Crean un tejido de camuflaje inspirado en los pulpos

José de Toledo
Ejemplar de <i>Sepia apama</i> mostrando su capacidad para camuflarse. Crédito: Roger Hanlon
Ejemplar de Sepia apama mostrando su capacidad para camuflarse. Crédito: Roger Hanlon

Inspirarse en la naturaleza para crear objetos es un clásico de la cultura humana. Especialmente si pensamos en cuestiones como el camuflaje. Porque, ¿dónde mejor que en la naturaleza para inspirarnos para mezclarnos con la naturaleza? Siendo este el caso, el mejor ejemplo de camuflaje lo encontramos en los pulpos y afines, como ha hecho un grupo de ingenieros.

Porque la principal línea de defensa de estos animales sin concha es confundirse con su entorno. Y lo consiguen porque no sólo copian los colores, también las texturas. Que es precisamente la idea que han copiado para el nuevo material. También la técnica, aunque ya veremos que sólo en parte.

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Vayamos por partes. Y la primera tiene que ser explicar qué tienen los pulpos que pueda servir de inspiración. En su piel, los pulpos y afines tienen unas estructuras conocidas como papilas. Se trata de estructuras musculares que no están ancladas a un esqueleto. Podemos pensar en ellas como algo similar a nuestra lengua.

Bien, pues estas papilas tienen la capacidad de cambiar de forma. De esta manera, el pulpo no sólo copia el color de su entorno, si no también la textura. Con esto consigue confundirse de manera mucho más eficaz que simplemente adoptando el mismo patrón de color.

Evidentemente estas estructuras biológicas no pueden coger cualquier forma. Pero la cantidad de texturas que proporcionan son muy amplias. Lo suficiente como para cubrir casi todas las necesidades del animal.

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Lo que han hecho los ingenieros es copiar el mismo sistema. Han creado un tejido que contiene “bolitas” con la capacidad de adaptar distintas formas. Esto, acompañado con cambios en el color, permite a quienes se vistan con el tejido confundirse con su entorno. Como los pulpos, vaya.

Pero la cosa no queda ahí. Porque un detalle en el que muchos no caemos es que la estructura de las papilas de los pulpos aportan otra función, y el tejido que lo ha copiado también lo tiene. Dependiendo de la forma que adopten las estructuras, cambian sus propiedades.

Propiedades como, por ejemplo, la capacidad de atrapar calor. Si la estructura tiene muchos recovecos y, a falta de un término mejor, arrugas, el aire queda atrapado en ellas. De esta manera, el tejido puede ayudar a regular la temperatura. Que no es una mala cualidad para cualquier tejido.