Los 10 crímenes de la década de 2010 con más impacto en la sociedad española

Hay casos que, ya sea por las circunstancias en las que se producen, por quiénes son las víctimas o los culpables y/o porque implican un grado de violencia inconcebible, sacuden a la ciudadanía más fuerte que otros. Los recogidos a continuación son diez de los crímenes que más impacto generaron en la sociedad española en la década de 2010. Y algunos, lamentablemente, acarrearon todo un circo mediático a su alrededor.

La abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, padres de Asunta, fueron detenidos y condenados por asesinar a su hija. (Foto: EFE)

El caso Asunta Basterra (2013)

El cuerpo de Asunta Basterra Porto, de 12 años, apareció en una pista forestal del municipio de Teo, en la provincia de A Coruña, el 22 de septiembre de 2013. Una día antes sus padres, Alfonso Basterra y Rosario Porto, habían denunciado su desaparición. Ambos fueron detenidos y acusados de haber acabado con la vida de su hija, a la que adoptaron en China cuando solo contaba con 9 meses de edad. Según quedó demostrado en el juicio, habían estado sedándola durante varios meses hasta que el 21 de septiembre la mataron. Las numerosas contradicciones en las que incurrieron ambos en sus declaraciones y las pistas encontradas -como la cuerda hallada en el domicilio idéntica a la usada para atar a la niña- alertaron a los agentes. Rosario, abogada, fue detenida el día 24 de septiembre. Su exmarido y padre de Asunta, Alfonso, un día más tarde. En octubre de 2015 ambos eran condenados en Santiago de Compostela a 18 años por asesinato.

El falso shaolín de Bilbao (2013)

Juan Carlos Aguilar Gómez, más conocido como el falso monje shaolín de Bilbao, cumple una condena de 38 años de cárcel por asesinar a dos mujeres en esta ciudad vasca. Uno de los crímenes se cometió en mayo de 2013 y el otro, en junio. Su primera víctima fue Jenny Rebollo, de 40 años, a la que ató, golpeó, descuartizó y metió en bolsas que luego lanzó a la ría y a la basura. A Maureen Ada Otuya, de 29 años, le propinó una paliza y la estranguló. A ella la encontró aún con vida la Ertzaintza en el gimnasio de quien se hacía llamar Huang-Carlos, pero falleció en el hospital.

David Oubel, ‘el parricida de Moraña’ (2015)

El verano de 2015, David Oubel, agente inmobiliario de 42 años, se convirtió en protagonista de todos los telediarios de ámbito local y nacional tras degollar, con una sierra mecánica y un cuchillo, a sus dos hijas cuando estas se encontraba con él en la localidad de Moraña, en Pontevedra. La madre de las pequeñas, de 4 y 9 años, tenía la guardia y custodia, pero en el momento del asesinato estaban pasando unos días de visita con su padre. Durante el juicio, el fiscal no pudo contener las lágrimas al leer en voz alta el relato de los hechos. Oubel, bautizado como el ‘parricida de Moraña’, fue condenado en julio de 2017 a prisión permanente revisable convirtiéndose en el primer reo español en recibir esta condena.

José Enrique Abuín Gey, alias el Chicle, es el principal acusado por la desaparición y muerte de Diana Quer. (Foto: EFE/ Lavandeira Jr)

El caso de Diana Quer (2016)

La madrugada del 21 al 22 de agosto de 2016 se perdió la pista de Diana Quer. La joven madrileña, de 18 años en el momento de su desaparición, se encontraba en Galicia pasando unos días de vacaciones junto a su madre y su hermana. Durante año y medio, qué fue de ella y cuál era su paradero fue todo un misterio que desembocó en distintas teorías y en todo un circo mediático alrededor del caso y de sus problemas familiares. La pista definitiva llegó cuando la madrugada del 25 de diciembre de 2017 una joven de Boiro denunció que un hombre había intentando secuestrarla. La descripción dada por la chica coincidía con la de José Enrique Abuín Gey, apodado el Chicle, y de 41 años. El Chicle, que ya había sido interrogado antes, acabó confesando después de que su mujer -que en un primera declaración aseguró que la noche en la que desapareció Diana estuvo con él- se retractase dejándolo sin coartada. En su confesión dio a los agentes la ubicación del pozo en el que había ocultado el cadáver.

El asesinato de Sara, la niña de Valladolid (2017)

La crueldad extrema del caso, el hecho de que la víctima fuese una niña de solo cuatro años y una de los acusados, su propia madre, hizo que el asesinato de la pequeña Sara en Valladolid aquel verano de 2017 conmocionase a todo el país. La niña fue ingresada en estado muy grave el 2 de agosto. Las pruebas médicas resolvieron que había sido violada y golpeada brutalmente. No pudo superarlo y unas horas después, el 3 de agosto, moría. Los investigadores que se hicieron caso del cargo detuvieron a la madre de Sara, Davinia Muñoz, y a su entonces pareja, Roberto Hernández, como los culpables. En el juicio, él fue condenado a prisión permanente revisable por lo sucedido aquel día, pero también por malos tratos continuados. A la madre se le impuso una pena de 13 años tras rebajársela el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. Era conocedora de la situación de maltrato a la que estaba siendo sometida su hija pequeña -tiene otra de 12 años cuya custodia le fue retirada- y no hizo nada para protegerla.

Gabriel Cruz fue asesinado por la entonces pareja de su padre cuando tenía 8 años. (Foto: EFE)

El asesinato de Gabriel Cruz (2018)

Fueron 12 días de incertidumbre que tuvieron al país con el corazón en un puño confiando en que la desaparición de Gabriel Cruz, de ocho años, acabaría con un final feliz. No había nada que hacer, el niño murió poco después de perderse su rastro la tarde del 27 de febrero de 2018 cuando salió de su casa en Las Hortichuelas (Almería) para ir a jugar con sus primos a otra casa de la que distaban apenas 100 metros. Una distancia que no llegó a cubrir. Ana Julia Quezada, entonces pareja sentimental de su padre, se lo llevó hasta una finca cercana de la familia. Allí lo asfixió y enterró. Durante días, fingió no saber nada, concedió entrevistas, participó en la búsqueda y consoló a su pareja y padre de su víctima. El hallazgo de una camiseta de Gabriel por la propia Ana Julia (casi seca pese a la lluvia) hizo que el cerco policial en torno a ella se cerrase. Los investigadores estuvieron días siguiéndola hasta que el 11 de marzo les llevó hasta el cuerpo de Gabriel, que desenterró e introdujo en el maletero de su coche. Dos días después de su detención confesó y en septiembre de 2019 un jurado popular la consideró culpable. La pena, prisión permanente revisable.

Patrick Nogueria, el asesino de Pioz (2018)

El crimen perpetrado por Patrick Nogueira en agosto de 2018 es de los más truculentos que se recuerdan en la historia de España. El joven, que tenía 19 años en el momento en el que cometió los asesinatos de sus tíos y sus primos, apareció en la casa en la que estos vivían en Pioz con dos pizzas. Invitó a su tía y sus dos primos, de cuatro y un año, para después matarlos. Los degolló con un cuchillo que llevaba, los descuartizó, introdujo los cuerpos en bolsas y las cerró con cinta americana. Después esperó a que volviese su tío de trabajar y repitió la operación. Cada pasó que dio se lo fue contando por WhatsApp a un amigo suyo en Brasil. Se fue dejándolos allí y no fue hasta que el olor alertó a los vecinos que se descubrió lo que había ocurrido en la casa. Patrick huyó a su país natal, pero cuando se convirtió en una de las personas más buscadas por la policía decidió volver y entregarse. El juicio se celebró en octubre de 2018 y la sentencia, confirmada en junio de este año por el Tribunal Superior de Justicia, le condenó a prisión permanente revisable.

César Román, ‘el rey del Cachopo’ (2018)

Heidi Paz Bulnes y César Román fueron dados por desaparecidos por sus familias. Sin embargo, su historia dio un giro de 180 grados cuando en agosto de 2018 apareció, en una nave del distrito de Usera, en Madrid, una maleta con el torso de una mujer en su interior. La propiedad estaba a nombre de él y el cuerpo hallado fue identificado como el de Heidi. Dos meses después, la propietaria de un bar en Zaragoza llamó a la policía para informarles de que al hombre al que buscaban como posible autor de la muerte de la joven de la maleta estaba trabajando para ella como camarero bajo una identidad falsa. El 16 de noviembre, César Román, conocido como ‘el rey del cachopo’ por los negocios abiertos en torno a este plato típico asturiano, era detenido. Él siempre ha asegurado que es inocente y que todo es una trampa. A día de hoy se encuentra en prisión a la espera de juicio. Se espera que se celebre el próximo año.

El niño estrangulado en El Ejido (2019)

Los padres llevaban tiempo envueltos en una lucha judicial por la custodia del pequeño, de siete años. Ella le había acusado a él de malos tratos resultado inocente de los mismos según el tribunal y él a su vez la había denunciado a ella por desatender al hijo de ambos. Según varios medios, solo unos días antes de que la madre lo estrangulase y circulase con el cadáver de su hijo en la parte trasera de su coche esta habría perdido la custodia del menor en favor del padre. Cuando la Guardia Civil detuvo a la mujer, ella se negó abrir el vehículo y los agentes tuvieron que romper la ventanilla, según relataron los testigos. El juez decretó para ella prisión provisional comunicada y sin fianza como supuesta autor de la muerte por estrangulamiento del menor. Sergio, el padre, ha relatado en varios medios el calvario judicial vivido durante todos estos años y como la Administración pública les falló a él y a su hijo.

El caníbal de Ventas (2019)

Alberto Sánchez está ingresado en la cárcel de Soto del Real a la espera de que salga la fecha del juicio desde que el pasado mes de febrero fue detenido en el piso en el que compartía con su madre en el madrileño barrio de Ventas. Según fuentes de la investigación, lo que lo agentes se encontraron al entrar en la vivienda les dejó especialmente afectados. El joven, de 26 años y que había sido ingresado en varias ocasiones en un centro psiquiátrico por los brotes que sufría, había matado a su madre, Soledad, de 66 años y se estaba deshaciendo del cadáver por partes. La había descuartizado, se había comido algunos trozos, otros se los había dado a su perro, algunos acabaron en la basura y el retos estaban repartidos en táperes para comérselos después. Y con el cuerpo descuartizado de su madre vivió al menos dos semanas, el tiempo que transcurrió entre el asesinato y la detención.

Más historias que te pueden interesar: