Así nos infectamos de Covid-19 según el grupo de edad al que pertenecemos

Cuatro generaciones de la misma familia. (Imagen creative commons vista en Pixabay).

La cuarentena prosigue y la gráfica de contagiados y de decesos sigue al alza. Desafortunadamente en España no tenemos datos pormenorizados sobre los enfermos de Covid19 como sucede en Corea del Sur, donde se pueden hacer consultar por sexos, grupos de edad e incluso (gracias a las aplicaciones de rastreo para smartphone) por ubicaciones y horarios concretos.

Algunos dirán que acceder a los datos del GPS del móvil de los infectados es un ataque a la intimidad, y seguramente en Europa tal medida sería impensable. Pese a todo los resultadistas afirmarán que Corea del Sur es el país que mejor ha manejado la crisis, y las cifras efectivamente les darán la razón. Sea como sea, en nuestro entorno europeo la información sobre los infectados se da de forma transparente, aunque sin seguir criterios unificados. España por ejemplo los da por comunidades autónomas, aunque no sabemos demasiado sobre el perfil de los enfermos, salvo que se trate de personajes famosos.

En el Reino Unido mientras tanto, todo va a otra velocidad. De hecho en The Guardian publicaron ayer un artículo que analiza el modo en que el virus afecta a cada grupo de edad para, al parecer, determinar políticas distintas en función a esos datos. Y es que conviene recordar que al contrario de lo que sucede en buena parte de los países de nuestro entorno, como Portugal, Francia o Italia, en el Reino Unido el gobierno británico no ha pedido un confinamiento general, y de hecho las escuelas no han cerrado hasta hoy viernes 20 de marzo.

Volviendo sobre el artículo, se habla sobre un proyecto llamado BBC Pandemic liderado por la profesora Julia Gog de la Universidad de Cambridge. En él, un equipo de investigadores ha recopilado información sobre un grupo numeroso de personas (35.000 voluntarios), con la intención de descubrir el modo en que interactuaban según el grupo de edad al que pertenecen.

Confieso que tras leerlo, he pensado que las conclusiones podría haberlas firmado el mismísimo Capitán Obvio, pero aun así vamos con ello. Lo que descubrieron los autores fue que los adultos con edades comprendidas entre los 20 y los 25 años contactaban entre sí principalmente en los lugares de trabajo, por tanto la medida más recomendada en este sector de la población es que hicieran teletrabajo.

Para las personas que superan los 65 años (las de mayor riesgo de sufrir las peores consecuencias del Covid-19) descubrieron que la mitad de sus contactos se realizaban en otros lugares diferentes a los del grueso de la población, es decir ni en casa, ni en colegios ni en lugares de trabajo, sino en tiendas, restaurantes y centros de ocio. ¿Recomendación para estas personas? Evitar estos lugares de reunión.

Seguramente las conclusiones de este proyecto sobre las interacciones de los menores de edad, hablarían de que el mayor riesgo de contagio lo corrían en el colegio, pero no he querido seguir indagando. De hecho si me he animado a hablaros sobre este artículo es porque buena parte del extenso texto se dedica a explicar un concepto interesante, el del número de reproducción “R” (también conocido como factor R0) que se emplea para describir la intensidad de una enfermedad infecciosa. Podríamos definir al número de reproducción R como el número de contagios en promedio, que una persona infectada va a provocar mientras el virus está activo en su organismo.

Cuanto mayor sea el número R más fácil le resulta al virus expandirse. Con la gripe estacional por ejemplo, un infectado puede contagiar a 1,4 personas en promedio. Los epidemiólogos establecen que el valor del número R de la gripe común oscila entre 2 y 3. Para evitar que el virus de la gripe (o cualquier otro) se expanda hay que lograr que el número R descienda por debajo de 1.

Al contrario de lo visto en otros brotes de coronavirus anteriores, como el SARS de 2003, donde la fase de contagio de una persona venía acompañada de síntomas visibles (lo cual hacía fácil la identificación de los enfermos) el Covid-19 pasa completamente desapercibido en las primeras etapas, cuando los infectados son asintomáticos pero aun así pueden contagiar el coronavirus a otras personas. 

Lamentablemente no hay forma de saber si una persona aparentemente sana está o no infectado de Covid-19, salvo que se le someta a pruebas de laboratorio, que hasta ahora eran muy lentas y no están al alcance de todo el mundo. Esto no ayuda a dilucidar cuál es el número de reproducción del Covid19. Afortunadamente pronto podremos contar con test rápidos que harán descender los tiempos de espera a unas pocas horas. Entonces podremos seguir el consejo de la OMS y hacer test, test, test a cualquier persona sospechosa.

El concepto del número R es también interesante porque nos da una medida de la población que hace falta inmunizar para acabar con un brote infeccioso. En enfermedades muy contagiosas como el sarampión, por ejemplo, que tiene un número R comprendido entre 12 y 18, es necesario inmunizar a una parte muy elevada de la población. Esa es la razón por la que de niños nos vacunan a todos con la triple vírica.

Para una enfermedad con un factor R de 2, es necesario vacunar a la mitad de la población para interrumpir la transmisión. Si el factor R de una patógeno es 3, entonces hace falta vacunar a dos tercios de la población.

La pregunta del millón es: ¿cuál será el número R del Covid-19? El coronavirus al que más se le acerca, el antes mencionado SARS con quien comparte un 80% de su genoma, tiene un valor estimado en 2,75, lo cual podría darnos alguna pista. De hecho, un grupo de epidemiólogos del Imperial College de Londres ha estimado recientemente el número de reproducción del SARS-CoV-2 en algún lugar entre 1,5 y 3,5.

En base a esta información ya sabemos lo que ocurrirá cuando llegue la ansiada vacuna contra Covid19. Habrá que inmunizar a un numeroso grupo de personas, que probablemente oscile entre el 50 y el 75% de la población. Pero me temo que aún quedan meses para esto.

Me enteré leyendo The Guardian.

Otras historias que te pueden interesar:

 Un test de sangre para saber si tienes o has tenido el coronavirus

¿Es España la nueva Italia? Similitudes y diferencias en la gestión de la crisis del coronavirus

Propagadores silenciosos de coronavirus, la nueva gran preocupación de los médicos