Crónica: En el suelo más antiguo del mundo predican el Nuevo Testamento

© Rodrigo Sedano / France 24

Cerca de la mitad del territorio de Colombia está formado por selva, por lo que existen remotos departamentos de difícil acceso y sin apenas presencia humana. En Guainía, ad portas del Amazonas, el 80% de sus habitantes son indígenas y, a cuentagotas, aparecen turistas dispuestos a romper el estigma de la guerrilla en la búsqueda de una maravilla natural como los cerros de Mavecure, rodeados de cultura ancestral y, también, evangelismo.

Arcángel Agapito ha podido salir de su resguardo indígena puinave de El Remanso. Vive a temporadas en Puerto Inírida, la capital del departamento colombiano de Guainía y puerta de entrada al Amazonas colombiano. Estuvo 11 años estudiando y trabajando en Bogotá, la capital. En ese tiempo, cuando tenía que tomar un autobús se asustaba y terminaba gastándose los ahorros en un taxi: “En la ciudad me pierdo. Eso no me pasa en la selva, donde me siento mucho más seguro y acompañado por animales y plantas”.

Arcángel también estuvo en Cartagena de Indias, en la costa Caribe, para participar en un congreso de turismo. Allí conoció el mar. “Me impresionó su inmensidad”, dice, a escasos kilómetros de la estrella fluvial, donde confluyen los ríos Orinoco, Atabapo y Guaviare, formando un ‘mar’ de agua dulce, parte de la mayor reserva hídrica del mundo.

La vida en Guainía se gesta en torno a los ríos que lo atraviesan. El principal es el Inírida, afluente del Guaviare, con una longitud de 1.300 kilómetros. “En el río me relajo y estoy tranquilo. Me quito los zapatos y a respirar”, dice Arcángel, que agradece a los ríos poder operar con su agencia de turismo Maicuri Puinave Travel, en marcha desde 2017.

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