Coronavirus: Trump advierte que vienen "dos semanas muy dolorosas"

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- Con un rostro duro, y un tono sombrío y severo, antagónicos a su estilo habitual, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, buscó blindar al país para el golpe más duro de la pandemia de Covid-19, al advertir que las próximas dos semanas serán "muy dolorosas". Trump prolongó las políticas de mitigación del brote hasta fines de abril, y sus expertos confirmaron que, aun si esas medidas tienen éxito, entre 100.000 y 240.000 personas pueden llegar a morir a causa del nuevo coronavirus .

El lúgubre panorama de Trump y sus expertos llegó tras un nuevo pico de muertes: 865 nuevas víctimas, el día más estremecedor hasta ahora, que llevó el total de víctimas a 3810, según el conteo de la Universidad Johns Hopkings, un saldo que ya superó a los atentados del 11-S y las muertes por armas de fuego en lo que va del año. Y Trump se preocupó por dejar en claro que aún falta lo peor.

"Quiero que los estadounidenses estén preparados para los días difíciles que se avecinan. Vamos a pasar por dos semanas muy, muy difíciles", dijo el mandatario, en la conferencia de prensa diaria en la Casa Blanca, en la cual, con todo, prometió que luego se verá "algo de luz real" al final del túnel. "Serán unas dos semanas muy dolorosas", insistió, en un inusual tono lúgubre.

Desde que la pandemia comenzó a pegar con más fuerza en Estados Unidos, a fines de febrero, Trump minimizó en varias oportunidades la gravedad del brote, y hasta llegó a comparar a la nueva enfermedad con la gripe. Ya no. "No es la gripe. Es despiadado", dijo ayer, por primera vez.

Trump, el vicepresidente, Mike Pence, y los dos expertos del equipo que ensambló la Casa Blanca para enfrentar la pandemia, los doctores Deborah Birx y Anthony Fauci, se preocuparon ayer de preparar al país para la peor etapa del brote, pero también ofrecieron una luz de esperanza: las medidas de confinamiento y distanciamiento social están funcionando, indicaron, y son la mejor herramienta para evitar la mayor cantidad de muertes posibles

Las recomendaciones de las autoridades incluyen mantener el distanciamiento social, proteger a los ancianos, permanecer en casa y abstenerse de acudir a bares y restaurantes. "Cada ciudadano está siendo llamado a hacer sacrificios", agregó Trump.

Birx mostró un gráfico donde se ve que la cantidad de casos en Italia ya ha comenzado a caer. "Este gráfico es el que nos da esperanza", dijo. Sin embargo, la médica y embajadora del Departamento de Estado reiteró el pronóstico lúgubre de la Casa Blanca: según los modelos que sigue el gobierno de Estados Unidos, entre 100.000 y 240.000 personas pueden llegar a morir en el país por la pandemia de Covid-19.

"No aceptamos ese numero. Estamos haciendo todo lo posible para que sea más bajo", dijo luego Fauci, quien abogó por "pisar el acelerador" con las medidas de mitigación para fortalecer la ofensiva contra el nuevo coronavirus. Un periodista le preguntó si el país debía prepararse para ver morir a 100.000 personas por el virus. Fauci respondió sin titubear: "Si".

Estados Unidos aún corre detrás de la pandemia. La falta de preparación, y las demoras de la Casa Blanca para reaccionar y controlar el brote y preparar al país generó un caos que apenas ha comenzado a salir a la luz. Faltan las camas en hospitales, terapias intensivas, los respiradores y el material de protección para el personal médico. La escasez provocó incluso una puja los gobernadores, que compiten para comprar todo lo que necesitan para sus hospitales en medio de los preparativos para la futura oleada de pacientes.

"Es como estar en eBay con otros 50 estados que ofertan por un respirador", se quejó ayer el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. "El gobierno federal debería haber comprado todo, y después repartirlo según las necesidades de los estados", lamentó.

En la dramática carrera contra el azote de la pandemia, algunas de las empresas más emblemáticas en Estados Unidos trabajan contrarreloj para innovar, reconvertir sus fábricas y empezar a producir máscaras, guantes, batas y respiradores, todo lo que se prevé que comenzará a faltar en cuestión de días en los hospitales ante la avalancha de pacientes infectados con el nuevo coronavirus.

En Detroit, Ford y General Motors, dos de las automotrices más emblemáticas del país, se lanzaron en una frenética carrera por ensamblar suficientes respiradores para las salas de terapia intensiva del país. Ford se asoció con General Electric y diseñó un sistema totalmente nuevo para poder producir 50.000 respiradores en 100 días trabajando "incansable y creativamente", dijo el CEO de Ford, Jim Hackett.

"Este trabajo importante salvará vidas", dijo la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer.

General Motors se asoció con Ventec, una empresa que fabrica respiradores, y luego de reunir a todos los proveedores posibles comenzó a modificar su planta en Kokomo, Indiana, que dejará de producir automóviles por un rato. Ambas empresas trabajan 24 horas para comenzar la producción en Kokomo. GM también espera poder despachar sus primeras 20.000 máscaras en los próximos días.

Brooks Brothers, GAP, Ralph Lauren, Canda Goose o Fanatics dejaron de fabricar trajes, vestidos, camisas, sweaters o camperas para comenzar a producir dos productos que se han convertido en artículos de primera necesidad: batas para los médicos y enfermeros en la línea de fuego, y máscaras para evitar nuevos contagios en los hospitales. Y Under Armour, una de las marcas de ropa deportiva más populares del país, montó rápidamente un equipo de 50 personas en Baltimore y Portland y logró diseñar una máscara que se pliega como un origami. La empresa ya comenzó a producirla.