Críticas a los británicos sobre vacunas podrían volverse contra los europeos

Jitendra JOSHI
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Algunos líderes europeos están poniendo en peligro la salud de sus ciudadanos de forma imprudente, al utilizar un argumento interesado para atacar el despliegue de la vacuna contra el coronavirus en el Reino Unido, afirman expertos sanitarios británicos.

En el propio Reino Unido, estos ataques pueden tener un fuerte impacto entre las minorías étnicas, que corren un riesgo desproporcionado de morir de covid-19 y están siendo objeto de campañas de desinformación.

Pero sobre todo Francia debe tener cuidado de no socavar la confianza, dado que según las encuestas tiene los niveles más altos de escépticos sobre las vacunas en Europa, afirman estos expertos en referencia a recientes comentarios del presidente Emmanuel Macron.

En entrevistas publicadas el pasado viernes, Macron afirmó que la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, en que se basa la masiva campaña británica de vacunación, es "casi ineficaz" en mayores de 65 años.

El dirigente francés se hacía eco de unas afirmaciones difundidas por primera vez en Alemania, pero desmentidas después por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

"Olvídense de la política. Nos encontramos ante una amenaza para la salud pública y las personalidades públicas deben ser muy prudentes en los mensajes que lanzan", dice Kent Woods, exjefe de los organismos reguladores de medicamentos del Reino Unido y de la Unión Europea (UE).

"Las opiniones que emiten los políticos en Europa contrastan notablemente con la conclusión científica a la que ha llegado el regulador europeo, que representa a los 27 estados miembros de la UE", señala.

- "Atajos" en la aprobación de vacunas -

El lunes, el responsable francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune, afirmó que el Reino Unido estaba asumiendo "muchos riesgos" con la vacunación, destacando el amplio intervalo decidido, de hasta 12 semanas entre la primera y la segunda dosis, para poder llegar a más gente rápidamente.

Sin embargo, una nueva investigación divulgada el miércoles por la Universidad de Oxford reivindica una fuerte eficacia inmunitaria durante tres meses tras la primera dosis.

Con estas afirmaciones, "no van a animar a la población francesa a hacer cola", considera Michael Head, investigador principal de Salud Global en la Universidad de Southampton.

Sus argumentos "serán recogidos por los grupos antivacunas que hacen todo lo posible para socavar la confianza del público con publicaciones en las redes sociales", añade.

Estos expertos también discrepan con la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, quien, al defender la lentitud de la UE, insinuó el martes que el Reino Unido había tomado "atajos" en su proceso de aprobación de las vacunas, lo que Londres niega rotundamente.

"Las aguas se han enturbiado", afirma Head, después de que Bruselas entrara en un conflicto con AstraZeneca y el gobierno británico de Boris Johnson por el calendario de entrega de las vacunas reservadas por los 27.

- "Impacto devastador en la economía" -

También en el Reino Unido ha habido declaraciones interesadas de los políticos.

Su primer ministro se ha jactado repetidamente de que su país ha superado con creces al resto de la UE en cifras de vacunación, gracias a que tomó sus propias iniciativas para garantizarse el suministro de cientos de millones de dosis mientras acababa de negociar con el bloque el Brexit.

Pero los ataques de algunos líderes europeos son más peligrosos, según Agnes Arnold-Forster, historiadora de la Salud en la Universidad de Bristol. "Es una estrategia arriesgada que puede elevar la indecisión ante las vacunas", asegura.

"Los políticos deberían tener mucho cuidado con sus mensajes" porque "todo lo que digan sobre los programas de otros países va a repercutir en su propia aceptación", subraya.

En el Reino Unido, según los sondeos, los grupos fundamentalistas afrocristianos, los musulmanes conservadores y los judíos ortodoxos son los que más se resisten a la campaña de vacunación.

Así, los mensajes contraproducentes de los líderes extranjeros corren el riesgo de prolongar la pandemia, considera Robert Dingwall, profesor de Sociología Médica de la Universidad de Nottingham Trent.

Y tienen potencialmente "un impacto devastador en la economía" de sus propios países si su población no se vacuna, agrega.

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