(Casi) crónica de una ruptura anunciada

Antonio Ruiz Valdivia
Iglesias y Sánchez

Las caras, las palabras, los gestos. Entre la decepción, el desafío, la inmovilidad. Este miércoles las declaraciones llamaban a negociación hueca, pero la música ya era de fanfarria electoral. Estamos a punto de terminar la crónica de la ruptura anunciada. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias o la eterna historia de que las izquierdas no saben entenderse.

Un día antes se había producido el penúltimo capítulo del desacuerdo con la fallida reunión entre los equipos negociadores del Congreso. En la misma casilla: el PSOE quiere un Gobierno en solitario con apoyo estable de legislatura de UP -con cargos en instituciones-, mientras que los morados aspiran a volver a la propuesta de julio (una Vicepresidencia y tres ministerios).

Tras ese fiasco, había mucha expectación por el debate parlamentario de este miércoles. Han sido cinco horas en el Congreso para hablar sobre Europa y la posterior sesión de control. Y los políticos, los periodistas y los ciudadanos se han ido como venían. Más bien, con un día perdido más y con reproches entre los partidos sobre esa posible repetición electoral el 10 de noviembre.

Pablo Iglesias se ha sacado durante el ‘cara a cara’ con el presidente en funciones un intento de desencallar la situación ofreciéndose a negociar sentados los dos. Hay que recordar que es un cambio de postura, pues fue el propio líder de UP quien en un primer momento había rechazado este tipo de reuniones y prefería el formato de los equipos delegados. Estos días anda reconociendo que es un error.

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Pero Sánchez no quiere sentarse a solas con Iglesias. Parece tener claro el destino electoral. No se mueve de su propuesta y ha descartado ese encuentro no respondiéndole desde la tribuna. El jefe del Ejecutivo sigue metiendo presión a UP diciéndoles que sería la cuarta vez que no permiten un Gobierno socialista y sigue en público señalando que no quiere...

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