La corresponsal de la CNN en Afganistán desvela la "mirada sucia" de un talibán

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Clarissa Ward, recibiendo el premio Peabody por su labor como corresponsal, en una imagen de archivo. (Photo: Keith Bedford via REUTERS)
Clarissa Ward, recibiendo el premio Peabody por su labor como corresponsal, en una imagen de archivo. (Photo: Keith Bedford via REUTERS)

La corresponsal de CNN en Afganistán, Clarissa Ward, es una veterana experta en cubrir conflictos armados que ahora, gracias a las redes sociales y al ascenso talibán en Afganistán, se ha convertido en un fenómeno por la valentía de su trabajo y su defensa de los derechos de las mujeres, sometidas por los islamistas. Ahora, Ward ha publicado unas imágenes que se han convertido en virales precisamente porque muestran la “mirada sucia” de uno de los nuevos mandatarios del país asiático, tan despreciable e intensa.

A través de una publicación en su cuenta de Instagram, escribe: “No es necesario hacer zoom para ver cuánto disfruta el jefe de la Policía de Vicios y Virtudes recién resucitada (y muy temida) en Ghazni, al sentarse a hablar conmigo”.

Más allá de ese “ojo sucio”, dice, Mawlavi Abdullah Mohammed “estaba ansioso” por enseñarle a la reportera y a su equipo su nuevo libro con normas para las afganas a la hora de trabajar, una publicación que ella muestra en sus manos. “Persuasión suave”, dice, en el intento general de los talibanes de mostrarse falsamente blandos y conciliadores.

A renglón seguido, la periodista desmiente ese buen tono -si es que la mirada del talibán no era suficiente desmentido-: fueron a entrevistar “a un joven que fue azotado por tres combatientes talibanes cuando encontraron contenido gay en su teléfono”. “Recuerdo sus caras, daban tanto miedo. Disfrutaban golpeándome”, dice la víctima. Y, de fondo, los ciudadanos que, pese a todo, apoyan a los radicales, desesperados como estaban ya con el corrupto gobierno previo.

Buscando ayuda

Justo hoy comienza una cumbre extraordinaria del G20 sobre Afganistán, organizada por Italia, con el reto clave de enviar ayuda directa a la población del país, en manos de los talibanes desde el pasado agosto y con los fondos internacionales bloqueados.

En la conferencia, a puerta cerrada, también se tratarán temas como la lucha al terrorismo, la libertad de movimiento dentro del país centroasiático o la situación en sus fronteras, indicó la presidencia italiana del G20.

El primer ministro italiano, Mario Draghi, ofrecerá una rueda de prensa al término de las discusiones para ilustrar las conclusiones de la cumbre.

Los talibanes y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo en febrero de 2020 en Doha que marcó la retirada de las tropas estadounidenses del país, una circunstancia que los fundamentalistas aprovecharon para lanzar una rápida ofensiva y capturar Kabul el pasado 15 de agosto.

Afganistán tiene los fondos internacionales bloqueados desde el colapso del anterior Gobierno, lo que impide el acceso al dinero de las instituciones multilaterales, minando la liquidez de los bancos afganos y encareciendo los alimentos y bienes de primera necesidad.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, apuntó hoy que la comunidad internacional debe encontrar el modo de inyectar liquidez en el país en forma de inversiones directas a las personas que no acaben en manos de los talibanes.

La crisis afecta ya a al menos 18 millones de personas, la mitad de la población, según datos de Naciones Unidos, y un millón de niños padecen malnutrición aguda y corren el riesgo de morir, según el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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