Críticos de Cs quieren atar en corto a la Ejecutiva y atajar el clientelismo

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El vicepresidente de la Junta de Castilla y León y cara visible del sector crítico de Ciudadanos, Francisco Igea, en una entrevista con Efe. EFE/R.García

Madrid, 5 feb (EFE).- El bloque crítico de Cs que lidera Francisco Igea tiene ya lista la enmienda a la totalidad al borrador de Estatutos de la gestora, donde plantea poner fin a "la estructura piramidal actual" con una Ejecutiva que -asegura- mantiene el poder absoluto y acabar así con el modelo "de red clientelar".

Se trata de conseguir una verdadera estructura de partido, argumentan en el texto de la enmienda a la que ha tenido acceso EFE y en la que defienden "un sistema de controles y contrapesos eficaz" para que sea posible la rendición de cuentas ante las bases.

Argumentan estas voces discrepantes que sin estructuras intermedias elegidas por los militantes, como las direcciones territoriales, no será posible "enraizar territorialmente el partido".

Este es uno de los aspectos que más defiende este sector crítico que abandera el vicepresidente de Castilla y León, Francisco Igea, al asegurar que es perfectamente compatible con mantener la unidad en el discurso "lejos de las baronías" que rechaza la aspirante a liderar el partido Inés Arrimadas.

"No queremos barones pero tampoco virreyes, todopoderosos e incontrolables" que es lo que, a su juicio, plantean los estatutos que se debatirán en la Asamblea de marzo.

Un mensaje que Igea lleva una semana haciendo llegar a todas las agrupaciones -el viernes lo hará en Madrid a través de la plataforma Ciudadanos Eres Tu- con el fin de recabar apoyos entre los militantes para impulsar la votación de esta enmienda en el cónclave

Sigue sin aclarar si finalmente dará la batalla por el liderazgo del partido -tiene de plazo hasta el 26 de febrero- y de momento está centrado en recabar apoyos entre los afiliados para impulsar la votación de esta enmienda en el cónclave naranja.

Una propuesta alternativa que persigue conseguir mayor democracia interna y dar más juego a la afiliación desde el convencimiento -sostienen- de que "ningún partido es tan poco liberal como lo que propone el borrador de Estatutos".

Reclaman por eso el derecho a la discrepancia, algo que en el texto de la gestora se castiga con la expulsión, explican, y el derecho a la presunción de inocencia.

En este sentido, dan la vuelta al régimen sancionador porque creen que establece "un rigorismo inquisitorial que no modula nada y considera que toda desviación es merecedora de la máxima sanción".

Introducen además la absoluta independencia de los órganos de control y garantía del partido frente a la propuesta de la dirección interina, donde es la Ejecutiva la que nombra a todos los miembros de la Comisión del Régimen Disciplinario y al 25 por ciento del Comité de Garantías.

Eliminan también la posibilidad de modificar los Estatutos por el Consejo General a propuesta de la ejecutiva.

La enmienda promovida por Igea suprime además "el bochornoso examen de ética democrática" para poder optar a un cargo de la formación y quieren acabar con la idea que, según ellos, parece contemplar al afiliado como un "esclavo" obligado a todo lo que el partido mande.

Afirman que este deber se ha utilizado para cesar a discrepantes por no acudir a actos que coincidían con su horario laboral.

Sobre el sistema de votación de primarias, censuran que la ponencia de la gestora apueste por un sistema dual, en urna y telemáticamente después de los antecedentes de irregularidades en Castilla y León y Murcia a causa del voto electrónico.