COVID-19: ¿Qué pasa en Rusia? ¿A qué se debe su silencio y el bajo número de casos?

Una trabajadora de la empresa ferroviaria RZD usa una mascarilla mientras toma la temperatura a un pasajero en la estación Adler, en la ciudad vacacional de Sochi, en el Mar Negro, durante la pandemia del COVID-19, luego de que Rusia confirmó 100 nuevos casos el 17 de marzo de 2020 (Foto Dmitry Feoktistov\TASS via Getty Images)

Rusia comparte una enorme frontera de 4.200 kilómetros con China, equivalente a la distancia que existe entre Nueva York, en la costa este de Estados Unidos, y Ciudad de México. Pero de manera inexplicable, las autoridades rusas habían confirmado al 17 de marzo apenas 114 casos de COVID-19, aunque la provincia china de Wuhan fue el epicentro de una pandemia que ha contagiado a 185.203 personas en al menos 140 países.

El Kremlin ha actuado con mano dura puertas adentro mientras ha intentado mantener un perfil bajo a nivel internacional, quizá ante la severidad de sus medidas que incluyen estrictas cuarentenas para pasajeros con síntomas, caza de perros sin supervisión en las calles rusas y campañas de exterminio de roedores y plagas.

Para comprender las disparidades entre la evolución del virus en Rusia y otros países, la publicación Meduza mostró cifras comparativas sobre el número de contagiados el 5 de marzo y especuló sobre las razones.

Para ese momento, Rusia había admitido 4 casos en su vasto territorio, mientras que Italia ya había alcanzado los 3.000 a pesar de que ambos países habían tenido un flujo de pasajeros similar proveniente de China.

Primera Hipótesis: Rusia cerró sus fronteras lo suficientemente rápido como para evitar el ingreso de personas infectadas con el virus.

El gobierno ruso comenzó a monitorear el ingreso de pasajeros provenientes de China a partir del 23 de enero, pero no cerró la frontera hasta el 31 de enero. Moscú canceló los trenes entre Moscú y Pekín, y prohibió el tránsito de vehículos y personas a través de la frontera.

También prohibió las concentraciones masivas. Uno de los afectados fue la cadenas de comida rápida McDonald’s, que se vio obligado a suspender una gran convocatoria para celebrar el 30 aniversario de la apertura de su primer establecimiento en la capital rusa. 

Al finalizar enero ya las autoridades sanitarias habían registrado 9.923 casos de COVID-19 en China, Taiwán, Singapur, Australia y el Gran Bretaña.

Esto significa que, al menos en teoría, el virus tuvo oportunidad de propagarse antes de que limitaran su transporte por la frontera pero lo detuvieron a tiempo. Los primeros dos infectados en Rusia fueron viajeros chinos que fueron detectados justo el día del cierre de las fronteras.

Segunda hipótesis: Primero Rusia tuvo suerte y luego funcionaron los límites en la frontera

El tráfico aéreo entre los dos países ha continuado a pesar de la suspensión del tráfico terrestre y de la prohibición de la entrada de ciudadanos chinos a Rusia impuesto el 28 de febrero. Y mientras que no hubo restricciones aéreas iniciales con otros países con casos de coronavirus como Irán, Italia o Corea del Sur.

Los analistas señalan que hasta el día de hoy el COVID-19 ha tenido amplias oportunidades de entrar en Rusia. Y lo que habría que preguntarse es cómo han hecho las autoridades rusas para evitar su propagación dentro de su territorio.

Tercera hipótesis:  Rusia ha logrado encontrar a todos los contagiados

La oficina de bienestar al consumidor de Rusia, conocida como Rospotrebnadzor, dijo que desde el 31 de enero, cuando las autoridades dirigieron todo el tráfico aéreo desde China al aeropuerto Sheremetyevo de Moscú, habían sido examinados 382.155 individuos provenientes de China, de los cuales 130 tenían síntomas de enfermedades infecciosas.

Todos esos viajeros fueron aislados y sometidos a pruebas pero ninguno tenía coronavirus.

Meduza cree que eso suena muy bien pero hay que tomar en cuenta los falsos negativos que son capaces de contagiar la enfermedad aunque parezcan asintomáticos. "Si un individuo infectado no muestra síntomas, no recibe pruebas o son registrados por las estadísticas de Rospotrebnadzor a menos que luego pidan asistencia médica en un hospital.

Científicos del Colegio Imperial de Londres analizaron cifras de viajes aéreos desde China hacia varios países, asumiendo que la proporción de pasajeros infectados que viajaban desde China a distintos destinos era la misma. La conclusión fue que dos tercios de los casos de coronavirus transfronterizos no fueron detectados.

Cuarta hipótesis: Rusia no está usando pruebas confiables para detectar el virus

La manera más efectiva de diagnosticar el coronavirus es a través de pruebas de laboratorio que determinan si el material genético del virus está presente en la prueba que se toma del paciente.

Esos exámenes pueden arrojar falsos negativos si la concentración viral del ácido ribonucleico (ARN) en la muestra es demasiado baja para ser detectada.

Rusia usa una prueba PCR (reacción en cadena de polimerasa) producida por una firma llamada Vektor. Pero el protocolo en el uso de los kits varía significativamente de la manera como se realizan las pruebas en otros países.

Quinta hipótesis: El número de casos confirmados de coronavirus en Rusia es mucho menor al de los casos reales pero la mayoría de los pacientes no han necesitado asistencia médica.

El experto en enfermedades infecciosas Valentin Kovalev declaró a Meduza que está seguro que el virus entró en Rusia. "Creo que la infección del coronavirus llegó desde China hace tiempo, y mucha gente la ha contraído. Pero no nos hemos enterado de esos casos porque la mayoría de las veces, la infección se siente como cualquier otra infección respiratoria, y los infectados se recuperan por su cuenta".

Kovalev señaló que sólo los laboratorios pueden confirmar la presencia del virus, y que en los casos asintomáticos en los que los individuos no presentan fiebre ni problemas respiratorios, solo se puede determinar con pruebas de anticuerpos.

"En teoría pudiéramos detectar todos los casos si realizamos pruebas a todos los que tienen síntomas gripales. Pero eso no está sucediendo, ni tampoco tendría sentido", dijo el experto.

El biólogo evolucionista Georgy Bazykin dijo que no tenía una respuesta a la pregunta de por qué Rusia tiene menos casos que otros países.

Dijo que es posible que alguien llegó con la infección pero se recuperó sin contagiar a nadie. "También es posible que haya muchos casos sin detectar, algunas cifran que dos tercios de todos los contagios fronterizos no han sido detectados, pero no he visto ninguna evidencia de que hay casos ocultos en Rusia", concluyó Bazykin.

Sexta hipótesis: Putin sabe algo que no ha dicho

Es posible que el presidente ruso Vladimir Putin tenga conocimiento sobre el avance de la epidemia en Rusia ante las medidas adicionales de prevención que está tomando en los últimos días.

Todos los periodistas y camarógrafos que asisten a ruedas de prensa con Putin son sometidos a controles de temperatura al menos tres veces en su visita al Kremlin.

Las autoridades anunciaron el 17 de marzo el cierre del paso fronterizo desde Polonia y Noruega y los hospitales de Moscú restringirán las visitas de familiares, al punto que no permitirán que los maridos acompañen a sus mujeres durante los partos.