El problema del coronavirus en EEUU no ha sido Acción de Gracias: va mucho más allá

Javier Peláez
·4 min de lectura

A finales de noviembre, y mientras se acercaba la primera de las grandes citas familiares que los estadounidenses tienen por delante, muchos vaticinaban un espectacular repunte del número de contagiados por Covid. El día de Acción de Gracias se anunciaba como el culpable de una nueva ola y algunos medios anunciaban una “explosión” de casos. Buena parte de estos vaticinios se basaban en los registros de tráfico aéreo que, durante los días previos, mostraban un elevado número de vuelos, a la vez que aplicaciones en tiempo real, mostraban comparaciones entre los aviones en tránsito en 2019 y 2020, y la diferencia apenas era visible.

Vuelos a tiempo real el martes antes de Acción de gracias de 2019 (izquierda) y de 2020 (derecha) | imagen Flightradar
Vuelos a tiempo real el martes antes de Acción de gracias de 2019 (izquierda) y de 2020 (derecha) | imagen Flightradar

Sin embargo, dejarse guiar por este tipo de indicadores puede llevar a numerosos equívocos. Los vuelos, por ejemplo, son un marcador muy dudoso ya que desde el inicio de la pandemia, e incluso durante los meses de confinamiento, las compañías aéreas han continuado volando (con aviones vacíos) para no perder su hueco y poder mantener sus horarios y rutas. La mejor manera de comprobar la movilidad aérea real es acudir a fuentes oficiales de pasajeros: la TSA (Transportation Security Administration) ofrece las cifras reales de viajeros que han volado y la diferencia es realmente notable. Los pasajeros que durante estos días han pasado por los aeropuertos apenas llegan al 40% de los que viajaron en 2019.

Además, culpar a una sola reunión familiar de toda una oleada de contagios, cuyo incremento es claramente visible desde finales de septiembre, es simplificar demasiado. Los motivos por los que Estados Unidos se ha convertido en el país del primer mundo que peor está manejando la pandemia son múltiples, variados y más complejos que una simple cena de Acción de gracias.

Gráfica con la curva de contagios de Estados Unidos (la segunda oleada comienza a finales de septiembre)
Gráfica con la curva de contagios de Estados Unidos (la segunda oleada comienza a finales de septiembre)

Comencemos por señalar que existen claras diferencias entre la oleada sufrida por Estados Unidos en abril y esta segunda-tercera oleada que se inició en septiembre. En los primeros meses de crisis sanitaria las zonas más afectadas fueron núcleos urbanos, donde ciudades como Nueva York o Los Ángeles sufrieron las más duras embestidas. Los focos ahora se han trasladado a entornos rurales, y los mayores incrementos de casos se están produciendo en los estados del Medio Oeste, con Dakota del Norte, Dakota del Sur, Iowa, Wyoming, Wisconsin y Nebraska con más de 100 casos por cada 100.000 habitantes.

Un grupo de personas protesta contra la obligación de llevar mascarillas en Austin, Texas. | imagen Sergio Flores/Reuter
Un grupo de personas protesta contra la obligación de llevar mascarillas en Austin, Texas. | imagen Sergio Flores/Reuter

Otro factor fundamental es la marcada fragmentación política del país que no solo se deja ver en los resultados electores, sino que se refleja en la manera en que los ciudadanos están afrontando la pandemia. Existe un enorme segmento de la población, sobre todo republicano, que ha abandonado casi totalmente cualquier medida de precaución. Tan solo hay que contemplar las imágenes del mitin que Donald Trump realizó hace unos días: casi nadie del público, miles de personas, llevaba mascarilla.

Las continuas peleas (y hasta insultos) del presidente saliente con su propio equipo científico han mermado la confianza de una gran parte de la población hacia las medidas que los CDC estadounidenses llevan meses recomendando. El ejemplo más evidente de esta dejadez en la normas nos lo proporciona el mismísimo Rudy Giuliani, abogado personal de Trump, que ha sido hospitalizado por Covid en las últimas horas. Sin respetar distancia social, contactando con los que estaban a su alrededor y sin llevar mascarilla, una clara muestra de todo lo que no se debe hacer… en tan solo 12 segundos.

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Giuliani es el botón de muestra de una gran parte de la población estadounidense que hace ya tiempo que abandonó las mínimas precauciones. Estados Unidos ha superado los 15 millones de contagiados y se acerca imparable a los 300.000 fallecidos. Ninguno de los escenarios previstos a corto plazo muestran un descenso de la curva de contagios y los únicos factores que podrían detener el ascenso serían una rápida vacunación y el uso generalizado de la mascarilla.

Ahora, con la Navidad, se acercan nuevas citas familiares y epidemiólogos vuelven a alertar de un más que probable repunten en los contagios. Los viajes, los desplazamientos y las reuniones familiares volverán a ser importantes, sí, pero la cuestión fundamental volverá a ser la incapacidad, el desinterés o incluso el rechazo de una parte, cada vez mayor, de la población de poner en práctica las medidas de precaución y recomendaciones de las autoridades sanitarias.

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