Cuidado con el Covid-19 y los antivacunas: el ejemplo de Japón nos enseña cómo las cosas pueden ir a peor

Javier Peláez
·5 min de lectura
El ejemplo de los antivacunas en Japón y cómo podría suceder en otros países
El ejemplo de los antivacunas en Japón y cómo podría suceder en otros países

Una de las lecciones más claras, quizá la más evidente, que nos ha dejado en bandeja este aciago año es que debemos estar atentos a lo que sucede en otros países porque, más pronto que tarde, algo parecido pasará en el nuestro. Las nuevas tecnologías y la globalización han conseguido que el célebre refrán de “cuando las barbas de tu vecino veas pelar” se haya acelerado de tal forma que, en pocos días, lo que ocurre en un apartado lugar del mundo ya se está repitiendo en el otro extremo del planeta. Poco importan ya las distancias, la diversidad cultural o la ideología política de quien gobierne, lo fundamental ahora son las tendencias, los datos y la velocidad a la que se propagan para poder anticiparse y estar lo más preparados que sea posible.

Desafortunadamente, si en algo ha fallado la mayoría de las autoridades políticas y sanitarias de todo el mundo ha sido en la anticipación. En estos momentos, con varias vacunas ya en fases avanzadas de su desarrollo, deberíamos estar planificando ya incontables aspectos de su fabricación y distribución, y por supuesto tendríamos que estar muy alerta de los grupúsculos anticientíficos que pueden tirar por la borda, en un abrir y cerrar de ojos, todo el esfuerzo realizado durante estos meses.

Los antivacunas han estado muy callados durante estos meses. No contaban con que el mundo entero se viera en una situación tan grave y, por supuesto, tampoco esperaban que una de las medidas más demandadas por la sociedad fuera el desarrollo de una vacuna. La noticia, una de las pocas buenas que el 2020 nos ha dejado, de que África sea declarada libre de polio salvaje gracias a las vacunas, tampoco les ha debido sentar bien. Pero este silencio y tranquilidad se está acabando… cegados por un concepto erróneo de libertad personal y confiados en que nunca les pasará a ellos, los grupos anticientíficos están empezando a alzar la voz en multitud de países apelando a teorías disparatadas de control mediante microchips imposibles, energías invisibles y amenazas inalámbricas.

Precisamente hace algunos días varias revistas especializadas señalan un ejemplo histórico y demoledor de cómo un grupo de antivacunas puede tirar por tierra los esfuerzos de todo un país. Sucedió en Japón y el protagonista es el virus del papiloma humano.

En 2010, Japón comenzó la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) con una cobertura que, inicialmente, alcanzó más del 70%. Todo parecía marchar correctamente por lo que a mediados de 2013, se incluyó formalmente esta vacuna en el programa nacional de inmunización. En junio de ese mismo año, un informe advertía de eventos adversos y, a pesar de que pronto se descubrió que no estaban relacionados con la vacunación, ya era tarde… la mecha había prendido y la presión mediática había convertido en culpable a la vacuna. La aceptación social de la vacuna contra el virus del papiloma humano pasó, en un abrir y cerrar de ojos, del 70% a menos del 1%.

Han pasado siete años y ahora, en 2020, un grupo de investigadores ha publicado un estudio en The Lancet, cuantificando las consecuencias de ese cambio de aceptación de la vacuna. El artículo se titula “Impacto de las dudas ante la vacuna contra el VPH en el cáncer de cuello uterino en Japón” y los resultados son realmente preocupantes. La baja aceptación de la vacuna y las presiones de los grupos antivacunas consiguieron que el gobierno japonés suspendiera el programa con un resultado futuro nefasto: el estudio prevé que Japón tendrá entre 24.600 y 27.300 casos adicionales de cáncer de cuello uterino que podrían haberse evitado con la vacuna. Más aún, el estudio estima que la suspensión de esta vacuna causará entre 5.000 y 5.700 muertes por esta enfermedad, durante la vida de las niñas nacidas entre 1994 y 2007 que no han recibido la vacuna.

Es un escenario terrible: imaginen que por fin conseguimos una vacuna segura y eficaz contra el coronavirus y que nadie quisiera ponérsela.

Los autores del estudio lo tienen claro: “Necesitamos con urgencia garantizar que el lanzamiento de cualquier vacuna futura esté acompañado de mensajes claros para la sociedad sobre su eficacia y seguridad. Debemos evitar que esos mensajes sean tergiversados por las presiones de los antivacunas, cada vez mejor organizados y financiados. El uso apropiado y temprano de las redes sociales y los medios de comunicación convencionales será obligatorio para asegurar el éxito del programa nacional de cada país. Ha llegado el momento de planificar una campaña en los medios de comunicación que contenga mensajes uniformes y coherentes para que se puedan alcanzar los posibles beneficios de cualquier vacuna. Está claro que el lobby antivacunas ya estará planeando una visión alternativa”.

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Referencias científicas y más información:

Fujiwara, Keiichi, & Michael A. Quinn. “COVID 19 vaccination lessons from Japanese anti-HPV vaccination lobby”. International Journal of Gynecological Cancer, 8, agosto de 2020, p. 1255. PubMed Central, DOI:10.1136/ijgc-2020-001712.

Simms, Kate T., et al. “Impact of HPV Vaccine Hesitancy on Cervical Cancer in Japan: A Modelling Study”. The Lancet Public Health, 2020, DOI:10.1016/S2468-2667(20)30010-