Crítica de ¡Rompe Ralph!, un impagable homenaje a los videojuegos

Cine

MADRID, 19 (Carlos Hergueta/Portaltic)

Pixar decidió hacerse la siguiente pregunta para su estreno en el mundo de los largos: ¿Qué hace un juguete cuando pasa su momento, cuando se queda antiguo? La respuesta fue una serie de hilarantes conflictos, nuevos y geniales protagonistas y otros populares juguetes, como Mr. Potato, que hacían de inolvidables secundarios.

¡Rompe Ralph! parte de una premisa similar. Cambia el mundo de los juguetes por el de los videojuegos y somete a su protagonista a un conflicto, que en este lugar no es nuevo para el personaje -como era el caso de Woody- sino histórico para él. Ralph está cansado de ser el malo, un papel que ha asumido durante nada menos que 30 años.

Él y su enemigo, el protagonista, el bueno, el héroe, Repara-Félix Jr. recuerdan a Donkey Kong y Mario, Jumpman, en su primera aventura. Pero Ralph no ha tenido la suerte del simio de Nintendo. Él no dio el salto al otro lado, no se convirtió en el protagonista, en el bueno, en el héroe. Por eso un día decide emprender un viaje a otros videojuegos, donde conseguir una medalla y por una vez ganarse la admiración de los demás personajes.

Pese a un punto de partida similar, ¡Rompe Ralph! no es Toy Story. Ni mucho menos. También es una historia de superación y aceptación personal, pero con un enfoque mucho más infantil y más cargado de acción. No alcanza a la opera prima de Pixar en guión y ritmo. ¡Rompe Ralph! juega su propia partida, que es doble, de hecho: ganarse el corazón de los jugones talluditos y divertir a los más pequeños de la casa. Cumple con esos propósitos, pero todos aquellos fuera de esos grupos no saldrán maravillados de la sala.

El constante homenaje a los videojuegos es lo mejor de la cinta. Los primeros 45 minutos transcurren como un desfile de viejas y actuales glorias del ocio electrónico, desde el ya famoso y genial encuentro de "Malos anónimos" en el que aparecen Bowser, el fantasma de PacMan, Zangief o Mr Bison, hasta constantes y fugaces referencias a Metal Gear, Paper Boy, Mario, Sonic, etc.

Y el mimo con el que ¡Rompe Ralph! trata a los videojuegos no se queda en las apariciones estelares, sino también en la puesta en escena. Pongamos dos ejemplos: Los personajes no jugables -vecinos de Ralph y Félix- de la recreativa de los protagonistas, Repara-Félix Jr., tienen animaciones limitadas que hace que se muevan a tirones, como si vivieran en un constante plano bidimensional; y cuando una tarta les salpica, deja manchas pixeladas.

Son tantos los cameos y los detalles que resulta incluso apabullante, una auténtica orgía de caras populares y guiños a los videojuegos que mantendrá a los fans de los estos embobados frente a la pantalla durante este tramo, intentando localizar cada guiño. Yo mismo, aficionado a los videojuegos como soy, estoy deseando volver a ver esos primeros minutos para degustarlos y analizarlos con tranquilidad.

En este tramo de presentación de los protagonistas, la película se desarrolla en un mundo común en el que viven los personajes de los videojuegos, donde Chun-Li pasea con Peach y Daisy, Q*bert pide limosna y Ryu y Ken se van de cañas al bar de Tapper (http://en.wikipedia.org/wiki/Tapper).

Después, la acción de ¡Rompe Ralph! se traslada a dos videojuegos ficticios, a los que se desplaza el protagonista en busca de su medalla. Primero la trama se detiene durante un rato en un 'shooter' llamado 'Hero's Duty' y termina en 'Sugar Rush', un videojuego al estilo de 'Mario Kart', pero en un mundo de chocolate y golosina.

Es en ese momento cuando ¡Rompe Ralph! se convierte en una película más enfocada a niños, con la irrupción de la niña que es la co-protagonista de la película junto con Ralph. Las bromas infantiles, los golpes "tontorrones" y la cursilería más evidente se suceden sin descanso para deleite de los más pequeños de la casa. El ritmo cae algunos enteros y puede llegar a hacerse pesada en su segunda mitad.

¡Rompe Ralph! también desaprovecha en cierta medida el uso de licencias de videojuegos reales en cuanto a que no tienen peso en la trama, sin duda para centrarse en el mundo propio que ha creado Disney para la ocasión. También da la sensación de que está desaprovechada la relación entre Ralph y Félix, que se podían haber convertido en una gran pareja cómica, pero apenas tienen contacto ni relación directa en el metraje.

A pesar de estos defectos, ¡Rompe Ralph! entretendrá -y mucho- a los más pequeños de la casa. Sin embargo, serán seguramente los fans de los videojuegos que ronden o pasen de los 30 los que disfrutarán más de la cinta. Porque ¡Rompe Ralph!, en el tiempo que se dedica a homenajear a los videojuegos más conocidos, es absolutamente única e imprescindible. Quizá el mejor homenaje que le ha hecho la industria del cine a la de los videojuegos. Y eso, para quienes hemos aguantado un calostro detrás de otro en forma de adaptación de videojuego a película, es más dulce que ganar una vida extra.

Ficha Técnica: Producida por Disney Animation Studios. Dirigida por Rich Moore (Los Simpson, Futurama). Guión de Phil Johnston. 101 minutos. Estreno en España: 25 de diciembre.

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