Peligroso gesto discriminatorio: Ofertas de empleo donde se exige ser inmune al Covid-19

Una empresa pide a personal que haya pasado el Covid-19.

Se están dando los primeros pasos hacia la vuelta a nuestras rutinas y eso nos ilusiona tanto que a veces no percibimos la huella que éstos dejan. El rastro puede ser complejo y genera todo tipo de situaciones comprometidas y propensas a la crítica. Una de ellas es la última tendencia en ofertas de trabajo, donde han proliferado los anuncios en los que se busca a trabajadores que tengan el pasaporte o el DNI inmunológico, es decir, que cuenten con una certificación que demuestre que tengan anticuerpos de Covid-19 y no puedan contagiar ni diseminar el coronavirus. 

Los tipos de perfiles que suelen pedir bajo este requisito suelen estar vinculados con trabajos esenciales y sensibles, relacionados con personas vulnerables, pero no siempre es así. También están apareciendo puestos vacantes en hostelería, en los que se busca a postulantes que hayan pasado la enfermedad: “imprescindible, test de anticuerpos de Covid-19”, rezan varios anuncios. Ante tal demanda, incluso algunos candidatos que están buscando empleo incluyen en su currículum este tipo de información como un plus, como el que tiene idiomas o un máster. Esto sucede a pesar de que hay estudios que ponen en duda la inmunidad garantizada de aquellos que hayan pasado la enfermedad. 

Un fisioterapeuta se ofrece con el coronavirus superado.

“Busco trabajo como empleada del hogar o cuidado de adulto mayor con experiencia y referencias y test de anticuerpos por Covid-19” o “No hay riesgo de coronavirus ya que tengo anticuerpo del virus (probado)” son algunos ejemplos de este tipo en los que se brinda el historial médico completo a cambio de un trabajo.

La polémica está servida en una sociedad que vive entre el temor a un virus que ha traído tragedia y ruina económica, y el deseo de poder recuperar el control de sus vidas. Y es ahí, entre el miedo y la ilusión, donde se acomodan iniciativas y nuevas normalidades que pueden ser peligrosas y crear pautas arriesgadas y nocivas. Lo que para algunos, eso de contar con personal inmune es de una lógica aplastante, para otros, el dar acceso a puestos de trabajo a una élite ‘sin riesgos’ y dejar sin opciones a los demás es una clara muestra de discriminación laboral.  Generar un precedente de este calibre es considerado por muchos como un retroceso social más propio de regímenes autoritarios y nada acorde con democracias avanzadas.

Anuncio en el que un candidato afirma ser inmune al Covid-19.

A años luz de la inmunidad de grupo, el Ministerio de Sanidad estimó que en España tan solo un 5 por ciento de la población ha pasado el virus (11,3 por diento en Madrid y 7,1 por ciento en Barcelona), y sin que se sepa cuándo estará disponible la vacuna, en caso de que la tendencia en las contrataciones fuera la de escoger a los trabajadores según hayan pasado o no el coronavirus, un aplastante porcentaje de la población activa no tendría acceso a eso puestos de trabajo. Por eso, la ley contempla que este tipo de prácticas es ilegal por ser un obstáculo desproporcionado y no respetar los derechos fundamentales de las personas. Sin embargo, son muchas las grandes corporaciones que están realizando tests de seroprevalencia ‘voluntarios’ a sus empleados con el fin de gestionar reincorporaciones, turnos y protocolos. 

Una auxiliar de enfermería potencialmente inmune ofrece sus servicios.

Esta exigencia de estar libre de Covid-19 para desempeñar una profesión es similar a discriminar a alguien por su sexo, religión o raza. Según los expertos, los protocolos laborales - y los sanitarios recién establecidos de higiene y uso de mascarillas - deberían ser suficientes para garantizar un espacio de salubridad óptimo y protegido en el que los informes médicos y la baja laboral se usen siempre que sea necesario. En otras palabras, por ley, toda persona está sana hasta que se demuestre lo contrario, algo que los autores de este tipo de ofertas de empleo están usando a la inversa: todos son un potencial foco de infección a no ser que se demuestre lo contrario.  

Otro de los problemas que tienen ese tipo de anuncios destinados a potenciales candidatos tiene que ver con la protección de datos. Los opositores a este tipo de actuaciones defienden que la salud es algo que forma parte de la intimidad de la persona y no debe ser revelada o evaluada con el fin de brindar o no una oportunidad laboral a las personas. A pesar de ello, son muchas las grandes empresas que incentivan a sus trabajadores para que realicen determinadas pruebas de salud anuales, pero siempre de manera voluntaria, no obligatoria ni como condición para lograr una promoción o evitar un despido. 

El pasaporte inmunitario está en boga de los líderes actuales. Mientras algunos lo defienden como necesario para actividades relacionadas con el turismo y como condición para viajar a otros países, otros no comprenden cómo su uso puede estar destinado al ámbito laboral, a servir para ser contratado o no. Y luego están aquellos que razonan en base a un miedo legítimo que deriva en la desconfianza por defecto, aquellos que, sentados frente a una computadora escriben el anuncio y dan voz a sus temores y a los de sus compañías, incluso a los de las personas a las que cuidan o a los clientes a los que atienden. Pero ese pavor, por lógico que parezca, no es más que una traba que afecta a la toma de decisiones, que deja huella y que incide peligrosamente a la hora de moldear sociedades. Es el miedo lo que se esconde detrás de actos discriminatorios serios, cuyas consecuencias pueden llegar a ser fatales. Así que mejor no abrir la caja de Pandora.

Más noticias que te pueden interesar: