Las cosas que echaremos de menos en la ‘nueva normalidad’

Una vez que llegue la ‘nueva normalidad’, tendremos que extremar al máximo las medidas para garantizar la seguridad y la higiene, y esto supondrá eliminar algunas cosas de nuestro día a día.

La clave del desconfinamiento no solo reside en lo que se pueda hacer en cada fase y lo que no, sino también en cómo vamos a reinventar algunas situaciones cotidianas que ya no son seguras. Empezando por los saludos: los besos, los abrazos y los apretones de manos han estado prohibidos durante estos días. La cuestión está en cómo nos saludaremos a partir de ahora: ¿inclinando la cabeza, levantando la barbilla o chochando los codos (como ya se ha visto hacer a mucha gente durante estos días)? Las opciones son variadas.

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Con el confinamiento, se anhelaba salir. Con la desescalada y la 'nueva normalidad', se suspirará por cosas que se hacían en el pasado y que ahora desaparecerán. Foto: Getty Images.

Por otra parte, los bares y restaurantes van a tener que adaptarse a los nuevos tiempos. En Lituania, por ejemplo, la barra del bar ya no se puede usar. Ahora, solo se puede consumir en el exterior del local, en mesas colocadas a dos metros de distancia la una de la otra.

Es muy probable que en España, uno de los países con más barras de bar por habitante, se adopte la misma medida; al menos, durante unos meses. Las raciones y tapas en platos compartidos, las vinajeras, los azucarillos y la carta también pueden desaparecer, al igual que ya no hay revistas en las peluquerías o en la sala de espera de los dentistas.

En definitiva, todos aquellos elementos susceptibles de acumular gérmenes y que dificulten la desinfección de los locales podrían eliminarse.

El coronavirus, ¿un empujón para la innovación?

Un estudio de la Universidad de Cambridge sobre cómo reducir el riesgo de contagio por coronavirus una vez que se relajen las medidas de seguridad propone medidas como eliminar los secadores de manos de los baños públicos (secárselas con papel, aunque menos ecológico, es más higiénico) o restringir el uso de superficies potencialmente contaminadas en las oficinas, como los ordenadores o las impresoras compartidas, y recomienda que todos los aparatos posibles funcionen mediante reconocimiento de voz. Las palancas para abrir las puertas con el pie en lugar de usar el pomo manual son uno de los inventos más demandados estos días en Amazon.

Lo cierto es que esta crisis ha fomentado la creatividad y la innovación. En Dinamarca, por ejemplo, ya se están celebrando conciertos en formato autocine: cada persona en su coche sintoniza al DJ en su propia radio. Todo apunta a que los festivales tradicionales desaparecerán, como mínimo, hasta el año que viene.

Helsinki también ha pensado fomentar el turismo virtual, a partir de una recreación de la ciudad en la web. No es lo mismo que viajar, en absoluto, pero podría ser un sustitutivo hasta que las condiciones mejoren.

Los trayectos en avión también eran susceptibles de desaparecer, pero compañías como Airbus ya han anunciado que implantarán sistemas de desinfección del aire para evitar suprimir asientos para garantizar la distancia de seguridad.

Está claro que, después del confinamiento, vamos a querer llevar la misma vida que antes, pero hay muchas cosas que tendremos que reinventar para evitar que desaparezcan en el mundo post- coronavirus. Vamos a querer juntarnos, ir de bares, ir a conciertos… solo hay que encontrar una forma segura de hacerlo. Para ello, más allá de la regulación, hace falta responsabilidad e innovación.

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