Coronavirus: qué pasó en Islandia y Costa Rica, los países que citó Lacalle Pou por el cierre de fronteras

LA NACION
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MONTEVIDEO.- El presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou , dijo ayer, en una conferencia de prensa que no se abrirán las fronteras en la temporada de verano a los turistas. La decisión se tomó mirando a otros países como Costa Rica e Islandia. "Cuando se han abierto fronteras, en el relajamiento del turismo, países como Islandia que tenían pocos casos se dispararon", argumentó.

Ambos países tenían controlada la pandemia y varios países elogiaban su postura frente al coronavirus. Es decir, el comportamiento era similar al de Uruguay, uno de los países que mejor gestionó la pandemia en la región (registra solo 2701 casos confirmados y 53 muertos por Covid-19).

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No obstante, hoy ambos países tienen riesgo naranja de contagio, donde la transmisión es acelerada, de acuerdo a la Universidad de Harvard-categorización tomada por el Grupo de Asesores Científicos Honorarios (GACH) de Uruguay.

Pero, ¿qué pasó en ambos países para que el contagio repunte? Costa Rica, que mantiene cerca de 1000 casos diarios, superó este jueves las 100.000 personas contagiadas de Covid-19. Pese a ello, las autoridades anunciaron que eliminarán el requisito de una prueba negativa a los turistas que ingresan al país, como una forma de facilitar la visita y generar crecimiento económico y empleo.

Los casos en Costa Rica comenzaron a dispararse a principios de julio. El diario El País de España publicó el 13 de julio que "Costa Rica admitió que perdió el control del que se ufanaba meses atrás" y agregó declaraciones del ministro de Salud de ese país Daniel Salas quien dijo que "el crecimiento de los contagios se cuenta cada día en tres dígitos, ya no hay capacidad de seguir el rastro de las cadenas de transmisión y la cifra diaria real de nuevos enfermos podría ser el doble o el triple de la que logra diagnosticar el gobierno".

Pero un mes más tarde, en agosto, Costa Rica abrió de forma gradual las fronteras aéreas que tenía cerradas totalmente desde marzo, para permitir la visita de turistas desde Canadá, Europa, algunos estados de Estados Unidos dados los efectos que estaba viendo en la economía. El turismo es uno de los motores de la economía costarricense, y aporta cerca de 10% del PIB y generaba 600.000 empleos entre directos e indirectos antes de la pandemia.

La apertura de fronteras contribuyó al crecimiento de los contagios. Hasta agosto, mes en que comenzó a abrir sus fronteras, Costa Rica tenía 18.187 casos de Covid-19. La cifra llegó a 99.425 el 21 de octubre.

En ese sentido, desde el mes de octubre, el país aplica el modelo "Costa Rica trabaja y se cuida", que impulsa una apertura controlada de las actividades económicas bajo estrictos protocolos sanitarios y de distanciamiento, pero haciendo una apuesta por la responsabilidad de la población en general.

Ahora, a partir del 1 de noviembre abrirá sus fronteras a todos los países, mientras que las empresas turísticas deben cumplir con una serie de protocolos sanitarios. "Estas medidas ayudan a recuperar empleos, que es tan importante en todo el país, pero muy especialmente en las costas", dijo ayer el ministro de Turismo Gustavo Segura. Hoy, según cifras oficiales, el desempleo llega al 23,2% en Costa Rica.

¿Y en el caso de Islandia?

En abril la BBC publicó "la estrategia única en el mundo" de Islandia: el país ofrecía pruebas de Covid-19 a toda la población. La Vanguardia, de España, calificaba su gestión como un modelo. Sin embargo, la situación hoy de Islandia no es la misma.

De acuerdo a la Universidad de Harvard, diariamente se confirman 20 casos cada 100.000 habitantes. Es decir, está muy cerca de pasar al nivel rojo de riesgo de la pandemia.

¿Cuándo comenzó a aumentar el número de contagios? Después del verano. Si bien el país tiene 11 muertos por Covid-19 (una cifra moderada) los casos confirmados repuntaron el 20 de setiembre, cuando el verano comenzaba a terminarse.

Al menos algunos de los casos recientes de Islandia se han relacionado con el turismo. El epidemiólogo estatal Þórólfur Gudnason culpó a dos viajeros franceses, que dieron positivo por el virus pero no se aislaron a mediados de agosto, de un grupo de alrededor de 100 casos de coronavirus en la isla.

El verano fue "bastante bueno, considerando todo", dijo Bjarnheidur Hallsdottir, presidente de la junta de la Asociación de la Industria de Viajes de Islandia y director ejecutivo de dos empresas de turismo a The New York Times. "Y luego, de repente, de la nada, el gobierno decidió cambiar las reglas en las fronteras. Desde entonces, todo el mundo está llorando ".

Según las nuevas reglas, que entraron en vigencia el 19 de agosto y aún están vigentes, los pasajeros que lleguen pueden optar por someterse a dos pruebas de detección del virus, separadas por cinco días de autocuarentena, o saltarse la detección fronteriza y hacer una cuarentena durante 14 días después de la llegada.

A raíz del aumento de casos, el gobierno resolvió limitar las reuniones en público a no más de 20 personas y cerrar bares, clubes nocturnos y gimnasios.

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Cuando las nuevas medidas entraron en vigor, dijo Hallsdottir, el número de turistas se desplomó. Y si bien los casos de virus se mantuvieron bajos durante la mayor parte del verano, el país ha registrado una ola de nuevos contagios desde mediados de septiembre, incluso con las nuevas medidas en vigor.

Diario El País/GDA y The New York Times