Crecimiento inquietante de hongos amenaza los ecosistemas acuáticos de la Antártida

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En 1969 el zoólogo Robert T. Paine acuñó la célebre expresión “especies clave” después de realizar unos experimentos de exclusión intermareal. Por aquel entonces Paine demostró que si eliminaba de la orilla del mar un elemento, a primera vista poco importante como son un puñado de equinodermos, es decir estrellas de mar, otras poblaciones relacionadas con ellas se extendían de manera incontrolada y muchas otras desaparecían totalmente.

La cadena de acontecimientos se desarrolló de la siguiente manera: Paine retiró las estrellas ocres de mar (Pisaster ochraceus) que se alimentan mayoritariamente de mejillones. Sin la presencia de sus depredadores naturales, los mejillones se multiplicaron de manera excesiva llegando a superar en la competencia trófica a las esponjas. Una vez eliminadas las esponjas, los siguientes en caer fueron los nudibranquios y las anémonas, mientras que los mejillones seguían y seguían extendiéndose.

Transcurrido un tiempo, en el experimento de Paine lo único que podía verse en ese ecosistema eran miles y miles de mejillones… el resto de especies había sucumbido. De aquí que el zoólogo estadounidense definiera como “especie clave” de ese ecosistema en particular a la estrella de mar… Sin ella, todo el equilibrio desaparecía.

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Os cuento esta historia por una razón. Cuando los expertos hablan de calentamiento global y de sus efectos, el público en general tiende a minimizar inconscientemente las consecuencias pensando que unos cuantos grados de más pueden ser soportables. Mientras muchos piensan “bueno, un poco de calor más tampoco es tan grave”, pocos tienen en cuenta el efecto dominó que los más mínimos cambios pueden ejercer sobre ecosistemas que ahora se encuentran en equilibrio.

Al igual que la desaparición de unas pocas estrellas de mar quebró completamente el balance biológico en aquellos estudios de Paine, en la actualidad no sabemos realmente cómo pueden afectar los cambios climáticos a otro tipo de ecosistemas tan intrincados e interdependientes como la Antártida.

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Esta semana Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid y del CSIC han publicado un estudio, del que se hace eco el Scientific Reports de Nature, en el que describen la presencia de placas blanquecinas y redondeadas distribuidas a lo largo de los ecosistemas acuáticos de la Península Byers en la Antártida.

En estas manchas, que tienen cierta semejanza con fenómenos como el blanqueamiento del coral del que ya os hablamos la semana pasada en el artículo: “Los arrecifes de coral están muriendo en todo el mundo”.

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¿Qué son esas manchas blancas y redondeadas que han detectado? La respuesta es preocupante: Hongos. No es una buena noticia… Los investigadores han analizado la estructura y organización de estas comunidades y han seguido su descontrolado crecimiento durante varios años, constatando su inquietante extensión por los ecosistemas acuáticos (ríos y lagos) de esta área antártica.

Las conclusiones son claras y directas, según los expertos: “Estos procesos parecen estar relacionados con el intenso calentamiento local en el área de la península antártica y su deterioro está, probablemente, provocado por el aumento de las temperaturas que se han registrado durante los años que ha durado el estudio. Si el proceso sigue avanzando, en el futuro, los ecosistemas no marinos más importantes de la Antártida verán comprometida su existencia tal y como la conocemos hoy en día”.

El proyecto (denominado LIMNOPOLAR) lleva desarrollando su investigación en zonas polares durante más de 15 años y se han centrado en los sistemas acuáticos en estas zonas tan frágiles y a la vez importantes del planeta.

Estamos ante un desequilibrio como el del estudio de Paine en 1969, lo preocupantes es que ahora lo estamos viviendo en directo y a gran escala.

Referencias científicas y más información:

D. Velázquez, A. López, A. Quesada et al. “Ecosystem function decays by fungal outbreaks in Antarctic microbial mats”. Nature Scientific Reports 6, doi:10.1038/srep22954

Universidad Autónoma de Madrid: “Los ecosistemas Antárticos en ‘riesgo’ por ataques de hongos asociados a aumentos de temperatura