Una cortina de hierro cae sobre el cine de Hong Kong, los censores exigen cortes

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Otrora reconocida por su cine de clase mundial, la industria fílmica de Hong Kong ya afrontaba dificultades antes de que China le impusiera un nuevo obstáculo: una censura similar a la del territorio continental, con el que las autoridades buscan tomar control del ámbito cultural.

A la realizadora Mok Kwan-ling la invadió el desánimo cuando recibió el mensaje de correo electrónico de los censores del gobierno.

En junio, las autoridades anunciaron que todas las producciones locales debían ser evaluadas por posibles problemas de "seguridad nacional".

Mok había trabajado durante meses en su debut, un drama de 27 minutos inspirado en varias parejas jóvenes que conoció durante las grandes manifestaciones prodemocracia de 2019.

Cuenta la historia de una joven que conoció a los padres de su novio luego de que él fuera arrestado por participar en las protestas. La madre del novio es contraria al movimiento, el padre lo apoya.

El título en lengua cantonesa, "Zap Uk" (Limpiar la casa), es una referencia a cómo los amigos y familias a menudo eliminaban cualquier objeto incriminador cuando un ser querido era detenido.

Pero Mok comentó que a los censores fílmicos de Hong Kong no les gustó la obra y le ordenaron hacer 14 cortes.

Entre los cambios exigidos está eliminar una línea en la que el padre dice que su hijo era un voluntario de primeros socorros que "solo estaba allí para salvar gente", así como cortar una escena en la que el mismo personaje, un camionero, le hace descuento a los manifestantes.

Los censores exigieron también poner una advertencia de que muestra actos criminales.

"Yo pensé que la historia estaba equilibrada al presentar voces de los dos lados", dijo Mok a la AFP. "Resulta que uno de los lados no tiene permiso de ser escuchado".

Mok sintió que los cortes dejarían a su película "carente de esencia y sentido", así que la dejó de lado por el momento.

"Mi película fue la primera pero no será la última", advirtió.

- Era dorada en el pasado -

En las décadas de 1980 y 1990, Hong Kong era conocido como el "Hollywood de Lejano Oriente", con estrellas conocidas como Chow Yun-fat y cineastas innovadores como Wong Kar-wai.

La era dorada del cine cantonés fue eclipsado por el surgimiento de filmes de China continental y Corea del Sur.

Aún así, la ciudad preservó una vibrante producción independiente, resguardada por la libertad de expresión que permitió a los directores abordar temas que serían intocables en el autoritario territorio continental.

Pero esos días se acabaron.

China está transformando a Hong Kong a su imagen y semejanza tras las protestas de 2019, y el cine es su objetivo más reciente.

Una ley en discusión en el legislativo ampliará la censura para abarcar películas previamente autorizadas y endurecerá las sanciones por desacato.

Kiwi Chow fue uno de los cinco directores que aportaron historias cortas para "Diez Años", una cinta de 2015 que hizo un retrato distópico de cómo sería Hong Kong en una década si Pekín coartaba las libertades de la ciudad.

Además de ser profético, "Diez Años" fue un éxito comercial y ganó el premio de la ciudad a la mejor película.

Ahora es poco probable que se realice o se exhiba una producción como esa.

"Están tratando de restringir nuestra memoria e imaginación", declaró Chow a AFP.

- En lista negra -

El último proyecto de Chow, "Revolución de nuestra era", es un documental de dos horas y media sobre las protestas de 2019.

Los organizadores lo incluyeron en secreto en el último Festival de Cannes, pero Chow no ve posibilidades de exhibirlo en Hong Kong.

"Si es peligroso y arriesgado para cineastas tocar temas sociales (...) solo lo podré mostrar fuera de Hong Kong", lamentó Chow.

Para resguardarse, dijo que vendió los derechos de autor y descartó todas las tomas locales. El equipo de producción, colaboradores y financiadores prefirieron mantenerse en el anonimato.

Además, algunos inversores y actores desistieron de participar en sus proyectos no políticos, y la reciente proyección de una película romántica suya tuvo una redada policial.

El temor de irritar a Pekín ha provocado autocensura en las artes hongkonesas, pero ahora también se están creando listas negras al estilo de las de China.

Semanas atrás, la estrella del pop y activista prodemocracia Denise Ho fue obligada a cancelar un concierto luego de que la sala donde se realizaría desistió del evento citando motivos de "seguridad pública", días antes de la presentación.

Chow cree que la censura no podrá cambiar el deseo de los hongkoneses de pronunciarse sobre cómo se administra la ciudad.

"Cuanto más se censure en el nombre de la seguridad nacional, menos seguro será el Estado", afirmó.

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