda

La crisis energética está golpeando duramente a los municipios de Hungría. Suelen tener contratos de larga duración para el gas y la electricidad, con el fin de garantizar un suministro constante. Con la entrada en vigor de los nuevos contratos, muchos se enfrentan a un aumento de los precios de 5 a 10 veces. Debido a los contratos a largo plazo, no pueden beneficiarse de la bajada de precios que se está produciendo en el mercado internacional del gas. Como el Gobierno no les ayuda a pagar las facturas, decenas de ciudades han decidido disminuir su consumo para poder pagar. Las típicas víctimas son las bibliotecas, los teatros, los recintos deportivos, las piscinas y los balnearios, que están cerrando en todo el país. Visitamos algunas de las ciudades afectadas, entre ellas una de las más grandes de Hungría, Szeged, de 160 mil habitantes, que tiene que cerrar al menos 10 instituciones, desde su famoso museo hasta su principal teatro, para poder pagar las facturas.

El teniente alcalde, Tamás Kovács, afirma que la factura del gas se ha multiplicado por siete, y que el Gobierno no hace nada para ayudar.

"El Estado húngaro ha creado un sistema disfuncional a nivel municipal desde 1 de enero. Hay municipios que son parcialmente disfuncionales desde septiembre, intentan asegurar al menos parcialmente las tareas públicas obligatorias, es decir, con un transporte público reducido o con instituciones cerradas."

La situación es la misma en todo el país, con nuevas medidas casi a diario.

La ciudad de Makó consigue mantener abiertos los baños termales, vitales para el turismo de la ciudad.

Noémi Lajtosné Papp, la jefa de la división de balnearios, explica:

"Lo que más consume son las saunas. Por eso, como sería mucho si todas funcionaran a la vez, hemos dispuesto que nuestras nueve saunas funcionen por turnos."

El museo y el pabellón deportivo están cerrados, y los vecinos aceptan la dura realidad.

"Nos enfrentamos a una situación muy mala. Así que todo tiene que ser más estricto, tanto para el individuo como para la ciudad. Apoyamos las normas hasta que empeoren, y entonces veremos qué pasa." -dice una vecina

Budapest mantiene sus instituciones abiertas hasta el momento, pero el sector privado también enfrenta grandes dificultades en la capital.

Ádám Magyar, Euronews:

"La semana pasada se supo que el mayor hotel del país, el Hotel Hungária, de 499 habitaciones, también cerrará en unos días y no abrirá hasta principios de marzo. Basándose en las cifras preliminares de reservas, se consideró que no podía funcionar."