Los filtros de carbón en las mascarillas no protegen del coronavirus

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Los expertos dicen que el uso de un filtro puede proporcionar una capa adicional de protección contra las partículas en el aire. Pero no todas las mascarillas con filtros de quita y pon valen para protegerse del Covid-19. De hecho, algunos filtros proporcionan una falsa seguridad

(Foto: Getty)
El algodón, la gasa y la seda o una combinación de todos estos tejidos suelen ser los materiales de las mascarillas de tela. Si el tejido tiene una trama tupida y un diseño con pliegues hacia abajo permitirá la caída de cualquier agente extraño. Si incluye o tiene bolsillo para filtros desechables de carbón activado ayuda a bloquear la contaminación y ofrecen protección antibacteriana y antipolvo. (Foto: Getty)

Expertos en salud, autoridades locales en varios países y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han recomendado el uso de mascarillas para reducir el riesgo de transmisión del nuevo coronavirus, y así ha quedado recogido en numerosos estudios. Los especialistas también también afirman que las mascarillas de tela son efectivas para reducir el riesgo de infección cuando tienen filtro y se usan correctamente.

Así que partimos de la base de que la mascarilla protege, pero no hace milagros ni es cien por cien efectiva. Sobre todo, si tenemos en cuenta la manipulación, la mala colocación y su inapropiada limpieza o esterilización, que puede disminuir exponencialmente su capacidad de protección. Aunque lo hayas leído mil veces y creas que lo haces bien, no viene mal echar un ojo a este informe del Consejo General de Colegios Farmacéuticos para comprobar si estás entre los alumnos aventajados.

Las mascarillas de tela ofrecen menos protección que las mascarillas quirúrgicas, las FFP2 o FFP3 y son recomendables cuando no encontramos otro medio de protección, ya que, aunque no son cien por cien seguras, pueden frenar la expansión del virus si se usan correctamente. Además, pueden lavarse tras cada uso para volver a utilizarlas con total seguridad. (Foto: Getty)
Las mascarillas de tela ofrecen menos protección que las mascarillas quirúrgicas, las FFP2 o FFP3 y son recomendables cuando no encontramos otro medio de protección, ya que, aunque no son cien por cien seguras, pueden frenar la expansión del virus si se usan correctamente. Además, pueden lavarse tras cada uso para volver a utilizarlas con total seguridad. (Foto: Getty)

Dejando a un lado las preferencias personales, la evidencia ha demostrado cuáles son las más eficaces: las quirúrgicas, las higiénicas desechables o las FPF2. Sin embargo, las higiénicas con filtros de carbón activo no están entre ellas. De hecho, hay que tener cuidado con las máscaras de tela reutilizables que usan filtros de carbón activado con PM2.5. Pueden ser tentadoras debido a su rentabilidad, pero a pesar que estas máscaras son muy eficaces contra el polvo, no lo son de ninguna manera contra los virus.

Por otro lado, muchos de los productos que se encuentran por la web son engañosos y tratan de hacer parecer que estos artículos son eficaces como antivirus, a veces incluso llegando a escribir FFP2, N95 o KN95 en el título o descripción. Ojo porque en muchas ocasiones estas distinciones están hechas con ordenador y no vienen impresas en la propia máscara, esto debería hacernos sospechar; hay que comprobar que vengan con certificados originales.

No equivalen a las FFP2

Según cuenta la farmacéutica Gemma del Caño, “los filtros tienen que estar homologados” y aclara que los de carbón activado “no equivalen a FFP” y que “el ”. También asegura que “no contaminan menos porque hay que cambiarlos igual. Alternativa... higiénicas reutilizables UNE 0065”.

De hecho, tal y como explica Del Caño en este artículo, este tipo de filtros no son eficaces contra virus y bacterias. El carbón activo es un material filtrante que protege frente a gases o vapores (orgánicos, dióxido de azufre, vapores inorgánicos, amoniaco)... pero un filtro de carbón activado no sirve ni para protegernos nosotros frente a SARS-COV-2 ni el tipo de máscara para proteger a los demás”.

Previenen las alergias...

Algunos estudios sugieren que los filtros de carbón de algunas mascarillas faciales pueden incluso mejorar la capacidad pulmonar y los músculos respiratorios, por lo que es una buena compra si tienes problemas respiratorios y si vives en una ciudad con altos niveles de contaminación. Sin embargo, no funcionan bien a la hora de combatir o prevenir que virus como el Covid-19 entren en contacto. Solo pueden atrapar una cantidad minúscula de virus (10-20 por ciento) y, por lo tanto, es posible que no sean la mejor opción en este momento.

Pero no garantizan una buena barrera de protección

Una opinión compartida por el enfermero Héctor Castiñeira (@EnfrmraSaturada) quien insiste en que no hay que complicarse tanto con las mascarillas: “las adecuadas son las de tela lavables que cumplan UNE0065, quirúrgicas o FFP2/KN95”.

Algunos estudios sugieren que las mascarillas con este tipo de filtros pueden absorber productos químicos del aire inhalado. "No se prueban formalmente para la eficiencia de filtración de partículas y bacterias, y no reclaman protección contra la transmisión por aire o por gotitas", indican los autores.

Por tanto, las mascarillas que llevan filtros de carbón activo son válidas para un entorno urbano porque este material está considerado como uno de los purificadores de aire más eficientes del mercado. Es decir, protegen contra las emisiones de los coches y partículas de polvo en suspensión, pero no son una barrera para los microorganismos.

"Que tenga filtros de carbón activo no significa que nos pueda prevenir frente al coronavirus sino, como dicen, evitar el polvo y el polen del ambiente", recuerda Del Caño que además explica en este artículo por qué este tipo de filtros en las mascarillas no son eficaces contra virus y bacterias.

Para que se usa en realidad este mineral

Los filtros de carbón se utilizan en los purificadores de aire para absorber, eliminar y capturar partículas en el aire. Las partículas suspendidas en el aire reaccionan químicamente con el carbón del filtro y hacen que se adhiera al filtro. De este modo se atrapan alérgenos como polvo, moho, humo y productos químicos en el aire.

También se instalan en los coches para mantener el aire interior lo menos viciado posible y en los grifos para purificar el agua y eliminar contaminantes, malos olores y el mal sabor. Cuando el agua pasa por los filtros de carbón activado, los productos químicos quedan atrapados en el carbón y el resultado es un agua más pura. Su eficacia depende del flujo y de la temperatura del agua.

En el caso de las mascarillas faciales, “los filtros de carbono generalmente ayudan a eliminar las bacterias del aire y, además, suelen absorber las partículas en la superficie de la máscara. Si bien pueden ayudar a purificar el aire que lo rodea, es probable que no aumenten la eficiencia de filtrar los virus”, confirma a nbcnews Josh Davidson, médico especialista en alergias e inmunología en California.

No cubren completamente

Otro problema adicional que presentan los filtros es su tamaño y diseño. Algunos tienen una forma rectangular que apenas llega a cubrir la nariz, con lo que nos puede dejar ‘desprotegidos’. Estos ‘mini-filtros’ están fabricados para algunas mascarillas de tela con un diseño tan, digamos, ‘escueto’ que casi dejan al descubierto la nariz, con lo que hay que estar constantemente tirando de ellas hacia arriba para colocárselas y evitar que se deslicen.

Y sí señores, estos modelos cool se han vendido como churros en todas partes, en tiendas de moda, alimentación y también en farmacias, porque cuanto más ligeros y más reducidos en tamaño menos agobian. Así cuando vayas a escoger una mascarilla de tela, no te dejes llevar por el estampado o el modelo en cuestión. La seguridad debe estar por encima de cualquier otra cosa. Ahora voy a romper una lanza por mi farmacéutica, que fue quien lo advirtió de viva voz al ver a varias adolescentes eligiendo mascarillas de tela apiladas en un expositor monísimo. “Yo esas no me las llevaría, van con estos filtros, dice blandiendo un paquete en el aire. Y apenas llegan a cubrir la nariz; es mejor llevarse estas (por las higiénicas desechables). También las hay decoradas”, añadió.

De hecho, según una revisión de estudios ya sean mascarillas de tela caseras o compradas hay que fijarse en todo (el material, el grosor, si tiene bolsillo o no), y “es igualmente importante que la mascarilla (y el filtro) se ajusten cómodamente a tu cara y que no haya espacios alrededor del exterior de la máscara”.

En definitiva aunque las mascarillas con filtros de carbón activado recambiables han cobrado protagonismo durante los últimos meses, estos filtros sirven de forma específica para evitar la contaminación (polvo, niebla, salpicaduras, olores), pero no para evitar el contagio o transmisión del virus, pudiendo dar lugar a una nueva falsa seguridad.

Si todavía tienes dudas, Del Caño concluye que la mejor opción son las higiénicas de un solo uso o higiénicas reutilizables o quirúrgicas pero siempre homologadas y, si las van a llevar los niños al colegio deben ir con el nombre puesto. Mejor tener una por día de la semana (en muchos colegios piden que los niños lleven dos por día, porque su uso óptimo es de cuatro horas, y muchas las perderán). Es importante que estén homologadas, de verdad”.

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