Crisis en Cataluña: El reproche en The Guardian a la "arrogancia de los independentistas"

La deriva independentista en Cataluña ha recibido mucha atención de los medios nacionales e internacionales en los últimos años. El punto culmen fue la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre y la posterior declaración de independencia en el Parlament. También la huida de Puigdemont a Bélgica, el encarcelamiento de algunos de los líderes del procés, el juicio o la sentencia del Tribunal Supremo. Todo ello en tan solo dos años.

The Guardian, uno de los periódicos más prestigiosos del mundo y de tendencia liberal y progresista, ha seguido el desarrollo de los acontecimientos de una manera muy cercana y este 15 de octubre ha publicado un artículo de opinión en el que carga duramente contra la actitud del independentismo. Su autor es Giles Tremlett, un periodista británico afincando en España.

Artículo duro en The Guardian contra el independentismo (The Guardian).

El titular ya es toda una declaración de intenciones: “Los separatistas fueron encarcelados por sedición, pero derribados por su arrogancia”. En el texto, el autor explica las razones que le llevan a hacer esta contundente aseveración.

Comienza diciendo que la independencia catalana es actualmente imposible debido a que existen muchos obstáculos para llegar a ella. Los principales, los que recoge la Constitución española, pero también la propia estrategia de los líderes del procés. En opinión de Tremlett, la proclamación unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017 hizo que la “campaña separatista, pacífica hasta ese momento y notable, descarrilara”.

Lo hizo debido a que abrazó las tácticas de la desobediencia civil, una estrategia en la que “las personas que ignoran la ley saben que pueden ir a la cárcel”. El autor recuerda que los nueve condenados se han enfrentado a esta situación, pero que sin embargo, Puigdemont no lo ha hecho y ha preferido huir.

El británico cree que la campaña en la calle de los separatistas y de enfrentamiento al Gobierno central ha fracasado. “La furia que sienten los independentistas no se comparte en el resto de España, ni se ha extendido al resto de Europa, donde esperaban provocar un repentino florecimiento de la simpatía”, señala, antes de opinar en qué se equivocaron.

Enfrentamientos en Barcelona tras la sentencia del procés (AP Photo/Bernat Armangue)

Presentarse como víctimas

Tremlett cree que al movimiento le iba mejor cuando se podían presentar como víctimas del status quo. En este sentido, asegura que la violencia policial el 1 de octubre de 2017 fue un regalo, ya que “el Estado español parecía y se portaba como un ogro”. Era “una ventaja moral” en la que se podían haber basado y ganado a la opinión pública internacional, pero la declaración de independencia hizo que se fugaran muchos de sus apoyos.

En este sentido, el autor considera que “la ley fue deliberadamente violada” y que los líderes independentistas ignoraron las prohibiciones y siguieron adelante con el procés. “El Parlamento catalán no tiene poder para declarar la independencia. Tampoco puede convocar un referéndum vinculante sobre el tema. Cuando los políticos violan la ley y cruzan las líneas establecidas por la Constitución, los tribunales se lo dicen”, remarca.

Tremlett acaba su texto advirtiendo de que la violencia no es la manera de solucionar las cosas. “A la primera vista del derramamiento de sangre, el apoyo a la causa se reduciría tanto que tardaría décadas en recuperarse”.

Así pues sostiene que la única esperanza es seguir los consejos de Jordi Sánchez, condenado a nueve años de prisión, “hablar sin miedo y avanzar sin violencia hacia la libertad”. Un camino que, en su opinión, “será un viaje muy largo”.